En su trabajo académico “Juan Rulfo, la fe y el regionalismo del lenguaje. Proyecciones en la literatura catamarqueña”, Collado de Sastre opina que el célebre cuentista mexicano “revela el carácter particular de la gente de la región donde nació y se crió” y que “intenta entender o comprender al hombre de su tierra y al mundo que lo rodea”. Pero un aspecto fundamental de esta visión profundamente humanística que apunta la investigadora catamarqueña, es que Rulfo “lo hace en su relación con Dios, a través de la presencia de los mitos y creencias populares muy arraigadas en su pueblo. La fe sostiene la esperanza creándose así un clima casi mágico que va envolviendo la vida y el accionar de los personajes”. Esta referencia al carácter piadoso del pueblo está ejemplificada en el cuento “Talpa”, en el compendio “El llano en llamas” y también -en otros aspectos- en cuanto a “Pedro Páramo”.
Para Collado, considerando aportes filosóficos tales como lo que Kierkegaard entiende por fe, la línea propuesta por Bergson en cuanto a la relación mundo interior y posesión de la libertar para ser y para crear, y la mirada de Heidegger sobre los valores ancestrales en la relación hombre-mundo “ese ser del lenguaje en la obra de Rulfo es el que manifiesta al hombre de su tierra y de su época”.
La analista considera que “de ese centro lingüístico tan americano y regional surge la proyección del hombre americano de nuestro tiempo, que alcanza los más altos valores individuales, pero proyectados a una visión de comunidad, de pueblo, de raza”. En ese sentido, aporta que “la literatura hispanoamericana actual ofrece así un camino de auténtica liberación en la búsqueda del ser” y va más allá proponiendo que “América es el continente que tiene la salida al gran laberinto de la humanidad”.




