Salud

Actitud frente a las crisis

domingo, 5 de abril de 2020 · 04:00

¿Sabías que tu reacción ante una crisis se inicia mucho antes de que esta surja? Cuando decidís a diario qué actitud adoptar frente a la vida. Todos experimentamos algún nivel de presión. La presión que denominamos “normal” es la conocida como crisis evolutiva. Aquí incluimos casarse, tener un hijo, cambiar de trabajo o de casa, ingresar en la menopausia o la andropausia, etc. 

Pero existen otras crisis, como lo es la situación actual, que son totalmente inesperadas y sacuden todo nuestro mundo. Puede tratarse de la pérdida del empleo, de una enfermedad, de un accidente o de la muerte de un ser amado. La mayoría de las personas, en estos casos, experimentan emociones negativas como ira, culpa y, sobre todo, dolor y desconcierto. La razón es que los seres humanos necesitamos siempre explicar lo que sucede pero hay cosas que no tienen una explicación racional.

Más allá del tipo de crisis que sea y de la forma en que la vivamos, estas situaciones nos incomodan y nos perturban. ¿Por qué? Porque nuestro “ser” verdadero queda borroneado y no podemos evitar preguntarnos: “¿Por qué me ocurre esto a mí?”. Una crisis no nos permite ver las diferentes posibilidades para seguir adelante, presiona grandemente nuestro mundo emocional y nos hace sentir acorralados.

Una emoción producida por una situación de crisis que es reprimida puede quedar albergada en algún órgano del cuerpo y terminar por enfermarlo. La crisis, ya sea que lo deseemos o no, se hace una con nuestro cuerpo físico. Por otro lado, dicha emoción que no es expresada puede desviar nuestra mirada hacia quienes “creemos” tienen una vida maravillosa. 

Por eso, es fundamental detenernos a considerar qué actitud adoptaremos frente a una crisis. Estas son las tres reacciones más comunes: 

Envidiar a los demás
Quien envidia se compara con otros y está lleno de rabia. Pero ese sentimiento esconde baja autoestima que es la raíz de su comportamiento. Envidiar consiste en desear lo que alguien tiene y sentir dolor porque esa persona ha conseguido algo de lo que uno carece. Cuando aprendemos a no competir, excepto con nosotros mismos, podemos alegrarnos por lo bueno que le sucede al otro y admirar a los que ya han alcanzado lo que nosotros anhelamos. 

Paralizarnos y llegar a la autodestrucción
Frente a las dificultades, lo único que resulta útil es la práctica; la teoría, por buena que sea, no nos conduce a ninguna parte. Para ganar el combate, hay que salir al ring. Es en las crisis donde podemos hallar oportunidades que nos ayuden a superar nuestras mayores trabas. 

Activarnos y ponernos en movimiento
La gente de acción jamás es detenida por las crisis. Por el contrario, ellos son impulsados a moverse para lograr lo que se han propuesto. Las únicas dos opciones frente a una crisis son: permanecer en ella o ir más allá de ella. La elección siempre es mía. 
No bajemos los brazos en este tiempo especial y mantengamos la paz frente a la crisis porque aquel que proyecta la búsqueda de su sueño, aun en medio de la dificultad, da creación a su futuro antes de que este llegue.