¿Qué hago con esta tristeza que siento?

domingo, 22 de marzo de 2020 · 21:17

Todos los seres humanos, en algún momento, experimentamos el sentimiento de tristeza. Es por ello que necesitamos contar con, al menos, tres personas de confianza a las que les podamos abrir nuestro corazón y compartirles lo que nos sucede. Nunca es aconsejable cargar uno solo, o una sola, con la tristeza todo el tiempo. 

Y sobre todo, es fundamental “poner en palabras” esta y todas las emociones negativas que sentimos a veces. Es decir, reconocer nuestro mundo emocional tan amplio y diverso. Mucha gente hace todo lo posible por esconder lo que siente frente a los demás.

Tienen lo que se denomina “analfabetismo emocional”. ¿Qué significa esto? Que no son capaces de darse cuenta de sus emociones. En el fondo, esto se debe a que su habilidad para reconocer emociones negativas está bloqueada. Es así como, ante un hecho muy doloroso, nos cueste expresar lo que sentimos en público.

Tanto a mujeres como a hombres, nos hace daño callar, esconder, reprimir o congelar una emoción. En ocasiones con esa actitud solo conseguimos que quienes nos rodean se alejen de nosotros, y la soledad es una de las causantes de la tristeza. La mayoría de los trabajos se basan en relaciones interpersonales y aquellos que saben tratar con la gente son los más requeridos en cualquier empleo.

Pero volviendo a la tristeza, cuando esta aparece en nuestras vidas, al principio de nuestro proceso casi siempre hay alguien dispuesto a acompañarnos a transitarlo. Pero, a medida que pasa el tiempo, habrá un tramo que deberemos recorrer sin compañía ni apoyo de nadie. Es entonces cuando uno suele pensar: “Todos desaparecieron. En las buenas estaban todos, pero ahora que estoy mal no hay nadie a quien recurrir”. 

Esto debe ser así para que logremos agotar el dolor que sentimos. Son esas circunstancias en la que estamos solos con lo que nos sucedió pero, aunque nos parezca que no es así, todos poseemos la capacidad de superar cualquier adversidad y crecer a partir de ello. Si yo te pidiera que, en este mismo instante, pensaras en una situación triste que viviste en el pasado, muy probablemente me dirías que saliste fortalecido, fortalecida, de ella. 

Si antes lograste salir, también saldrás de la situación que estás atravesando hoy que tanta tristeza te causa. Los recursos para lograrlo no están afuera sino en tu ser interior. Todos podemos entristecernos y angustiarnos frente a nuestras vivencias más duras, pero estas no tienen el poder de destruirnos por completo. Ningún problema, por grande que parezca, tiene el poder de hacernos perder el control de nuestras vidas.

Todos, sin distinción, portamos dentro de nosotros un espíritu de vida tan inmenso y poderoso que contamos con la fuerza necesaria para volver a ponernos de pie y a seguir avanzando, pase lo que pase afuera. La vida que nos habita es infinitamente más poderosa que cualquier dificultad.
 

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