Muchas personas viven sin alegría. Seguramente pensarás: “¿Cómo es posible vivir alegre en medio de las crisis?”. Aun cuando atravesamos dificultades siempre podemos contar con este ingrediente en nuestras vidas. Es más, debemos incluirlo en nuestra rutina a diario. ¿Por qué? Porque esta emoción es el ambiente, aunque no nos demos cuenta, que genera cambios a nuestro favor.
Un ingrediente que no puede faltar
Toda vez que, de manera consciente, creás un clima de alegría en tu vida y la de los tuyos, estás abriendo la compuerta que trae una avalancha de“oportunidades”. Cuando estamos alegres por dentro, incluso si nuestras circunstancias no son ideales, aparecen conexiones de oro y, lo que es mejor, reforzamos nuestra salud (nuestro sistema inmunológico) y nuestro bienestar general.
Otro beneficio de la alegría es que aleja todos nuestros temores.¿Quién puede tener miedo cuando está contento? Pero es importante aclarar que esto no implica estar contentos como cuando estamos en una celebración con gente que nos hace sentir bien. Más bien se trata de un sentimiento interno de “profundo gozo” que no depende de lo que sucede afuera sino de la actitud que decidimos adoptar.
Hoy en día somos testigos de personas que no tienen la capacidad de mostrar compromiso hacia nada. Comienzan algo y lo abandonan, llámese trabajo, relación o estudio. Esto es independiente de la edad y ocurre porque ellos carecen de alegría. Cuando sentimos que no tenemos ganas de vivir, que nada nos importa o todo nos da igual, dejamos de estarautomotivados.
Recordá:
El compromiso es el resultado de la alegría.
Si estás alegre, contento, agradecido, y ese sentimiento proviene desde adentro, siempre podrás comprometerte. Primeramente, con vos mismo y después con aquellos que te rodean. Porque cuando abrimos un sendero de alegría en nuestra vida, todas las capacidades que poseemos, sean grandes o pequeñas, afloran y pueden ser utilizadas para subir al próximo nivel.
Procurá estar alegre a diario y no minimices tus fortalezas. ¡Jamás deberíamos subestimar nada!Eso que tenés, material o espiritual, y hoy se ve insignificante mañana puede dar fruto abundante en un clima de alegría. Y te aseguro que te conducirá a las mejores oportunidades para vos mismo y para los demás.
“¿Pero cómo puedo estar alegre entre tanta adversidad?”, se preguntan muchos ahora. Resulta sencillo sentirse alegre cuando todo marcha bien en nuestra vida. Pero cuando sufrimos, ¿podemos estar alegres y tener fuerzas para seguir adelante? La respuesta es un rotundo “sí”. Podemos experimentar gozo y no estar atemorizados en medio de las dificultades como las que vivimos hoy.
Mi amigo y mentor Juan Carlos Kusnetzoff dice que, en laadversidad, lo peor que ocurre es pensar que “mi situación y mi dolor nunca cambiará”. En esos momentos tenemos que esforzarnos por no permitir que pensamientos negativos se instalen en nuestra mente. Porque nada dura para siempre y la tormenta que hoy estamos atravesando también pasará. Volverá a salir el sol porque todo lo malo tiene fecha de caducidad.