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Carlos Muia: “Para crecer debemos aprender de nuestros errores”

El 2 de septiembre se conmemoró en el país el día de la Industria. Por este motivo, Carlos Muia, actual presidente de la Unión Industrial de Catamarca (UICa) compartió con Revista Express un poco de su experiencia personal en este sector.
domingo, 8 de septiembre de 2019 · 00:29

Muia comenzó a trabajar en Buenos Aires, provincia de la que proviene, donde a los 16 años fue cadete de una empresa que, por aquel momento, era un emblema de la ropa de trabajo. En ella trabajó un poco más de un año y por razones personales se retiró. Joven y emprendedor, Carlos continuó vendiendo ropa de trabajo por su cuenta. “Era menor de edad, entonces mi padre tuvo que emanciparme para poder trabajar en el comercio, con los bancos y demás responsabilidades que implicaba”, comentó el empresario. En esos momentos, recuerda que tenía como objetivo poder ganar lo mismo que cuando tenía un sueldo en relación de dependencia, ya que debía costear sus estudios secundarios y luego la facultad, la que abandonó en primer año para dedicarse de lleno a la actividad comercial. “De día iba a los mayoristas a comprar la ropa que después yo vendía en los pequeños talleres e industrias. Me acuerdo que terminaba muy tarde a la noche y comenzaba muy temprano. Por eso no seguí con mis estudios, hice primer año de abogacía”, recordó Muia.

Para poder realizar esta reventa de indumentaria, el joven les había pedido dinero prestado a su padre y a su tío, de esta manera al recuperarlo, lo primero que hacía era devolver su crédito. “Era un joven confiable para ellos, porque a los tres o cuatro días les devolvía el dinero. Era por eso que siempre me prestaban”, indicó.

Una vez que su negocio comenzó a ser más floreciente, Carlos acude a su hermano, quien es cuatro años mayor que él. De esta manera, ambos inician su propio comercio. “En ese momento comenzamos con tres máquinas de coser usadas, con las que hacíamos partes de la ropa que vendíamos. De esa manera fuimos creciendo, hasta que logramos tener un plantel de 40 o 50 personas, para ese entonces ya pudimos adquirir máquinas de coser un poco más complejas o nuevas”, recordó como una anécdota Muia.

En 1982, los hermanos se dieron con la posibilidad de radicarse en Catamarca, con la ley de Promoción Industrial. El empresario recuerda que en aquel momento faltaban algunas semanas para que asuma Ramón Saadi, como gobernador. En ese momento, la empresa abrió sus puertas en la calle Salta, entre República y San Martín. “Ahí alquilábamos un galpón, a medida que fuimos creciendo compramos el lote de la Avenida Presidente Castillo e iniciamos la construcción de la primera nave, cuando estuvo lista nos mudamos y comenzamos a hacer la segunda y así, fuimos creciendo”, explicó el empresario.

Al considerar los motivos por los que la empresa creció, Muia afirma que se debe a una actitud de trabajo, sacrificio, humildad y austeridad. “Nosotros venimos de una familia de clase media baja, por lo que no sabíamos gastar el dinero. De nuestras ganancias, sacábamos una parte que necesitábamos para vivir dignamente y el resto lo reinvertíamos. Estoy convencido de que ese fue uno de nuestros secretos de crecimiento”, aseguró.

 

Obstáculos

En 37 años, Muia expresa haber sorteado algunos obstáculos. “En este país, no hay empresa blindada pero sí creo que la experiencia nos ha preparado para afrontar diferentes momentos, ya que nadie nace sabiendo”, agregó. De esta manera, relató que ya en otras ocasiones se vivió en el país situaciones como la inflación, el cambio de monedas, la devaluación, entre otras. “Por ejemplo, las tasas en un banco pasaban de un 10% al 60, y nosotros habíamos accedido a una línea de crédito. Nos veíamos asfixiados con la situación financiera y tuve que vender hasta mi coche porque estábamos en etapa de crecimiento, porque si bien teníamos la fábrica y las máquinas, las deudas con banco y con proveedores, nos hizo quedar casi sin capital de trabajo”, explicó. Ese momento, según lo relata el empresario fue un “quiebre” para ellos, ya que tuvieron que formar nuevamente el capital de trabajo. Además, según indicó, en lo personal lo hizo “más precavido”. “Desde ahí, creo que vemos un banco y pasamos por la vereda del frente. Nos ayudó a comenzar a crecer con nuestro propio flujo financiero y a ser mucho más cuidadosos al momento de tomar un crédito”, aseveró.

En cuanto a las empresas que son consideradas como “blindadas” en los momentos de crisis, Muia sostuvo que en su experiencia vio muchas empresas que comenzaban en un rubro y cuando comenzaban a ganar dinero, ponían otra empresa de otro rubro distinto. “A diferencia de lo que muchos creen para mí, eso es descapitalizar una empresa para armar otra. Una cosa es destinar el 10 por ciento de las ganancias para poder comenzar un emprendimiento que tiene que autosustentarse y otra es dejar de invertir en una empresa para hacerlo en otra. Creo que la reinversión es vital para el crecimiento”, resaltó.

Por otra parte, destacó que actualmente sufren algunos riesgos, ya que hace poco tiempo, CONFECAT adquirió una máquina de última generación, solo hay cinco en el mundo. “Nosotros la compramos en moneda dura, con un dólar a 18, seguimos pagando con el dólar a 30, terminamos de comprarla y el dólar estaba a 45. Y actualmente, nos queda pagar una garantía que es un 10 por ciento del valor de la máquina con la moneda a 58 pesos. Siempre se corren riesgos, pero aprendimos de nuestros errores”, aseguró el presidente de la Unión Industrial.

 

Empleados

Al momento de destacar el trabajo de la fábrica, Muia resaltó el trabajo de sus empleados. “Desde el día uno, cuando comenzamos en la calle Salta a tomar personal, la cola era de 150 metros y apenas íbamos a tomar 40 o 50 personas y todos venían con ciclo básico, secundario, algunos con nivel terciario. En ese momento, Catamarca no tenía industria, pero tenía iglesias y escuelas. Entonces la gente era bastante creyente y bastante educada. Con lo cual nos facilitaba la tarea del aprendizaje”, señaló. En este sentido, destacó que desde la empresa se tiene una concepción al momento de elegir sus cuadros intermedios, ya que pretenden que salgan de la misma empresa. “No traemos conocimiento externo a la fábrica, al menos que sea estrictamente necesario y aquí no lo podamos obtener. Tenemos gente que se ha jubilado con 30 o 35 años de trabajo, tenemos innumerables muestras de afecto, nosotros tratamos muy bien a nuestro personal porque si bien, nosotros ponemos el capital y la idea, ellos ponen la vocación, tienen puesta la camiseta, cuidan su trabajo, cuidan la empresa, la empresa es parte de su vida y tratamos de darles, dentro de nuestras posibilidades, y de cumplir con lo que hay que cumplir”, añadió. Por este motivo, remarcó que es muy importante para ellos apoyar la Mutual de los empleados, los equipos de vóley, básquet y fútbol, como también de poder brindarles conocimientos de otras fábricas. “Cuando hay exposiciones o intercambios, los llevamos con nosotros a nuestros viajes, para que conozcan cómo se trabaja en otras fábricas del mundo y puedan venir y trasladar esos conocimientos”, subrayó.

Además, destacó que una de las razones por las que la empresa siguió en Catamarca, a pesar de ya no tener la Promoción Industrial, fue en reconocimiento al esfuerzo, la dedicación, la confianza y el apoyo de sus empleados.

 

Los jóvenes y la industria

Si bien, el empresario destacó que es muy importante que los jóvenes estén capacitados en lo tecnológico, ya que el mundo está en los umbrales del desarrollo tecnológico. “Es fundamental que estén preparados, porque el conocimiento cibernético y tecnológico es el futuro. Por eso creo que aquí tenemos que dejar de formar abogados y contadores, no porque esté mal, sino porque el desarrollo del futuro pasa por la tecnología”, opinó Muia.

En referencia al crecimiento personal de cada uno, sostuvo que es muy importante el desarrollo que cada joven recibe en sus familias y en las escuelas, ya que promover el conocimiento, la disciplina, el trabajo es fundamental. “Hoy los padres consentimos mucho a nuestros hijos y es necesario inculcarles la inquietud por saber y del esfuerzo propio”, expresó. A su vez comentó: “Yo recuerdo que mis hijos, antes pedían dinero para comprarse ropa que eran de marca y costaban dos veces más que la que no. En un momento cambié el sistema, y les dije que iba a pagar sus estudios y les daba una cantidad de dinero a cada uno para que pasen todo el mes. A partir de ese momento las zapatillas ya no eran de marca porque la plata la administraban ellos, comenzaron a ahorrar y, a veces uno se cuestiona como padre esas cosas porque cree que puede darles a sus hijos la posibilidad del disfrute, pero para mí primaba más que ellos supieran afrontar con valores propios el desafío que les da la vida día a día. Y la verdad que a veces me dolía, pero no me arrepiento de haber hecho eso”.

 

Equipo

Al momento de trabajar, Carlos siempre lo hizo con su hermano, quien es una pieza fundamental para el crecimiento de la empresa. “Nosotros de las peleas siempre sacamos cosas positivas, somos dos hermanos y peleamos, pero por nuestra propia conformación y nuestra forma de pelear era probar la razón del fundamento del otro. A lo mejor yo lo chicaneaba a mi hermano cuando venía con una idea y eso a él lo ponía molesto, pero él me tenía que convencer de que las cosas eran como él decía”, aseveró. Sin embargo, destacó que si bien podían estar enojados un día, hablaban al día siguiente y que no podían faltar a “la mesa paterna”.

 

Texto: Noelia Tapia López

Fotos: Ariel Pacheco

 

Ficha

- Presidente de la Unión Industrial de Catamarca.

- Miembro del Consejo Directivo de la Unión Industrial Argentina.

- Vicepresidente de CONFECAT.

- Presidente de CONFELAR (otra empresa del grupo).

- Tiene más de 37 años de experiencia empresarial.

- Ocupó la Secretaría de Industria en 1984, cuando la intervención Federal a cargo de Luis Prol le dio ese cargo a la Unión Industrial y eligieron a Muia como representante.

- Actualmente se considera comprometido con el rol que le toca desempeñar y brinda asesoramiento a quienes se lo solicitan, ya que su anhelo es poder lograr que la sociedad logre un “cambio”.

 

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