viernes 3 de abril de 2026
La Patagonia

Recordando a don Salomón Páez

El poblamiento de la Patagonia petrolera por parte de catamarqueños del Oeste.

Por Redacción El Ancasti

A la fecha del descubrimiento del petróleo en la Patagonia, el 13 de diciembre de 1907, y en los años subsiguientes, la población de esa región argentina correspondía en un porcentaje mayor a extranjeros radicados en la zona. Según los informes, el 93% de la población no era originaria, sino que había llegado desde distintos países. De Europa, especialmente.
Al decidirse que esa región debía ser argentinizada, también se decidió que, desde alguna provincia, debían trasplantarse nativos en el país para que vayan a poblar ese territorio.
Así surge la figura de los habitantes de la provincia de Catamarca, que por ese entonces estaban conchabados, por lo que duraba la temporada, en el trabajo de la zafra: cortar y pelar la caña de azúcar, era un trabajo que se realizaba manualmente, y demandaba mucha mano de obra. Allí estaban los catamarqueños, viajando a Tucumán, Salta y Jujuy. No sabían que estaba próximo un nuevo rumbo, un nuevo destino, dejarían de emigrar hacia el Norte, para dirigirse hacia el Sur.
Así fue que los del Oeste de nuestra provincia fueron elegidos para argentinizar la Patagonia, cumpliendo con el plan nacional del gobierno del Dr. Hipólito Yrigoyen. Fueron llevados hacia aquella región inhóspita, fría, con vientos que pasaban los 100 km/h. Tierra, trabajo y herramientas desconocidas y un lenguaje laboral incomprensible, pues debemos imaginar que los jefes de los catamarqueños, eran europeos. Jefes que pronunciaban en su lengua nativa el nombre de una herramienta, por ejemplo, de modo que el resultado era que un mismo instrumento era designado de distintas formas.
Creo que esos catamarqueños sufrieron cosas que nunca llegaremos a saber con exactitud, llegando inclusive a auto-discriminarse, de tal modo que muchos de aquellos niegan –inclusive hasta hoy- el ser originarios o hijos de catamarqueños. Por eso, con fuerza digo cada vez que tengo oportunidad, que “los catamarqueños somos responsables que la Patagonia sea Argentina”, y si nosotros no reclamamos que sea reconocida esa gesta provinciana, nadie lo hará por iniciativa justiciera.
 
Catamarqueños en Plan Nacional
En 1916, con el inicio del traslado de catamarqueños a La Patagonia, el gobierno de la Nación, designó a un catamarqueño para gobernar el Territorio Nacional de Chubut, el Dr. Rafael Robín Escalante, quien ejerció desde el 2 de febrero de 1918, y designó a comprovincianos en Educación y en Salud. Cuando estuvo todo eso realizado, Escalante, habría dicho: “Está todo listo para que lleguen los catamarqueños, porque hasta la tonada van a encontrar en sus autoridades…”.
A partir de la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), en 1922, el traslado de catamarqueños se intensificó: “El presidente Yrigoyen sabe que ese decreto de creación del ente significa mucho más que dar vida a un organismo burocrático. La defensa del petróleo argentino requiere medidas profundas, que llegarán hasta la vida privada del personal de YPF.
Viviendas, escuelas, recreación, comedores, servicios de salud, proveeduría, deportes. Todo por el bienestar del personal, como denomina Mosconi a esas medidas que excluyen, no obstante, mejoras salariales. (…)
El trabajo es muy intenso, pero abunda. Los europeos seguirán llegando, en especial, como mano de obra calificada para algunos trabajos específicos, pero el interés de la empresa está en nacionalizar la mano de obra. Rápidamente, llegan catamarqueños, riojanos, algunos salteños”, publica el Diario Crónica.
Esto muestra claramente el objetivo del gobierno nacional y el traslado masivo de catamarqueños, especialmente los del Oeste de la provincia, a poblar las tierras petroleras. Y allí don Salomón Páez, cumpliendo con el mandato de la Nación, no solo fue a trabajar en el petróleo, sino que rápidamente sobresale y es uno de los elegidos para trasladarse a las provincias del Norte, especialmente Catamarca, para invitar a los habitantes de esta parte de argentina a trasladarse hacia aquella región para trabajar, poblarla, proteger la Soberanía Nacional y además pacificarla. De esas invitaciones en la actualidad podemos ver el resultado de pueblos sin habitantes, las casas en estado de tapera, especialmente en varios pueblos de Tinogasta, y nunca hubo políticas en esta provincia para frenar el éxodo poblacional, que se enmarca dentro de las migraciones internas más numerosas que tiene nuestro país.
Pero también podemos ver una región patagónica poblada, argentinizada y floreciente, pero por sobre todo orgullosamente podemos decir que La Patagonia es Argentina por el arrojo y valentía de esos primeros catamarqueños que llegaron a esta región y ellos mismos se encargaron de que sean muchos más los comprovincianos que vayan a poblar ese lugar lejano.
 
Don Salomón
Hace pocos días que tomé conocimiento que, para completar un trabajo de investigación, desde Buenos Aires, se busca información acerca de dos catamarqueños: Salomón Páez, oriundo de Copacabana (Tinogasta), y de su yerno D. Francisco Chanampa, tinogasteño. Don Salomón Páez fue uno de esos pioneros. Cumple con lo encomendado y regresa en cada viaje con muchos jóvenes de entre 20 y 30 años dispuestos a ser parte de esa argentinidad. Fueron ellos los primeros que, sin advertirlo, protegían la Soberanía Nacional.
La señora Lucía Chanampa, la primera nieta de don Salomón, lamenta que no se hayan guardado más fotografías y documentos que hoy servirían, según dice, “para que las nuevas generaciones conozcan ampliamente como se defendió y constituyó nuestra República. Tarea nada fácil ya que había que andar por esta zona con poco abrigo y al principio mal pagado, pero en aras de defender el territorio no importaba nada de esos sufrimientos”.
Orgullosa y memoriosa, relata lo que recuerda de su abuelo, dice que fue parte del Sindicato Unido de Petroleros del Estado, formando parte de la Comisión directiva, y que fue uno de los primeros en formar parte del Centro Catamarqueño, Mutual y Cultural “Juan René Alaniz”, de Comodoro Rivadavia, desde 1946, siendo Vocal 1º y años posteriores ocupó la vicepresidencia.
Lucía cuenta que, cuando ellos estaban en la playa, más de una vez, pasaba su abuelo rumbo a Rada Tilly a inspeccionar el pozo petrolero y los llevaba en la camioneta. Lo único que había en lo que hoy es pintoresco y turístico lugar, “era la torre del pozo y dos ranchos”, con la añoranza de lo que era aquella “soledad absoluta”, hoy ve cómo se transformó el lugar, y le resulta increíble.
También recuerda que su abuelo, era un hombre muy sociable y querido, padrino de muchos. Doña Lucía, junto a Leopoldo Morales, recuerda que don Salomón Páez, fue padrino del casamiento de los padres del hombre mencionado. Ese casamiento fue inolvidable, pues doña Blanca Azucena Villacorta, oriunda de Copacabana y don Leopoldo Morales (P), novios transformados en esposos, recibieron la bendición del gran dirigente petrolero, D. Salomón Páez.
Con el paso del tiempo cuatro generaciones de la familia de D. Salomón Páez, se desempeñaron laboralmente en YPF. Primera generación, el catamarqueño ya nombrado, Salomón Páez. Segunda generación: Néstor, Ramón Páez, Silveria Páez. Tercera generación: Oscar Francisco Chanampa, Héctor Roberto Chanampa, Lucía Ester Chanampa. Cuarta generación: Héctor Alejandro Chanampa, Sergio Todoroff.
Hombres como don Salomón hicieron un trabajo silencioso, casi sin dejar huellas de sus andanzas, pero en la palabra de sus descendientes siempre estará presente. Lo recuerdan en su caballo, cruzando en inspección los campos que le darán vida a La Patagonia y mejorarán la economía de la República Argentina.
 

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