viernes 3 de abril de 2026

Más experiencias y menos objetos

Por Redacción El Ancasti

Algunos artículos recientes basados en estudios realizados por la Facultad de Psicología de la UBAreflejan que los que corren más riesgos en esta crisis que estamos atravesando son los adultos mayores. Pero, aparentemente, son los que menos problemas están enfrentando. Te invito a analizar por qué. Cada etapa de la vida tiene su encanto y no hay una etapa más linda que otra. ¿La razón? En ninguna etapa evolutiva lo tuvimos todo, y en ninguna etapa evolutiva nos faltó todo. Pero unas de las características principales de las personas mayores es su experiencia.Entonces, resulta verdad que, a medida que uno avanza en años, se vuelve más positivo. Esto significa que es falso el mito del “viejo o la viejacascarrabias”.
Esto es así porque como, obviamente, uno tiene más conciencia del tiempo y de la finitud, prioriza qué cosas son de verdad importantes. Y siempre la experiencia prima a la hora de la adversidad; mientras que, en la juventud, predomina la fuerza. Así que no son de extrañar los estudios que mencionamos porque, cuando uno habla con adultos mayores, nota cierto temor que es entendible, pero a la vez los ve parados en sus recursos internos, su experiencia y su trayectoria de vida.
Cuando uno se da cuenta de que está más grande y se acerca el momento de la partida, eso ya no causa tanta angustia como, tal vez, sucede con los más jóvenes. El tema de la muerte no es en realidad cuándo nos vamos a morir. Víctor Hugo decía: “Lo importante no es cuándo vamos a morir, si no, cómo vamos a vivir hasta ese día”. Entonces, independientemente de nuestra edad, haríamos bien en detenernos a pensar si estamos disfrutando y conectando con lo más valioso.
Los años transcurridos nos permiten descubrir algo que todos sabemos intuitivamente: que los vínculos afectivos son lo más importante que tenemos y que, por lo tanto, deberíamos dejar de preocuparnos por cosas sin sentido que antes nos preocupábamos.John Maxwell dijo: “A los 15 años, me preocupaba por lo que la gente pensaba de mí; a los 30 años, dejé de preocuparme por lo que la gente pensaba de mí; y a los 60 años, me di cuenta de que nunca nadie pensó en mí”. ¡Qué gran verdad!
Hace muchos años había una frase que se había puesto de moda: “La vida empieza a los 40 años”. Falso. La vida empieza cuando uno quiere que empiece. Lo importante es no anclarnos en ninguna etapa. Algunos, sobre todo en medio de las dificultades, están parados en la nostalgia, en todo aquello que fue y ya no es. Pero el pasado debe ser un empuje hacia delante. Pues, para atrás, están las pérdidas; y para adelante, las oportunidades.
Para concluir, hoy más que nunca procuremos enriquecer nuestra vida cada día. Se ha descubierto que las cosas materiales nos dan felicidad durante tres meses; ya que, después de ese tiempo, uno vuelve al estado emocional original. Mientras que una experiencia linda dura toda la vida. Por eso, desde la psicología positiva, nosaconsejan: “Más experiencias y menos objetos”.

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