¿Sabías que todo lo que es grabado para un programa de televisión es editado antes de salir al aire? En este proceso de edición, se suprime todo aquello que no resulta útil o no aporta nada significativo a la filmación. A continuación, se agrega la narración de la historia y la música de fondo que acompaña las imágenes.
Cuando nos comunicamos con la gente, deberíamos hacer lo mismo: editar lo que decimos. Esto es un signo de madurez. Cuando hables con tu pareja, con tus hijos, con tus amigos, y aun con extraños, recordá editar todo lo que no te permita expresarte con claridad para que la comunicación sea efectiva.
“¿Y cómo hago para editar lo que hablo?”, alguien se preguntará. No existen reglas fijas pero cada uno tiene la capacidad de evaluar y decidir qué debe decir y qué no. Te invito a considerar tres aspectos a editar:
1- La información que conozco. Había tres hombres que estaban condenados a muerte en la guillotina. El primero puso su cabeza allí, pero, como el aparato no funcionó, se salvó de morir. Al número dos le ocurrió lo mismo y también salvó su vida. Cuando el tercer condenado pasó al frente, dijo: “Yo sé dónde está la falla…”. ¡No tenemos que decir todo lo que sabemos!
2- El momento que comunicamos algo. Algunas cosas no deben ser dichas en ciertos momentos. No todo momento es oportuno para hablar. Si no editamos, probablemente nos percibirán como desubicados y crueles. Por ejemplo, en un velatorio, sería una verdadera tontería que uno se presentara a reclamar una deuda que tenía la persona que partió o un familiar. No nos conviene hablar en todo momento.
3- La manera en que expresamos algo. Nuestros dichos son tan importantes como la manera en que los expresamos.




