COWORKinn: “El simple hecho de saber qué hace el otro ya es un montón”
Sorprendidos por Revista Express en su stand de Expo Productiva, Pía Puentedura y Damián Quiroga nos hablan de este multiespacio de trabajo colaborativo que crece cada día.
Pía Puentedura es una mujer inquieta y verborrágica. Pero, sobre todo, con iniciativa. “COWORKinn nace, como muchas ideas de emprendedores, en noches de desvelo buscando qué no había en Catamarca. A mí me gustaba mucho conectar con otros emprendedores y googleando me di cuenta de que siempre se podía conectar emprendedores con profesionales. No era ocasionalmente o en algún bar o cuando conocías a alguien. No. Había espacios, como en todas partes del mundo donde profesionales y emprendedores se conocían. En este tipo de espacios surgen alianzas estratégicas. El simple hecho de saber qué hace el otro ya es un montón”, explica sobre la base de la idea del negocio que montó con su socio Damián Quiroga.
"Pongo como ejemplo a un fotógrafo o a un diseñador. En estos tipos de espacios podés alquilar un escritorio, un espacio compartido, y mientras estás editando podés tomar unos mates con los demás. Se abren las oportunidades solas. No solo surge la mateada sino el asado, el “qué estás haciendo vos”, el “yo siempre pensé en hacer tal cosa”. Es relación más trabajo.
"Mucha gente usa este tipo de espacios para ser más productivos, porque los trabajadores independientes tienen esto del manejo del tiempo que es muy complicado cuando todo depende de uno. Entonces hay empresas, consultoras o independientes que contratan en COWORKinn cinco horas al mes y saben que si van una o dos horas es para trabajar. Después sí, pueden estar tomando mate o haciendo otra cosa. Sabés que vas a sentarte a trabajar y es mucho más productivo".
En cuanto a los servicios en común que ofrece el multiespacio está “la cocina totalmente equipada. Si vas solo tenés para hacer café, mate, té, la heladera, microondas si vas a almorzar, hasta licuadora. Los espacios están equipados con aire acondicionado, tenemos tarjeteros comunitarios que, aunque hayas ido por una o dos horas, tenés igual posibilidad de dejar tu servicio para que la gente te conozca. Entra y sale gente todo el tiempo. Que esté tu tarjeta ahí está bueno porque no sabés quién te puede llegar a llamar.
Membresía
Cuando preguntamos acerca de cómo ingresar o contratar, la emprendedora abre completamente la puerta. “Siempre hay un primer contacto. La idea es que conozcan el espacio y que realmente se fijen qué necesitan. Siempre decimos ‘no pagan si no van a utilizar’, es decir no tengan una oficina vacía. Sabiendo eso, se les ofrece planes por hora en escritorios u oficinas privadas, o sala de reuniones o de conferencias. Así que se contrata por hora, por día, por semana, por mes. Y con todos los servicios. Las oficinas privadas, extra, tienen cuatro horas de sala de reuniones por si quieren recibir clientes en un espacio más grande.
Sin comisión
Si un potencial cliente quiere pagar el mes, por algunos de los servicios, no tiene que abonar ninguna comisión. “Antes de entrar, se pide una seña para reservar el espacio en la fecha indicada; es la única exigencia, por decirlo de alguna manera”, adelanta Pía.
En una sociedad como Catamarca que es, todavía, bastante conservadora, ¿cómo ha sido la experiencia?, le consultamos. “Tenemos muy buena aceptación desde el segundo mes que abrimos, más que todo de los que ya conocían este tipo de espacios. Alguien que viajó o que no es de acá. Estuvimos despertando necesidades que antes no había. Por ejemplo. Alguien alquilaba un espacio para dar un taller. Es lo más común y lo más fácil de vender. Al conocer el espacio se dieron cuenta que podían hacer asesorías dentro del lugar, aparte de los talleres o conocer a otros emprendedores. Le pasa a la gente que va ahí que les da una apertura mental. A cada uno se le despierta una necesidad”.
Siempre bajo la consigna de sumar esfuerzos, en pocos meses el espacio ha albergado diferentes tipos de actividades: desde una demostración de un chocolatero de Bariloche hasta talleres para contadores, porque el espacio se adapta. Es una casa que tiene varios espacios compartidos y privados que tenía un patio gigante. “Cuando llegamos dijimos ‘a esto le falta una sala grande’ y por eso levantamos una sala de conferencia”, confiesa.
Innovador, versátil, cómodo. COWORKinn es el Centro de negocios brinda asesorías para emprendedores en talleres personalizados, ofrece alquiler de salas para 5, 10 y 50 personas, o de espacio de trabajo en una oficina privada o bien en una oficina compartida con otros profesionales y emprendedores. Por hora, día, semana o mes. Como dice en su fanpage, es una comunidad, un laboratorio de innovación, una aceleradora de proyectos. En definitiva, un espacio colaborativo muy novedoso para una Catamarca que se va abriendo de mente.