La oportunidad en la crisis

Comprar productos catamarqueños

Para algunos sectores, la cuarentena es sinónimo de chances y, mejor aún, de volver al barrio. Un grupo de emprendedores busca la manera de salir adelante.
domingo, 5 de abril de 2020 · 04:05

Hay quienes miran el vaso medio lleno y otros, medio vacío. Hay quienes, en la adversidad, no miran los obstáculos sino la luz que aparece en el horizonte. Si bien, el aislamiento social, preventivo y obligatorio que se tomó a nivel nacional para evitar la propagación del COVID-19 generó un alto en la rutina (y en todo lo que ello implica), hay un sector que le encontró la vuelta para tener un beneficio. En esta crisis, un grupo de emprendedores provincianos vieron la oportunidad y la aprovecharon, con una premisa: comercializar productos de la agroeconomía familiar.

Rodolfo Cruz, Franco Brizuela, Lara Rozentul y Juanjo Sánchez trabajan en emprendimientos bien catamarqueños. Todos ellos tienen una mirada de desarrollo en el planteo de los locales y, a la vez, entienden los obstáculos y fortalezas de estos pequeños comercios. Se adaptaron a la situación y cambiaron estrategias de marketing. 

Rodolfo es docente de la Universidad Nacional de Catamarca, en la cátedra de Sociología Rural y de Extensión Rural y tiene su local “Tierra Campesina”, en el Mercado Ramos Generales. “Como nunca, en estos días de cuarentena, no paramos de vender, por suerte. Tierra Campesina es un emprendimiento grupal que compra y vende fundamentalmente productos alimenticios de agricultores familiares y funciona como local comercial de venta directa dentro del Mercado Ramos Generales”, indicó.

Según contó, en este local se venden alimentos que en general se conocen como productos regionales. “No hay especialización, aunque se venden bien aceites de oliva, aceitunas, vinos, dulces de membrillo y mermeladas. También vendemos algunas artesanías y libros de autores catamarqueños”, comentó.

Tierra Campesina es una alternativa con sello catamarqueño y, en algunas oportunidades, ofrecen algunos productos de agricultores familiares de otras zonas del país, como yerba Grapia Milenaria de Misiones de Cooperativa Campo Ramón, fideos de maíces andinos y purés de papas andinas de Cooperativa Cauqueva, detalló.

“La intención es acercar a los consumidores alimentos saludables con la menor intermediación posible, de agricultores familiares en general, individuales o asociados en cooperativas, por ejemplo”, aclaró.

Juanjo Sánchez trabaja con la Cooperativa Juanito Contreras Limitada y está en relación con pequeños productores. Él es el referente de Pachamanka, emprendimiento que es coordinado con Gastón Campi.

“Pachamanka es una de las áreas que junto con cuatro más como la Unidad de Ayuda Mutua y Solidaria, la Escuela Cooperativa Pan y Sueños, la Unidad de Cooperación Técnica y la Unidad de Comunicación Popular formamos la Cooperativa de Trabajo Juanito Contreras Limitada. Pachamanka significa ‘fiesta de la abundancia’ y fue creada el 6 de diciembre de 2016. Se formó para poder transitar los productos de emprendedores del interior para poder comercializar bajo los estándares de comercio justo y consumo responsable, a fin de que puedan exponer y vender sus productos. En la actualidad, son cerca de 30 productores que dejan sus productos en nuestro local. Además, comercializamos alimentos cooperativos, que son productos alimenticios de otras cooperativas del país como así también de fábricas recuperadas y federaciones”, explicó Gastón.

Dada la cuarentena, debieron enfrentar algunos cambios. Por empezar, la reducción horaria, de lunes a viernes, de 9 a 13 y de 18 a 20, los sábados, de 9.30 a 13.30. También se habilitó el delivery, que exime el decreto presidencial. “Con los productores, actualmente nos vinculamos por celular y si hay que retirar mercadería o buscar, lo hacemos a través del delivery, que se realiza de lunes a sábados”, precisó el coordinador.  

Volver al barrio
Por su parte, Lara Rozentul colabora con su mamá en Las Chacras Almacén de Sabores. Dada la situación sanitaria, decidieron no abrir para prevenir riesgos. Esta semana comenzaron a realizar entregas a domicilio en esa zona. “Lo que más vendemos son pastas caseras, que se las compramos a un productor de Valle Viejo. Tenemos sorrentinos, ravioles y tallarines frescos de huevo y verduras; miel de una cooperativa agroecológica de Córdoba, vinos catamarqueños, yerba agroecológica de Misiones y condimentos de Santa María y Andalgalá”, detalló. 

Para Lara, en esta crisis hay una oportunidad de volver a comprar productos locales, en el barrio, aprovechar ofertas de productores que están a la vuelta de la casa. “Es una oportunidad para que la gente vuelva a comprar en el barrio porque activa esa economía. Nuestro local compra a pequeños productores. Si bien tenemos productos de distintos lugares, no solamente catamarqueños, sí buscamos que sean de cooperativas o de pequeños productores”, contó. 

En ese circuito, que se ve aún más reducido por la cuarentena, la mamá de Lara comenzó a confeccionar barbijos para los comerciantes vecinos. “Ella encontró esa oportunidad”, remarcó.

Agenda
*Tierra Campesina, en el Mercado Ramos Generales, Avenida Ocampo 480.

*Pachamanka, ubicado en 25 de Mayo casi República. A través de Facebook o Instagram Pachamanka o por teléfono al 3834 522702 / 563150

*Las Chacras Almacén de Sabores, Avenida Presidente Castillo 2500, Valle Viejo o en Instagram y Facebook Las Chacras Almacén de Sabores, o por teléfono al 3834521860.

*Gustos Catamarqueños, 25 de Mayo 742. También en Facebook Gustos Catamarqueños y en Instagram @GustosCatamarqueños

 

Viandas solidarias catamarqueñas

Franco Brizuela es el propietario de Gustos Catamarqueños, un local en el que se nuclea a emprendedores que elaboran productos de Catamarca: fiambre, quesos, dulces, encurtidos, vinos, cervezas, regionales, condimentos, aceites, nueces, pasas, té, aceitunas o pastas de diferentes cosas. Conoce bien el rubro y fue director del Mercado Municipal en la primera gestión de Raúl Jalil como intendente capitalino. 

Ante la adversidad que se presentó por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, Gustos Catamarqueños debió cerrar momentáneamente. “Pensamos que económicamente podemos recuperarnos, no así la salud. No quisimos arriesgar la salud de nuestra empleada, la nuestra, de nuestra familia y de la comunidad en general. Los productos más perecederos los estamos donando. A través de Catamarca Rugby Club se ha donado a gente necesitada de los barrios del norte. Les dimos nueces confitadas y gaznates. La gente del Club hace viandas; están autorizados por el municipio de la Capital”, contó.

Tras tres años en funcionamiento, Gustos Catamarqueños tenía un proyecto de ampliación pero, por el momento, la idea está en un impasse. “Con esta situación tuvimos que suspender todo. Vamos a ver cómo sigue y según eso comenzaremos a hacer delivery”, comentó.

Marcelo “Chelo” Salas, presidente de Catamarca Rugby Club (CRC), en una charla con Revista Express, comentó que la iniciativa de preparar viandas surgió de los mismos asociados, que siempre preguntan cómo colaborar. “La comisión directiva consultó cómo canalizar la ayuda. Nos dijeron que podíamos preparar viandas. Tenemos una muy buena estructura para cocinar: parrillas, discos gigantes y ollas que están en el Club. La gente del club está preparada para colaborar desinteresadamente”, expresó.

La puesta en marcha de este trabajo está bien organizada. Un grupo de tres personas está a cargo de la logística. Luego, el reparto comienza a las 20 y las últimas porciones se entregan entre las 22.30 o 23. 

Otro grupo se encarga de cocinar. “Ellos trabajan en locales gastronómicos y vienen desinteresadamente. Trabajan bajo la lluvia. Al principio, íbamos a preparar 50 porciones pero después se fue incrementando y el domingo preparamos 150 porciones de locro.

Lo distribuye la Municipalidad; llevan al barrio Portal del Norte 2 y a algunas familias del barrio Papa Francisco. En total, están saliendo viandas para 25 familias, entre 140 y 150 porciones”, detalló.

El trabajo que se realiza es como de hormiga: silencioso, casi invisible, pero con grandes resultados. Los colabores ponen todo de su bolsillo, desde la nafta hasta su tiempo. “A veces están hasta las 3 o 4 de la mañana recibiendo mensajes en las redes sociales.

Es un trabajo muy grande de todos. El aporte del Club es mínimo al lado de toda la gente que está en un hospital o un sanatorio atendiendo o de los de Seguridad, jugándose la vida”, expresó “Chelo”. 

Fotos: Ariel Pacheco
Gentileza

Textos: Basi Velázquez