ANA CLAUDIA VERGARA

“El arte me llena, conmueve, me produce tanto y poder transmitirlo es muy especial”

Maestra de artistas, con la Academia “La Tienda” mantiene vigente el mundo de La Comedia Musical y distintas expresiones que animan a soltar y sentir el placer por el arte.
domingo, 29 de noviembre de 2020 · 01:06

Ana Claudia Vergara es una artista completa. En su Academia “La Tienda”, logró un reconocimiento a su trabajo, constancia y vocación. Su talento en el teatro, la música y su histrionismo como bailarina la transformaron en un referente en la provincia. ¿Si vos me decís qué te hace falta en la vida? Claudia responde con fuerza: “Te diría que quizás no llegue a ser cantante, pero sí a ser todo lo que quise ser. El arte me llena, me conmueve, me produce tanto, y poder transmitirlo es muy especial, difícil de explicar. Creo que hay que estar en el arte, para entender al artista”.
A pesar de que la pandemia frenó proyectos y un relanzamiento, “La Tienda” es el único espacio que alberga la magia de la Comedia Musical.
Si hay algo que Ana Claudia ha sabido cultivar es el arte de enseñar, de moldear generaciones de niños y jóvenes que encuentran en lo artístico, una expresión cultural y un puente para canalizar sueños y hacer lo que más les gusta: bailar, cantar y actuar.
Quien ha presenciado alguna muestra, de las dos presentaciones al año que organizaba la Academia, antes de la pandemia, para que sus alumnas revelen su progreso en escena; saben que los shows tienen el sello artístico único de “La Tienda”. Y una enseñanza integral que Ana Claudia, busca transmitir como maestra que rompe moldes; como la Comedia Musical para Adultos o cuadros escénicos que dejan un mensaje diferente.
“A veces me pregunto por qué terminé haciendo esto, por qué me dediqué a esto. Y lo primero que me surge, es que esto es un trabajo. En el momento en el que entiendes que puedes trabajar de algo que te gusta, es arrancar un proyecto”, afirma.

Elegir y sentir
-¿Cómo surgió tu vocación de artista?
-Es enorme e inmenso. El arte muchas veces viene de familia, cuando uno crece en un seno familiar donde son músicos, cantan y bailan; desde chiquito vas absorbiendo eso. Siempre me gustó cantar, mi inspiración fue mi papá. Yo decía “quiero cantar como mi papá”. Porque la música se lleva se siente, es inexplicable. No es bailar solo porque me gusta, sino por transmitirle a otros lo que sé, lo que aprendí y que esa persona se enganche. Pero también es hacerle entender al otro, que lo que uno está haciendo es un trabajo.
Ana Claudia, pone énfasis en este punto. Porque ella debió elegir entre una Licenciatura de Marketing y lo que realmente era su verdadera pasión.“Hacer entender a los otros que lo que hacemos es un trabajo, es lo que más cuesta. Pero mi semilla está en mi padre, cuando lo escuchaba a él, yo que quería ser cantante. Ese fue el disparador de mi carrera. Y crecer con esa ilusión de algún día poder llegar a eso. Quizás no llegue a ser cantante, pero sí llegué a ser todo lo que quise ser. Si vos me decís qué te falta hacer en la vida, yo te digo, nada. El arte me llena, me conmueve, me produce tanto y poder transmitirlo es muy especial, difícil de explicar. Creo que hay que estar en el arte, para entender al artista”.

-¿Qué veías en tu padre que disparó esa pasión?
-Toda la familia de mi papá tienen una relación con el arte. Mi padre es hijo de nueve hermanos. En toda la familia cantan y tocan instrumentos, cantan a voces, pero nunca fueron a una academia a aprender, lo hacen de oído; uno la guitarra, otro el bandoneón, el bombo…Entre los hermanos armaron una banda y crecer en ese ambiente, en esas reuniones familiares todos los fines de semana que nos juntábamos a comer como una tradición familiar, fue el origen de todo. A mí no me gusta el folclore, pero se armaban folkloreadas, y ahí escuchaba las voces de mis tíos, de mi abuelo, tan armonizadas, a pesar de que eran autodidactas, decían que la música es algo nato, es algo con el que uno nace.

-¿Y cuándo ese talento natural se transformó en un proyecto de vida?…
-En mi adolescencia, yo egresé en el ´94; eran otras épocas no había internet, celular, redes sociales, y poder estudiar una carrera artística significaba irte a otra provincia; ya sea Córdoba, Buenos Aires o Rosario. Pero estudiar afuera era un mundo y más si el fin era el arte. Entonces, te decían elegí otra carrera, algo que te sirva, eso no te va a dar de comer y muchas cosas más. Siempre hubo esa percepción de que el artista era un vago, un bohemio, loco y soñador. Entonces, comencé a estudiar Marketing en Córdoba. Pero desde los 7 años hice danza y nunca dejé, siempre fue un paralelo en mí.

-¿Cómo surgió tu formación?
- Comencé con Cristina Pintos, que tenía el TAC Ballet, Taller de Arte Contemporáneo, empecé haciendo jazz. Como yo quería ser parte del ballet, ella me dijo que para eso debía estudiar clásico. Entonces, ahí comencé con danza clásica y no dejé nunca hasta que terminé la secundaria, haciendo danza jazz y clásico. Cuando me fui a estudiar Marketing a Córdoba, hice el profesorado de Ritmos Caribeños, como para tener algo. Era una carrera corta, de rápida salida laboral que me servía para seguir en el baile. Pero seguía yendo a estudios de danza, después tuve que elegir. Porque era tanto lo que metía en la danza que tuve que dejar Marketing. Mis padres me estaban bancando, y tuve que hacer un stop y elegir. Y a pesar de haber llegado al último año no pude recibirme, porque volví a Catamarca por un tema personal, pero los cinco años de la Lic. en Comercialización, es lo que ves plasmado en La Tienda.
Al iniciar la entrevista, en el Bar “Chicago” de La Tienda, Ana Claudia está en contacto con todo lo que ocurre en el lugar. En el salón del primer piso termina una clase. Y aunque la fase amarilla silenció el eco de los zapatos y la música; el lugar se dispone para volver. Sin lugar a dudas, el crecimiento de la Academia tiene que ver con su mirada empresarial.
“Si no hubiese hecho marketing no hubiese podido ofrecer el producto y servicio que ofrezco. No hubiese podido llegar este emprendimiento si no hubiese estudiado y experimentado, no hubiese podido llegar a este lugar. Donde siempre estamos promocionando lo que hacemos, buscando algo nuevo, que tienen que ver con la parte comercial. Porque arte y comercio, van juntos si quieres tener un proyecto de vida”.

-Ysobre todo para sostenerlo en el tiempo
-Sí, claro. Porque este es nuestro trabajo.

El talento se ve
Ana Claudia cuenta que una vez estaba esperando en una peluquería, y leyó que Valeria Lynch haría una carrera de Comedia Musical. Y dijo “esto quiero yo, eso es lo que me gusta, esto es la mía, lo que yo quería: cantar, bailar y cantar. Era mi futuro”. Mientras seguía con sus clases en Latín jazz, se capacitaba en otras provincias, en cuanto curso o taller existiera.
A los casi 30 años, llegaron de Buenos Aire sa dar un seminario de Comedia Musical, Claudia se postuló para una beca y quedó seleccionada.
“Decidí irme, contra viento y marea, contra el mundo, era ahora o nunca. Primero porque era más grande, y también porque tenía mi hija. Pero me fui a Buenos Aires y audicioné para Julio Bocca y entré. Hacía dos carreras paralelas, Comedia Musical de mañana hasta la tarde y Teatro de Revista a la tarde noche. Dije hago un año y me vuelvo, porque tenía a mi hija muy chiquita y el costo era muy alto, pero como me renovaron las becas decidí quedarme un año más. Porque si lo hacía en la Academia de Julio Boca me daban un título intermedio. Hice el sacrificio y me quedé”.
Ese salto que hizo Ana Claudia tenía como base 16 años aprendiendo canto con Lidia Olmos, y muchos andares. “Tenía buenas bases… Estaba allá, y me sentía preparada. Tenía una buena formación. Hice el esfuerzo, fue muy duro, pero me sirvió muchísimo en todo lo que logré”.

-Existe una anécdota entre las alumnas de La Tienda, de tu experiencia en Buenos Aires y de lo difícil que es sortear algunos obstáculos, y que vos lo transmitís como mensaje a tus alumnas…
-Siempre les cuento a mis alumnos que yo me gané una beca entre 200 chicos, y que al momento de bailar siempre me ubicaba al último. Primero porque me gustaba estar cómoda cuando bailaba, siempre me paro al último, donde el espacio es para mí. Y a pesar de haber estado al último entre 200 alumnos me eligieron a mí para la beca. Y muchas veces les transmito eso a mis alumnas, no importa dónde estés, el talento se ve. No importa si estoy delante, o al costado, si bailo menos o más tiempo, cuando uno ama lo que hace y lo puede transmitir al otro, no importa donde esté. Y ellas, lo toman como referente.

El Maipo y Bocca
- ¿Hay mucha competencia en el ambiente?
- Sí, sobre todo de egos y de figurar más o menos, entonces siempre le cuento a mis alumnas que cuando bailé en el Teatro Maipo, lo hice con una chinche en mi zapato, cómo llegó esa chinche nunca lo supe, pero bailé sangrando un dedo del pie. Pero yo sentía que, a pesar de ese pinchazo, lo que hacía merecía lo mejor de mí. Estaba parada en el Maipo en una muestra de Julio Boca, y eso era lo máximo. Y en ese cuadro, yo era la protagonista. El último que hice era un protagónico, pero lo hice con tanta de vocación, que cuando terminé la actuación y salí del Maipo, la gente que estaba en la sala de espera del teatro, me reconocía, se le había quedado el personaje de “la diabla”. En vez de hacerme daño eso que pasó, me inspiró y motivaron. Quizás nadie puso esa chinche, no sé, pero es una experiencia que sirve.

-Que te quedó de esa experiencia en Buenos Aires, y como la proyectaste acá en todo lo que hacés…
-Fue una esponja. En esos dos años aprendí muchísimo de grandes maestros. De contar con el coach vocal de Nacha Guevara, maestros del Colón en danza clásica, tan buenos maestros, que traté de darlo todo. Como alumna becada, no se puede faltar, entonces tome clase con todos. Fue un regalo, y todo lo que me quedó fue aprendizaje y no cometer o permitir que mis alumnos tengan que vivir situaciones frustrantes o estresantes o incómodas. Que no sea la danza o el arte, algo para que el otro lo pase mal. Todo lo contrario, el arte tiene que ser un aporte de bienestar a la vida del otro.

-Sucede que muchas veces, como en todos los ámbitos, para alcanzar algo superior, se necesita de mucha disciplina. Pero a veces nos olvidamos, que también puede servir para cultivar un mundo interior…
-Las épocas cambiaron, ya no es como antes. Ya no existe el golpe del bastón en el pie o el chirlo en la cola. Tal vez, nuestra generación estaba acostumbrada al reto. Que te acomoden con fuerza un rodete. Antes el padre y los maestros se ponían de acuerdo, para que vos tengas disciplina, una conducta. Los tiempos cambiaron, el maestro es una persona más sensible, se busca un espacio distinto, de muchas cosas; de curar, ayudar, contener, más allá del aprendizaje…

-De expresar emociones…
-Se puede llegar al alumno de muchas formas. El alumno puede ser tan disciplinado yendo por un lado bueno o por un lado malo; pero quizás el resultado sea el mismo. La excelencia sea la misma. El alumno quiere manifestarse, contarte lo que le pasó, no todo es rectitud. También es un por qué espacio para llegar al otro. La gente muchas veces me pregunta, los de la danza festejamos el día del maestro y no el del profesor. Y la explicación es súper simple, me lo explicó una maestra de joven. Si nosotros acompañamos el crecimiento de un niño en la academia, muchas veces nosotros acompañamos más que un docente de escuela que cambian todos los años. Entonces nosotros cómo no vamos a ser maestros de esos niños y alumnos, cómo no vamos a dejar una huella, si acompañamos y vemos su crecimiento desde que es chico. Es un acompañar en su vida.

-Recién hablabas del binomio entre los padres y maestros que fue cambiando, pero quienes conocen tu trabajo y tus proyectos, saben que tienes un apoyo familiar muy fuerte…
-Yo digo que soy una empresa familiar. Desde que mi mamá está en la entrada, mi papá está recibiendo a quienes ingresan al teatro, mis hermanos y sobrinos ayudan a acomodar y en el backstage. Mi familia es parte total de todo lo que hago. En todo el armado de la nueva Tienda, y en esta reinversión que hicimos, con nuevos salones, toda mi familia colaboró. Todos pintaron, acomodaron y dejaron su dedicación para que la tienda crezca. Todos trabajando para inaugurar el 9 de marzo de este año, esta apertura y apuesta que hicimos.

-En la contención de una persona, sino están los lazos afectivos y familiares, apuntalando todo es más difícil… Cuando uno dice “tener espalda”, en este caso y en otros tantos están la familia como motor…
-Nosotros hemos crecido en un ambiente familiar donde siempre estuvimos el uno para el otro, para ayudarnos, y darnos una mano. Es algo que nos han inculcado, el ser solidarios y bancarnos en los buenos y malos momentos. Toda mi familia, incluso mi madre que fue mi secretaria durante años, siempre me acompañó y fueron testigos del crecimiento de La Tienda y de las alumnas. Ellos sienten que esto de verdad se hace con mucho esfuerzo.

Una experiencia ondulante
-En tus muestras hay un trabajo bien logrado, de integración y de aceptación del cuerpo y la construcción de identidades. Uno puede ver que buscan romper estereotipos, que hay un abanico de expresiones…
-Dos cosas que hay que separar mucho y deben estar claras. En un ballet estable de competición o académico, sea la disciplina que sea, debe haber reglas que hay que cumplir. Que los cuerpos sean homogéneos, por ejemplo. Porque uno puede ver un ballet y decir son todas flaquitas y miden un metro sesenta, pero en esos tipos de ballet hay condiciones y requisitos establecidos. Tiene alguna razón, y muchas veces no es porque sean discriminatorios. Es simplemente porque las reglas que se ponen para ingresar son esas. Ahora bien, los tiempos cambiaron, ya no es condición para bailar tener que ser flaco. Lo que hay que tener es pasión. El baile trasciende el cuerpo, los tamaños, edades y géneros. Lo estético ha pasado a segundo plano, tiene que ver con lo interno de las personas. Hay personas cautivantes, que atrapan, y no necesariamente tienen un físico “perfecto”. Porque te llegan, te tocan, y quien la mira siente lo que el otro hace. Y la Comedia Musical tiene esa magia: Es el personaje. Si es cierto que, en Comedia, también existe un “fisic du rol” que uno respeta, porque ejemplo, en el musical Hairspray, la protagonista es una gordita. En comedia se buscan los "fisic du rol", pero tienen que ver con el mensaje que se transmite. Los estereotipos cambian en todos los ámbitos.
En Comedia, el “fisic du rol” es que alguien tenga el físico adecuado, la edad, el tipo para interpretar un papel determinado en una obra. Pero la Comedia Musical, tiene esa especial apertura para transmitir mensajes. Hay diferentes estilos, formatos, subgéneros, cruces, por lo tanto, aún hoy es un género que todavía está en proceso de formación. Ha ido creciendo, evolucionando y cambiando sus formas.
“Nosotros tratamos de tocar los temas de la vida real. Tratar de que el espectador pueda pasar por todas las emociones, que ría, llore, se le cierre la garganta, se enoje, que viva una experiencia ondulante. Que uno salga del show, impactado y que puedan transportarse a distintos sitios. La comedia tiene que ver con el drama, una historia, te transmito algo, en donde voy a cantar, actuar y bailar, y con todo eso te dejo algo. Si pase y no te diste cuenta, entonces no pase. Lo digo siempre…”

-En medio de la pandemia, La Tienda hizo una gran apuesta, con nuevos talleres y una amplitud de salones para elegir diversas opciones artísticas…
-Más allá de tener el sueño de lograr una propia academia, siempre quise hacer de La Tienda un espacio de todos, de los alumnos, de los padres y de los maestros. Que puedan contar con espacio cómodo, con un bar, con lugares de espera, que los salones sean lindos y cómodos, que entren y les guste. Que los baños estén limpios y acordes a un servicio privado. Cuando pensé en este proyecto, soñé con un espacio donde nos contenga a todos. Que tenga una mini sala teatral, que puedan disfrutar una proyección de teatro.

-¿Cómo les tocó este momento especial?
-Nosotros somos una familia, una gran familia. Los padres de los alumnos hicieron un aguante muy importante en estos meses para sostener este espacio. Acá hay muchas personas que dependen de este ingreso, pero si no hubiese tenido el apoyo de los padres, no hubiésemos podido salir adelante. Hicimos videollamadas, intentamos la virtualidad, pero esta pandemia nos regaló lo que la vida nos da y muchas veces no sabemos aprovechar. Porque el arte hace bien a la cabeza y al corazón, nos hemos podido acompañar y estamos eternamente agradecidos a los padres de nuestros alumnos, que estuvieron al pie de cañón.

-Qué sientes cuando algún alumno elige seguir vinculado a lo artístico…
-Hace un tiempo, una ex alumna me dijo: Gracias a usted me inicié en la danza, y ahora decidí ser maestra de danza. Y así me pasa con un montón de alumnos que me dicen, seño cuando sea grande quiero ser eso que sos vos. Y yo les pregunto, y qué soy yo. “Eso, cantante, bailarina y actriz, todo lo que vos sos”. Y yo les digo chicas, me encanta, después me regalan una entrada, y ahí estaré.

- Una característica de La Tienda es la comedia para adultos…
- En la comedia vale todo, no importa la edad, el género, o una capacidad diferente. Hay gente que dice, yo no puedo cantar porque no sé, pero en comedia no canta la persona, lo hace el personaje. Esa es la magia de la comedia, que no haya topes ni límites. Entonces los adultos, han encontrado un lugar donde jugando se animan y permiten hacer algo que en la vida tenían pendiente. Hoy es un producto dentro de La Tienda, porque es diversión garantizada y un sinfín de emociones. Porque el teatro, la danza, y el canto es una terapia que apasiona. Acá se viven momentos de entrega, y vivir otras experiencias.

Me haces bien…
-Cada tanto te vemos cantando con tu marido, con la banda…
- Casi 20 años estuve en la música. El otro día, me encontré con alguien que me dijo, vos cantaste en el casamiento de mi mamá y yo me digo, estuve en tantos eventos, en tantos lugares. A mí la música me hizo bien. Y no lo hice pensando en hacerme famosa o en trascender la provincia, comencé pensando en lo feliz que me hace cantar y estar arriba de un escenario. Y lo demás si sale, sale. Hay que estar ahí para vivirlo.

Proyectos a futuro
Aunque la pandemia afectó muy fuerte a las academias, gimnasios y todo lo que tenga que ver con lo artístico, Ana Claudia sigue planeando el futuro de La Tienda, con un ambicioso proyecto de crear una carrera terciaria de Comedia Musical. Desde el año pasado, comenzaron con las tratativas a nivel nacional, trabajando en los avales y pensando esta propuesta con grandes maestros y escuelas de Buenos Aires. “Estamos conversando y queremos abrir la carrera de Comedia Musical en la Provincia. Que pudiera trascender en Catamarca, porque tiene mucha aceptación, con maestros, coreógrafos y artistas importantes; queremos ampliarnos y llegar más lejos”.

Una carrera exprés
- Ana Claudia Vergara nació en Catamarca el 9 de enero de 1977, tiene 43 años.
- En su Currículum, como intérprete de Comedia Musical, Music Hall, Teatro de Revista, Cantante y Bailarina, destacan una multiplicidad de cursos, seminarios y talleres.
- Durante el2010-2011, estudió y se egresó en comedia musical de la Fundación Julio Bocca - Ricky Pashkus.
- Egresada en intérprete de comedia musical y music hall escuela de revista y comedia musical “VARIETE” con dirección de Verónica de la Vega.
- Desde el 2000 al 2009 estudió Canto con la profesora Lidia Olmos.
- Con Verónica de la Vega, participó de diversos Ciclos de Comedia Musical en Catamarca.
- Profesorado en Ritmos Caribeños en Aerobic Center. Córdoba.
- Desde 1992 – 2008 realizó estudios de Danzas Clásicas y Danza Jazz con la profesora Cristina Pintos.
- Curso de Danzas Clásicas con la maestra Aída Micon, maestra del Teatro Colón.
- Hizo cursos de TAP, instructorado en Pilates Mat y Elongación en Córdoba.
- También fue integrante de diversos elencos y primera voz de bandas de rock y blues.
- Además de instructora de canto y coach vocal, hizo campañas como modelo publicitaria y varias incursiones en la Radio.
- Luego de dirigir el Ballet “LATIN JAZZ”, abrió La Tienda, donde sostiene un espacio artístico integral, con el acento puesto en La Comedia Musical. Allí, bailarines y profesores encuentran un lugar para enseñar y trabajar.

Otras propuestas para bailar y bailar…
En La Tienda, también hay lugar para distintas expresiones destinadas a quienes buscan mover el cuerpo y encontrarse con otras experiencias. Se puede tomar clases de street, fusión coreográfica, urbano, contempo yoga, feme, pole dance, heels, folklore, jazz fusión y zumba. Un grupo de jóvenes profesoras proponen diversas clases mensuales o individuales, que arrancan desde los 5 años; con las categorías kits, adolescentes, jóvenes y adultos. Puedes consultar cupos y encender la música en tu cuerpo.
Para saber más:
Instagram @latiendacomediamusical
www.facebook.com/latiendacomediamusical

Texto: Carolina Melnik
Especial para Revista Express
Fotos: Ariel Pacheco y La Tienda

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