martes 24 de enero de 2023

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Carlos Malbrán: entre la familia y la política

A 80 años de su muerte, el médico catamarqueño es noticia. De cuna andalgalense, su legado es más que un nombre.

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Por Redacción El Ancasti

En este tiempo difícil ha adquirido mayor renombre la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) “Dr. Carlos G. Malbrán”, organismo público dependiente del Ministerio de Salud de la República Argentina. Hemos recibido varias consultas referidas al hecho que quien le dio nombre a esa institución era catamarqueño, como se ha divulgado por distintos medios.
Efectivamente, Carlos G. Malbrán nació en Andalgalá, provincia de Catamarca, y recibió en el bautismo el nombre de Carlos Gregorio del Carmen, que recordaban los nombres de su madre, Carlota del Carmen Figueroa, catamarqueña nacida por 1839. Carlota se casó también en Andalgalá el 21 de octubre de 1858 con el cordobés Manuel Segundo Malbrán, que era un comerciante cuya familia se originó en América con Juan de Malebrane, un francés radicado en Chile. Su descendencia castellanizará el apellido como Malbrán. Por línea materna, la familia de Manuel Segundo Malbrán tenía ya vínculos previos con Catamarca. Uno de sus tíos abuelos, Manuel Fernando Vaz, cordobés también, formó parte del Cabildo catamarqueño en el siglo XIX y dejó descendencia aquí, en nuestra provincia. Digamos también que el padre del doctor Carlos Gregorio Malbrán era sobrino bisnieto de Monseñor Nicolás Videla del Pino, Obispo de Salta en la época de la Revolución de Mayo de 1810.
Varios hijos nacieron del matrimonio Malbrán-Figueroa, entre ellos nuestro Carlos Gregorio del Carmen. Fue bautizado de nueve días de vida el 20 de marzo de 1862 en la Iglesia Parroquial de Andalgalá, teniendo por madrina a su abuela materna Genuaria Iturres, sobre la que volveremos luego.
La madre del doctor Malbrán, Carlota Figueroa, era nieta del coronel José Manuel de Figueroa Cáceres, uno de los promotores de la Autonomía de Catamarca en 1821, evento del que recordaremos el Bicentenario el año próximo. Figueroa Cáceres había contribuido, con su apoyo, a garantizar el acceso de Nicolás de Avellaneda y Tula al cargo de gobernador de Catamarca.
José Manuel de Figueroa Cáceres nació por 1774 en el Valle de Las Palmas, en la región cordobesa de Traslasierra. En 1806 contrajo matrimonio en la ciudad de Catamarca con María de la Concepción Gigena y Robín, perteneciente a una influyente familia de Ancasti. Este casamiento vinculó a Figueroa Cáceres con la sociedad lugareña y es así que cuatro años después, en 1810, lo encontramos elegido Alcalde Partidario de Ancasti.
El 25 de agosto de 1821, día en que se declaró la Autonomía de Catamarca, Figueroa Cáceres fue designado Comandante General de la flamante provincia de Catamarca. A pesar del inicial apoyo mutuo, pronto se evidenciaron las diferencias entre Avellaneda y Tula, jefe político, y Figueroa Cáceres, jefe militar, seguramente por cuestiones de competencia de autoridad en esa Catamarca que empezaba a ser provincia pero que todavía carecía de Constitución que la organice. Avellaneda y Tula “consiguió sorprender, desarmar y deportar a Figueroa” a Córdoba en 1822, con el apoyo de Manuel Antonio Gutiérrez, en ese momento subalterno de Figueroa Cáceres. Los historiadores coinciden en el odio manifiesto que Figueroa Cáceres y Gutiérrez se profesaban desde sus tiempos ancasteños. Ese subalterno, Manuel Antonio Gutiérrez, fue elegido gobernador de Catamarca en 1825. El enfrentamiento entre unitarios y federales se agudizó. José Manuel Figueroa Cáceres, deportado a Córdoba desde 1822, regresó a Catamarca apoyado por Juan Felipe Ibarra y Juan Facundo Quiroga y tomó por sorpresa la ciudad de Catamarca el 1 de agosto de 1826. Gutiérrez escapó a la sierra de Ancasti y, desde allí, logró el apoyo de tropas tucumanas a través de su amigo Gregorio Aráoz de Lamadrid. Retornó a Catamarca y venció a Figueroa Cáceres, a quien hace fusilar sin más trámite. En su partida de defunción consta que Figueroa, bisabuelo del doctor Carlos Malbrán, falleció fusilado el 23 de agosto de 1826, a la edad de 52 años y que fue sepultado en el cementerio del Convento de San Francisco. Dejaba varios hijos huérfanos.
Uno de esos hijos, quizás el mayor, fue José Manuel Figueroa Cáceres, nacido en Ancasti por 1809. Se casó con Genuaria Iturres, nacida en Piedra Blanca, actual Departamento Fray Mamerto Esquiú. Su partida de bautismo está firmada por el doctor José Eusebio Colombres, nuestro diputado al Congreso en Tucumán de 1816. Genuaria pertenecía a una familia que entroncaba con antiguos linajes de la región, como los Mercado, los Almonacid, los Carrizo de Andrada, entre otros, ascendencia que también le corresponde, obviamente, al doctor Carlos Gregorio Malbrán.
Genuaria Iturres, abuela materna de Malbrán, era hermana de Facundo Iturres que se casó con Justa Pastora Esquiú, hermana del hoy Venerable de la Iglesia Fray Mamerto Esquiú. Otra hermana, María de los Ángeles Iturres, fue madre de Wellington Mercado, comerciante que apoyó a Felipe Varela en el interior catamarqueño y que también colaboró económicamente con Clara J. Armstrong mientras se demoraba el pago de sus sueldos y para garantizar su permanencia en Catamarca.
Conocemos que, al menos tres hermanas del doctor Malbrán contrajeron matrimonio con miembros de conocidas familias catamarqueñas. La mayor, Vicenta Amalia, se casó con Manuel José Navarro de Navarro; Elmira de Jesús contrajo matrimonio con Juan Bautista Cisneros, nieto de José Pío Cisneros, de significativa participación en el proceso autonómico de Catamarca. La suegra de Elmira Malbrán era Carolina Romana de los Ángeles González Boter, tía materna del gobernador Julio Herrera. Otra hermana de Malbrán, Eusebia Adela, fue la esposa de Pedro Cano Avellaneda, quien era sobrino bisnieto del gobernador Nicolás de Avellaneda y Tula. La hija mayor de los Cano Malbrán fue María Carlota de la Cruz, que se convertirá en la esposa de su tío, el doctor Carlos Gregorio del Carmen Malbrán, nuestro protagonista. María Carlota nació el 14 de septiembre de 1891 y fue bautizada en la Iglesia Matriz de Catamarca el 12 de noviembre del mismo año, teniendo por padrinos a sus abuelos maternos, Manuel Malbrán y Carlota Figueroa, que más tarde se convirtieron en sus suegros. María Carlota murió en 1969 y se la recordaba como una “noble dama, que en vida tanto hiciera por ayudar a gente desamparada”.
Como hemos visto, el doctor Carlos Gregorio del Carmen Malbrán nació en Andalgalá, donde se habían casado sus padres. Su madre había nacido en San José de Piedra Blanca mientras que su abuelo paterno era natural de Ancasti. Es evidente la estrecha vinculación familiar de Malbrán y de sus antepasados maternos con la provincia de Catamarca.

El doctor
En 1895 Manuel Malbrán y Carlota Figueroa vivían en la ciudad de Catamarca, mientras que su hijo Carlos Gregorio, ya médico, residía en Buenos Aires junto a su hermano menor Manuel Pastor, que era estudiante.
Joven aún, Carlos Gregorio Malbrán había dejado su provincia natal para estudiar Medicina en la Universidad de Buenos Aires, pasando en 1883 a ser practicante en el Hospital San Roque, hoy Hospital Ramos Mejía. Todavía alumno de la Facultad es enviado en diciembre de ese año por el gobierno nacional para ayudar a combatir un brote de cólera en Mendoza. Cumplida la tarea asignada, Malbrán permaneció trabajando en aquella provincia por un tiempo. En 1887, a los 25 años de edad, defendió su tesis doctoral sobre “La patología del cólera”, que sería publicada y le garantizaría al joven doctor una temprana fama, permitiéndole viajar a Europa a perfeccionarse. 
De regreso a Buenos Aires en 1889 es nombrado miembro de la Comisión para la Gestión de Residuos y en 1892 se convertía en el primer Inspector Técnico de Higiene de la Municipalidad porteña. Ese año es nombrado Jefe de trabajos prácticos de la cátedra de Anatomía Patológica, y luego Profesor Suplente de la misma materia. En 1897 fue nombrado Profesor Titular de Bacteriología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, de la cual también fue Consejero y Vicedecano. También fue miembro de la Academia Nacional de Medicina.
En 1892 el gobierno argentino lo envió a Europa para estudiar el uso de los sueros contra la tuberculosis y la difteria, dos enfermedades que él conocía muy bien por ser, lamentablemente, muy comunes en su Catamarca natal. En enero de 1900, mientras se desempeñaba como Jefe del Instituto de Bacteriología y Seroterapia, Malbrán es nombrado Presidente del Departamento de Higiene. El Presidente Julio A. Roca había decidido reemplazar al Dr. Eduardo Wilde, de un perfil más político, por alguien muy bien conceptuado por la prensa y con más perfil técnico como Malbrán.
Carlos G. Malbrán se hizo cargo de una institución que se encontraba desorganizada por la gestión anterior y desmoralizada por el ridículo al que la había expuesto el Dr. Wilde. Se convirtió en el principal difusor de la teoría microbiana del médico francés Luis Pasteur, quien sostenía en base a muchas evidencias que las enfermedades eran producidas por diversos gérmenes. Es por ello que su prédica sería la de mejorar la salud pública y la adopción de medidas de higiene preventiva, manteniendo al país alerta ante las epidemias. En 1902 presidió la Conferencia Nacional de Lucha contra la Malaria y, en 1906, la Conferencia Nacional Sobre la Lepra, siendo luego designado Presidente del Consejo de Salud Pública de la Ciudad de Buenos Aires.
En 1910 es elegido Senador Nacional por Catamarca. El viernes 22 de abril de 1910 se reunió la legislatura catamarqueña, bajo la presidencia del vicegobernador de la provincia, Alberto Navarro, quien, luego de leídas las actas de convocatoria a la Asamblea, procedió a ceder la palabra al diputado Sinforiano Herrera, quien mocionó al Dr. Carlos G. Malbrán para ocupar la banca de Senador. Se procedió a la votación, obteniéndose el resultado de 22 votos a favor de Malbrán, uno para el Dr. José A. Acuña y uno para el Dr. Enrique Ocampo. El cronista del diario “El Debate” hace referencia a la alegre explosión bulliciosa que siguió a la proclamación del nuevo Senador Nacional. Los ecos de la elección de Malbrán resonaron en todo el país. El diario “Tribuna” decía que la elección de Malbrán colmaba la expectativa de todos los bandos en pugna y que “La Senaturía del Doctor Malbrán ha de causar excelente impresión en todo el País. Si hay algo en ella que lamentar, es el vacío que deja en el Departamento Nacional de Higiene, cuya dirección exige mucho tino del gobierno sin ser llenada sin merma de la competencia que acreditaba el Senador Catamarqueño”. El diario “La Argentina” señalaba la importancia y la trascendencia de la elección de una figura del prestigio de Malbrán que daría brillo al Congreso Nacional.
El electo Senador llegó a Catamarca el domingo 8 de mayo de 1910 para participar de la inauguración del ramal de Ferrocarril a Andalgalá y todas las obras anexas, que permitirían su desarrollo y de todas las poblaciones vecinas. Recordemos que Malbrán había nacido en Andalgalá. Durante la gestión como Senador Nacional continuó trabajando para el desarrollo de su provincia y promovió la aprobación de leyes relacionadas con la salud pública, como la que establecía el protocolo a seguir frente a la malaria, impuestos sanitarios y normas para la actividad farmacéutica. Así mismo fue un ferviente promotor de la vacunación obligatoria. El 10 de julio de 1916 fue inaugurado el Instituto de Bacteriología y de Microbiología, que incluía un depósito de vacunas, lo que fue considerado uno de los principales logros de la salud pública argentina.
Retirado de la actividad política en 1919, continuó sus tareas docentes, publicando numerosos ensayos, trabajos en revistas especializadas sobre temáticas relativas a la difteria, el paludismo, la lepra y la tuberculosis, entre otras cuestiones. Entre sus libros se destacan “Apuntes sobre salud pública” y “Patogenia del cólera”.
El doctor Carlos Gregorio Malbrán murió hace 80 años, en 1940, y su nombre perdurará también en nuestra provincia en el nuevo Hospital Monovalente Respiratorio.

Texto: Colaboración de Marcelo Gershani Oviedo y Marcelo O. Díaz

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