María Paula Godoy nació en la localidad tucumana de Monteros y cuando apenas contaba con cinco años de edad, en el año 1986, la familia partió con un nuevo destino, Campinas Sao Paulo, Brasil, su padre había decidido hacer una maestría en la Unicamp.
Fueron muchos años los que estuvieron en ese lugar, las nostalgias formaban parte de sus vidas diarias, que solo eran alejadas cuando escuchaban música folclórica de los discos que el padre había llevado consigo. Esta música fue la gran compañía y consuelo, pero también fue una manera de conectarse con lo que tanto extrañaban.
Atahualpa Yupanqui, Los Chalchaleros, Los Tucu Tucu, Mercedes Sosa, eran los discos que escuchaban a diario, pero también sonaban discos de Jimi Hendrix, The Beatles, Chuck Berry, B.B. King, entre muchos otros que les permitían pasar el día compenetrándose con la música y los distintos ritmos. Más de una vez, dice María Paula “pensé que la distancia y la forma que encontramos de conectarnos con nuestro país, fueron las que me permitieron iniciarme en el canto”.
Y sigue diciendo: “Estudié canto con profesores brasileños quienes me ayudaron con la técnica, pero considero que, cantando religiosamente todos los domingos en la casa de canto, llamada “Canto da Ema” en Sao Paulo, para más de 1.000 personas, junto a mi banda “O Bando de María”, acompañada por seis músicos. Allí aprendí canto, interpretación y desenvoltura escénica, tan necesaria como complemento.
Pero también es cierto que en la escuela siempre estaba presente cuando había que cantar, y después recibía invitaciones de otros músicos para cantar en bares locales. También estoy convencida de que la música, los ritmos que escuchan nuestros padres se nos van grabando inconscientemente e influyen fuertemente en nuestro desarrollo.
Recuerdo que, a la edad de seis años, mi abuelo nos visitó en Brasil y luego de escucharme cantar, me animó a grabar un disco, él mi abuelo, ni se imagina todo lo que movió en mi interior con esa sugerencia y marcó fuertemente mi futuro. Futuro que no estaba muy claro porque la enfermedad psiquiátrica de mi madre, permitía que por hora estuviera encerrada cantando y grabándome. Y sin darme cuenta la terapia escapatoria que utilizaba, resultó en una forma de estudio que utilizo aun en el presente.
La música popular de Brasil es inmensa, pero entre mis preferidos están Chico Buarque, Gilberto Gil, Vinicius de Moraes, Tom Jobim, Joao Bosco, María Bethania, y otros del Norte de Brasil, como Luis Gonzaga Dominguinhos, Marines y Os Tres do Nordeste, entre otros.
Pero desde muy pequeña mi inclinación estaba por el folclore, aunque viviendo en Brasil, no resultaba fácil su interpretación, faltaba música del género y también se complicaba por los espacios. También es cierto que siempre me las he ingeniado para cantar canciones de Mercedes Sosa, especialmente, en cada presentación de disco que realizaba allí en Brasil. La música folclórica de aquí y de allá tratan los mismos temas, como el destierro, la lucha obrera, la relación del hombre con la naturaleza, los sentimientos de pertenencias y fundamentalmente el amor”.
De regreso a la República Argentina, decide venir a Catamarca, en buena hora que así se haya dado la elección, porque, ahora, escribiendo y cantando, lo hace a barrios de nuestra capital, como una manera de dar gracias por la hospitalidad.
Conocí a María Paula sin saber que era ella, en un estudio donde se registran los temas para asegurar la autoría y no permitir posibles plagios.
Como muestra de su trabajo en Catamarca, a continuación, la letra de la chacarera de La Chacarita, uno de los importantes barrios de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.
“La Chacarita”
Respecto de la chacarera “La Chacarita”, María Paula dice: “Todo comienza como una anécdota afortunada, ya que decidí sumarme a una convocatoria de la Municipalidad de la Capital de la provincia de Catamarca, quien organiza un concurso en el marco del aniversario de la fundación de la ciudad, en la que había que escribirle una canción a tu barrio.
Participé con una canción para el barrio de La Chacarita, lugar que nos recibió cuando recién llegamos a Catamarca para tener a nuestro niño, y creí que había llegado el momento de devolver el favor recibido de parte del barrio.
La canción fue compuesta y producida en un día, y en apenas unos días más resultó la ganadora del concurso, pero además cosechó una Declaración de Interés Municipal por parte del Concejo Deliberante de la Capital y fue compartida por los vecinos del barrio.
Pero quizá el gran premio fue el mundo de inspiración que me abrió al hacer esta canción, ya que días más tarde compuse una canción para el aniversario de mi ciudad, Monteros (en Tucumán) y otra canción para un lugar muy especial para nosotros, que es Isla larga en la Jurisdicción Municipal de La Puerta, departamento Ambato; fue su río, al que visitamos al menos una vez por semana, quien nos dio la certeza de que debíamos criar a nuestro hijo en esta tierra.
Las canciones siguen llegando y ahora tenemos ya 10 temas, entre los cuales hay una canción para Collagasta, departamento Fray Mamerto Esquiú y otra inspirada en los túneles de La Merced, también una para el movimiento de mujeres, así como temáticas actuales como el cultivo de cannabis para uso medicinal o una crítica al neoliberalismo.
Después de años de trabajo sobre la música de Brasil y el folclore argentino comencé a sentir el llamado de expresar mis propias visiones y sentimientos a través de estos lenguajes musicales, al tiempo que sentía un deseo muy fuerte por moldear estos lenguajes a la forma particular que tiene mi propio espíritu, como lo tiene el espíritu de cualquier persona en este mundo.
Entonces en esta etapa me permití experimentar, junto a mi compañero Juan Martín Angera, con los ritmos, las armonías y las formas de las melodías de una manera totalmente desprejuiciada, ya que lo que tratamos de construir es la síntesis de un folclore propio, sobre la raíz de los folklores que nos han alimentado y hecho crecer.
Junto a todo esto, se trata también de una manera de volar cerca de las compañeras y compañeros que están creando música en esta época, para aportar nuestro grano de arena o nuestro eslabón en esta cadena en forma de red que es la cultura.
He iniciado un viaje que me tomó por sorpresa, teniendo en cuenta que ya llevábamos 9 años trabajando en la dinámica de la interpretación, el arreglo, la adaptación y la traducción; de repente, y por golpe de inspiración, comenzar a descubrir canciones con letra y música propia es un regalo que la música también nos hace para demostrarnos que no tiene límites y que estás llena de sorpresas”.
Chacarera Chacarita (Letra y música: María Paula Godoy)
Quien sea de La Chacarita
sabe bien, haga memoria
barrio de mi San Fernando
de Catamarca es la historia.
En mi barrio la confianza
vale más que cualquier plata
no hay vecino ni vecina
que pueda dejarte a pata.
Avenida Eulalia Vildoza
y Padre Lucio Quiroga,
frente a la plaza se impone
nuestra querida Parroquia.
Chaca chaca chaca rita
siempre linda, que bonita
que San Roque nos proteja
con salud y buena vida.
Doña Dorita contaba
que aquí pasaba un tranvía
tironeado de un caballo
y así mi barrio crecía.
Por PresidenteCastillo
Peregrino y Peregrina
La Chacarita le ofrece
agüita y su bienvenida.
Qué manera de cantarte
chacarera Chacarita
que hace brotar tantos versos
sobrápa la tercerita.
Texto: Colaboración de Oscar Hugo Alaníz Fotos: Gentileza M. P. Godoy