Parkour

El arte del desplazamiento

Seguramente vimos practicar parkour en la televisión, en películas de acción o incluso en videoclips de famosos cantantes. Sin embargo, más allá de las asombrosas acrobacias que se despliegan, se trata de una disciplina que explora el dominio de las capacidades físicas y mentales del propio cuerpo.
domingo, 12 de enero de 2020 · 08:36

El término Parkour deriva de parcours du combattant –parcours significa recorrido en francés–, la clásica pista de obstáculos utilizada en los entrenamientos militares.
Desarrollada por Raymond Belle y luego ampliada en la década de los noventa por su hijo David, se trata de disciplina física no competitiva basada en la capacidad motriz del individuo que incluye diferentes tipos de saltos, recepciones y movimientos.
Los que la practican se denominan traceurs y tienen como objetivo trasladarse de un punto a otro de la manera más sencilla y eficiente posible, adaptándose a las exigencias del entorno sólo con su cuerpo. 

De Francia a Catamarca
En nuestra provincia, existe un grupo de jóvenes que practican parkour y Revista Express se reunió con algunos de ellos para charlar sobre la disciplina. 
Alexis Sosa, Esteban Rodríguez y Aaron Mercado tienen entre 16 y 18 años, son compañeros en la Escuela Gustavo G. Levene y en sus tiempos libres se dedican a este arte del desplazamiento.
“Me empezó a llamar la atención porque veía a unos amigos que lo practicaban –cuenta Alexis sobre sus inicios hace dos años–, después me puse a ver videos en internet, me empecé a juntar con ellos y fui aprendiendo”.


Aaron, por su parte, comenta que empezó en el 2015 con lo básico: “Pasar obstáculos, trepar cosas, hasta que vi a otros amigos que le añadían trucos, cosas que creía imposible, y al día de hoy a veces no nos sale, pero le damos para adelante para mejorar”.
Los chicos cuentan que pertenecen a un grupo de aproximadamente 30 integrantes que se llama Vitality: “Nos ponemos de acuerdo porque hay algunos que estudian, otros van a la universidad o trabajan, y nos ponemos a practicar. La idea es juntarnos más porque entre más seamos es mejor ya que nos ayudamos entre todos”, sostienen. 
En este sentido, explican que van a parques, plazas, pero que no hay lugares específicos, “podemos entrenar en todas partes, no hace falta que sea un lugar urbano”.
En esas oportunidades, señalan que aprovechan para filmarse: “Hacemos varios videos para después editarlos y subirlos a nuestras redes sociales. Todavía no creamos nuestra red del grupo, pero vamos tratando de mejorar y buscar patrocinadores para que el grupo se haga más conocido”, explica Aaron.
En este sentido, cuentan que siguen a grupos de parkour de España, “son muy buenos y básicamente viven de eso porque suben sus videos a YouTube y gracias a eso van ganando dinero”.
Como no es competitiva, los chicos manifiestan que en Europa hay eventos que reúnen a traceurs de diferentes países con el objetivo de mejorar, aprender y conocer más personas que lo practican.
 
Filosofía
El parkour no es simplemente una destreza física sino que también conlleva una filosofía concreta que implica respetar a los ciudadanos y al entorno; y nunca debe poner en peligro la vida del practicante y la de los demás.
En este sentido, su objetivo es adquirir herramientas que nos ayuden a ser más útiles en nuestras vidas a partir de la superación de las dificultades u obstáculos, tanto físicos como mentales, donde la libertad, el contacto con el medio externo y el dominio sobre el propio cuerpo trabajan al unísono.
Al respecto, los chicos reconocen que si bien tuvieron varias caídas durante sus entrenamientos, estos obstáculos los motivó a seguir aprendiendo y perfeccionándose. 
Alexis, en particular, destaca que el parkour “me da más resistencia y fuerza física, y me servirá en el futuro porque quiero entrar a Gendarmería”.
Cuando se les pregunta que le dirían a alguien que quiere aprender esta disciplina, todos coinciden: “Lo más importante es animarse, no tener miedo y tener paciencia porque lleva tiempo”, y aclaran que cada practicante decide hasta qué punto o límite involucrarse en su entrenamiento y cómo enfocarlo. 
Aunque ninguno realiza otra disciplina paralela en la actualidad, Aaron comenta que “se suele practicar gimnasia artística para mejorar los trucos. En mi caso no me ayudó mucho porque ahí tenés colchonetas y trampolín, y hay que trasladarlo al parkour, donde practicas sobre otras superficies como césped o arena”.

Presencia femenina
Si es mujer, al practicante de parkour se le denomina traceuse, y los chicos comentan que “hay varias chicas que les gusta lo que hacemos, fueron al grupo, pero todavía no se animaron a largarse”.
“Hay chicas que hacen este tipo de disciplina. La cuestión es animarse”, resaltan, y Aaron agrega: “En mi caso me da miedo hacer algunas cosas, pero una vez que me largué, ya fue, estoy en el aire y olvídate del miedo”.
Al despedirse, los tres destacan que “estaría bueno que se sume más gente, que sea más popular y se reconozca. Si hay chicos y chicas que quieran practicar este tipo de disciplina pueden subir sus videos a Instagram, poniéndole el hashtag #parkourcatamarca, así nosotros vemos quienes lo practican y nos ponemos en contacto”.

Parkour en el cine
El protagonista de un filme de acción escapa fácilmente de sus captores, saltando obstáculos por callejuelas estrechas y pasillos, para luego trepar paredes como si nada y continuar la carrera por los techos de los edificios. Sus saltos son seguros, rápidos y eficientes, su cuerpo se adapta al entorno, y logra dejar atrás a sus perseguidores, agotados, ya que nunca pudieron alcanzar su ritmo.
Esta escena u otras similares se pueden disfrutar en las siguientes producciones que reflejaron el parkour en la pantalla grande, obviamente realizada por especialistas en la materia.
Yamakasi: Los samuráis de los tiempos modernos (2001) está protagonizada por el grupo de traceurs fundado por David Belle –los Yamakasi, que en lengua Bantú significa “Cuerpo fuerte, espíritu fuerte, persona fuerte”–, y es la primera película que popularizó la disciplina como tal en el cine. Luc Besson (El quinto elemento) fue uno de sus guionistas. 
Ong-Bak (2003): Esta película tailandesa, protagonizada por Tony Jaa, combina parkour con artes marciales y free running (disciplina similar al parkour que se enfoca en la estética del movimiento).
Les fils du vent (2004) es la segunda entrega de los Yamakasi. Esta vez la historia transcurre en Asia, donde quieren abrir un gimnasio para que los niños de la calle puedan aprender esta disciplina.
Distrito 13 (2004): Protagonizada por el propio David Belle, plantea una conspiración del gobierno para atacar el gueto más infestado de pandillas en París. 
Casino Royale (2006): En la apertura de esta cinta, Sébastien Foucan –integrante de los Yamakasi– protagoniza junto a Daniel Craig una electrizante persecución en un sitio en construcción en las Bahamas.
Distrito 13: Ultimatum (2009): Secuela de la película de 2004, que también está protagonizada por David Belle y Cyril Raffaelli.
Colombiana (2011): Protagonizado por Zoe Saldana, este filme comienza con una secuencia de mucha adrenalina a través de unas favelas de Colombia, con el asombroso free running de una niña.
Brick Mansions (2014): Remake de Distrito 13 y protagonizada por el fallecido Paul Walker y David Belle, que repite su papel de la película original. 


Lidia Coria