El significado del chisme en nuestra vida

domingo, 10 de enero de 2021 · 01:00

Todos nos hemos topado con un chismoso en algún momento de nuestra vida. ¿Qué es lo que está buscando quien me trae información sin que yo se lo haya solicitado? Mi mirada. La persona, que tiene una forma tóxica de funcionar y se dedica a contar chismes, pretende que los demás le presten atención. Es como el que agrede a otros en las redes sociales. El que se expresa bien en las redes quiere tu afecto; mientras que el que se expresa mal, al punto de ser agresivo, quiere tu mirada. En cambio, el indiferente no desperdicia su tiempo en hacer un comentario. El chismoso, aunque no lo parezca, necesita ser mirado porque, por lo general, tiene un vacío interno y carece de su propio reconocimiento. 

Mucha gente no sigue su propio deseo, sino que hace lo que quiere alguien más. Como resultado, se sienten frustrados. Más de cuarenta años atrás, yo iba siempre a la misma dentista en el barrio de Flores. Un día llegué al consultorio y me atendió un muchacho que me explicó: “Mi mamá se jubiló y ahora yo quedé a cargo del consultorio”. Justo ese día yo llevaba conmigo el clarinete porque había venido de la clase con mi profesor. El nuevo dentista me preguntó si tocaba el clarinete y, cuando le dije que sí, me dijo: “Yo soy músico, guitarrista”. Entonces sacó la guitarra y, como sabía que soy de familia griega, ¡empezó a tocar Zorba el griego!

Ese joven me contó que le gustaba mucho la música y quería ser concertista, pero la madre le había preguntado: “¿Y todo esto a quién se lo voy a dejar?”. Es decir, que estaba atado al deseo de la madre, cumpliendo el deseo de ella y no el suyo propio de ser músico. Es distinto tener un trabajo que nos genera ingresos, pero dedicarse a lo que uno ama, que dejar todo para cumplir el deseo de otro. 

Volviendo al chismoso… ¿cómo deberíamos reaccionar frente a alguien que viene a hablarnos de la vida de otra persona para captar nuestra mirada? Fundamentalmente, poniéndole un límite. Podemos decirle: “Por favor, no me traigas comentarios de nadie. No hablemos de los demás, hablemos de nosotros. Contame de tu vida…”. Esa es una manera de desviar su accionar. De nada sirve decirle: “¡No seas chismoso!”, y hasta puede resultar muy agresivo. 

Lo importantes es tener en claro que, cuando alguien vive permanentemente alimentándose de historias ajenas, en el fondo, tiene un vacío porque siente que le falta una historia personal atractiva. Muy probablemente no está construyendo su propio deseo. Entonces siente que no hay nada digno de compartir sobre su propia vida y comienza a vivir en función de los demás.

¿Qué le sucederá a esa persona cuando pasen los años? Un día se dará cuenta de que ha vivido siempre mirando al otro, atado al deseo de otros, en lugar de mirar hacia adentro para descubrir y seguir su propia pasión. En el interior de cada uno de nosotros existe un camino propio a seguir que incluye deseos y sueños. Pero de cada uno de nosotros depende descubrirlo y transitarlo.