SALUD

Al alcance de todos

domingo, 8 de septiembre de 2019 · 00:00

Todos los seres humanos, desde que venimos a este mundo hasta que partimos de aquí, aprendemos. Todos sin excepción, aunque no seamos conscientes de ello. Se trata de una tarea fundamental para nuestra vida. Sentir el anhelo constante de aprender es una de las actitudes más plenas y satisfactorias frente a la vida.

Aprender es, sin duda, una experiencia placentera que tal vez reconocemos con más claridad cuando somos chicos. Pero así como de niños amamos aprender a caminar, a lavarnos los dientes, a andar en bicicleta y tantas otras cosas, de grandes nunca deberíamos dejar de aprender. Es el mejor regalo que nuestro Creador nos ha dado y:

Aprender está al alcance de todos.

¿Cómo hay que aprender? Según los sabios judíos, uno tiene que procurar aprender de todo, de todos, todo el tiempo. Esto significa que ninguna institución educativa, por muy valiosa que sea, es la responsable de nuestro aprendizaje. De lo contrario, dejaríamos de aprender cuando terminamos la escuela o la universidad. ¿Y qué sucede con aquellos que no tienen la oportunidad de estudiar?

Por supuesto, como papás, tenemos que inculcarles a nuestros hijos que estudien y apoyarlos para que se dediquen de lleno a este pero nuestro objetivo en la vida no debería ser estudiar sino APRENDER. Así, con mayúscula. Toda oportunidad es buena para aprender tal como lo hacíamos cuando éramos bebés y recibíamos una catarata de estímulos sensoriales que fueron adquiriendo sentido con los años.

Al crecer, nos movimos de patrones simples sobre la manera en que el mundo funciona hacia patrones complejos. Entonces, por ejemplo, cuando hoy llegamos a un lugar para escuchar un seminario, llevamos una idea previa del salón, del edificio, de los recursos disponibles, etc. Aunque recibimos el estímulo sensorial a través de la vista (porque vemos el auditorio), el cerebro hace uso de ciertosmodelos previos. Aplicamos inconscientemente este mecanismo a lo largo de toda la vida.

Lo ideal, para nunca dejar de aprender y ser eternos alumnos, es construir modelos mentales nuevos para percibir una nueva realidad. Porque cuanto más uno aprende, más reconoce que no sabe nada (o que sabe muy poco). Todos necesitamos aprender y deberíamos seguir haciéndolo hasta el último día sobre esta tierra. Y, como mencionamos, aprender es algo que está al alcance de todos.

No hay excusas para no hacerlo. “Ya estoy grande para aprender” es la frase que muchos utilizan. Las personas tenemos que ir mejorando con el tiempo para ser verdaderamente libres. Si una criatura no aprendiera a caminar, dependería de un adulto toda la vida.

El conocimiento (no el estudio) es una construcción que vamos realizando durante toda la vida y nunca se acaba mientras respiramos. Porque aprender nos permite almacenar información para utilizarla más adelante. ¡Nunca es demasiado tarde para aprender!

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