Adaptado a las nuevas tecnologías, el club que reúne a los radioaficionados locales mantiene vigente una función social que no puede ser descuidada: la comunicación de personas aisladas o en situaciones extremas.
Corría el año 1950 cuando un grupo de radioaficionados catamarqueños tomaron la decisión de fundar el Radio Club Catamarca. Algunas de las revistas especializadas de la época mencionan que, años atrás, ya funcionaba esta institución en la provincia. “Esto no se pudo confirmar por lo que, oficialmente, se da como fecha de inicio de las actividades del Radio Club Catamarca el 6 de septiembre de 1950, cuya señal distintiva sería la LU5RC, la misma que hoy nos sigue identificando”, apuntan con orgullo en el club.
Este grupo de amantes de la radio se reunió ese día en casa de don José Pié Ferré, sito en calle Juan D. Perón 664, es decir la actual calle República a la misma altura, que gentilmente había cedido. En ese lugar funcionó durante algún tiempo. “También lo hizo en otros lugares, como en algún pequeño local o habitación que facilitaban personas de buena voluntad que simpatizaban con nuestra actividad. En esa primera reunión se fundó nuestro Radio Club”, contaron los pioneros. Para ello, luego de un breve debate, conformaron una comisión directiva provisoria de dos miembros: un presidente y un secretario, recayendo esa responsabilidad en los señores José Pié Ferré y Luis A. Navarro respectivamente. Luego de un cuarto intermedio se procedió, entre todos los presentes, a la elección de la primera Comisión Directiva definitiva, que rigió los destinos de la flamante y novel institución. La misma quedó conformada de la siguiente manera:
Presidente: José J. Brenner (padre) LU4RB
Vicepresidente: José Pié Ferré LU7RA
Secretario: Luis A. Navarro LU8RB
Tesorero: Oscar N. Fedullo LU9RB
Vocales: José Mandatori LU5RA, Ramón Gómez LU2RB (titulares) y Alberto Menéndez LU6RB (suplente).
El 20 de marzo de 1966, según consta en actas de entonces, se autorizó a la comisión directiva a gestionar la compra de un terreno en el casco de la ciudad. Al concretarse la compra se comenzó con la construcción de la sede. Luego de siete años de ardua y fatigosa labor, el 13 de octubre de 1973 se inauguró la tan ansiada “casa propia” en la calle Obispo Esquiú 33, donde funciona la institución hasta la actualidad. Desde entonces fue creciendo, sin prisa, pero sin pausa, con el esfuerzo de todos sus socios, adquiriendo equipos de radio para su funcionamiento, práctica, dictado de cursos, servicio a la comunidad, etcétera. La radioafición es una actividad recreativa, pero también de gran utilidad y ayuda a la comunidad cumpliendo un importante rol social, especialmente en casos de catástrofes, siniestros de gran magnitud, y también para comunicar lugares remotos o inaccesibles donde no hay posibilidad de otro medio de comunicación. En condiciones normales, permite entablar comunicaciones y conversar con colegas de distintos lugares del mundo, confraternizando e intercambiando experiencias especialmente en la parte técnica, construcción de equipos y antenas para poder cumplir cabalmente con los fines que persigue esta hermosa afición. Actualmente conduce los destinos del club don Oscar Hugo Romero (LU2RAC), a quien acompañan como vice-presidente Ángel Arévalo (LU1RAA) y como secretaria Teresita Salgado (LU8RAQ).
Vigencia
“El radioaficionado nunca morirá”, dicen los actuales cultores de esta actividad, desafiando al avance incesante de la tecnología de las comunicaciones que se ha expandido vertiginosamente por todo el mundo.
Ciertamente, a pesar del uso masivo de la tecnología digital y satelital, las frecuencias pioneras en la radiocomunicación, como la HF, la UHF y la VHF siguen siendo utilizadas. “Esto lo vimos muy bien cuando se dieron algunas situaciones excepcionales en Catamarca en los últimos años. Prestamos nuestro servicio desinteresado durante la tragedia del alud de El Rodeo y Siján, y también cuando fue el terremoto de 2007, que los celulares habían quedado sin funcionar”, apuntan.
Por cuestiones legales, el tradicional servicio de mensajería que solían prestar hasta los años ’90 quedó restringido a la comunicación entre radioaficionados. Las leyes actuales -cuyo ente rector es el ENACOM- prohíben las frecuencias fijas tal como tenían antes. Pero las redes formadas, de alguna manera siguen su curso. De hecho, en el Radio Club afirman estar interesados en reactivar un viejo proyecto (en el que participan varias instituciones como las municipalidades, la Policía, Defensa Civil, Bomberos) de Instalación de una Antena Repetidora en la localidad de Aconquija, que sirva para vincular el Valle Central con el Oeste de la provincia. Teniendo en cuenta que se trata de un territorio mayoritariamente montañoso con muchos lugares de difícil acceso, sería auspicioso que dicha iniciativa se concrete pronto.