La enorme explosión ocurrida en el puerto de Beirut, capital de Líbano, generó un cráter de hasta 43 metros de profundidad, según fuentes de la seguridad de ese país, en referencia a la evaluación realizada por expertos franceses en pirotecnia enviados al lugar de la tragedia. El estallido, de una peligrosidad extrema, devastó barrios enteros de Líbano, dejando a más de 300 mil personas sin hogar, dejó un saldo de más de 150 muertos, 6 mil heridos y decenas de desaparecidos.




