miércoles 1 de abril de 2026

Desarrollar la esperanza

Por Redacción El Ancasti

Hoy veo que muchas de las personas con las que tengo contacto en mis charlas parecen haber perdido la esperanza en un mañana mejor. Ellos no confían en que lo que vendrá en el futuro será bueno, comparado con lo que viven hoy. Pero lo cierto es que, para disfrutar de vidas plenas y felices, necesitamos desarrollar la esperanza, aun en medio de circunstancias difíciles, porque todos nos movemos en función de lo que viene.

Comencemos por definir qué es la esperanza. No es un deseo del tipo: “Espero que el 2020 sea mejor que el 2019” sino, más bien, un estilo de vida. Tener verdadera esperanza es tener visión.Entonces cuando alguien me comenta: “Quiero ser actor, o actriz”, suelo preguntarle: “¿Cuánto hace que estás tomando clases de actuación?”. Si la persona contesta que no está tomando lecciones todavía, me doy cuenta de que se trata solo de un deseo, no de esperanza. 

Otra cosa que no es la esperanza: una emoción. Quienes tienen pereza o hacen todo con mediocridad, en general, no esperan nada positivo de la vida y no creen que su futuro sea brillante. Por eso, para ellos es lo mismo hacer que no hacer, o hacer algo mal que bien. Es la tristemente famosa frase argentina: “Lo atamos con alambre”. Actualmente desde la ciencia nos dicen que ciertas enfermedades pueden surgir por no tener esperanza en un mañana mejor. 

Pero quienes han desarrollado la esperanza en sus vidas se enfocan hacia adelante y jamás miran hacia atrás. “Lo pasado, pisado”, es su lema. Su único objetivo es lograr un futuro mejor que su presente porque poseen “mentalidad de esperanza” que les permite ver, a diferencia del resto, mucho más allá de sus circunstancias presentes.

¿Cómo podemos desarrollar voluntariamente este tipo de mentalidad? 

Una buena forma es cuando discutamos con alguien cercano, ya sea que se trate de la pareja, de un hijo de un cliente, y esa persona nos reproche algo, responderle: “De acuerdo, tenés razón. ¿Cómo seguimos de acá en adelante?”. Cuando uno, en lugar de contraatacar, elige levantar el guante, es capaz de mirar hacia el futuro y revertir el presente negativo. La aceptación nos brinda la posibilidad de mejorar y nos introduce en el mañana. 

Tener mentalidad de esperanza es pensar qué podemos hacer de ahora en más, es decir, armar un plan para el futuro en el momento presente. Frente a una pareja que me solicita aconsejamiento porque no pueden dejar de discutir, propongo: “Están discutiendo demasiado. ¿Cómo siguen de acá en adelante?”. Hablar todo el tiempo de lo que pasó, o de lo que no nos gusta en el presente, nos deja anclados en el pasado y nos impide avanzar. 

Cuando aprendemos a armar planes a futuro con rapidez, sin demorarnos en la situación actual que nos incomoda, no solo estamos desarrollando la esperanza sino que, además, nos estamos evitando muchos dolores de cabeza. Nos guste o no, la vida está repleta de imprevistos. Pero todos tenemos la capacidad de construir hacia adelante y creer que lo que viene a nosotros es extraordinario.
 

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