nota de tapa

Seis décadas al servicio de la comunidad

domingo, 22 de septiembre de 2019 · 02:29

Sobre Chacabuco al 600, en el microcentro catamarqueño, un gran edificio se impone, no solo por su infraestructura sino también por su historia. De una casa a una estructura con varios edificios anexados, el Sanatorio Pasteur forjó una historia y se consolidó en la comunidad catamarqueña como un centro de salud de referencia.

Don José Guido Jalil, hijo de inmigrantes del Líbano, de profesión médico cirujano y escribano, tuvo la visión de crear una institución que, con el tiempo, se convirtió en una suerte de ‘madre de instituciones médicas’, en la provincia. Padre de ocho hijos, acompañado siempre por su esposa Evelina Fiani, marcó un norte y su legado permanece vigente. Hoy en día, este centro asistencial es elegido por catamarqueños y también por pacientes que llegan desde La Rioja.

Silvia Jalil es la presidenta del directorio del Sanatorio Pasteur. Actualmente, la acompaña en el emprendimiento familiar su hermano José Guido (h) que se desempeña como jefe del Servicio de Radiografía. Con sus años al frente de esta institución emblemática, reconoció que “es muy difícil perdurar en el tiempo”. Sin embargo, destacó que Sanatorio Pasteur “es una institución que ya está instalada, fortificada. Sus cimientos son tan fuertes que es muy difícil que se rompan. Ya tiene un enlace con la comunidad”.

La referente recordó que, a lo largo de los años, algunas instituciones de salud en Catamarca, “con buen nombre y prestigiosos profesionales, desaparecieron, como el Sanatorio Catamarca o la Clínica del Valle”. Para la titular, existe “una aceptación y una relación con la sociedad, que es irrompible”.

Desde 1959, pasaron 12 años hasta que se inauguró el primer edificio nuevo; con el correr de los años, la estructura edilicia fue creciendo, a la par de la capacitación del personal. Con seis décadas al servicio de la comunidad, Silvia precisó que los valores de la empresa siempre fueron tener un trato humanitario y accesible para con la comunidad y tratar de brindar excelencia en la medicina, con equipos médicos calificados, de primer nivel, con la tecnología de punta. “Esos valores los tuvimos siempre: tratar de brindar un servicio diferenciado. Siempre fuimos pioneros en casi todo. En Catamarca, el primer ecógrafo, el tomógrafo, la primera terapia, las primeras diálisis y el primer resonador fueron introducidos por el Sanatorio Pasteur. Fuimos pioneros en la tecnología y en la incorporación de servicios, siempre. Abrimos un camino para otros centros y para la actividad pública, capacitando y formando profesionales”, contó.

Para la directora, el Sanatorio Pasteur bien puede ser considerado como  ‘madre de centros de salud en Catamarca’. “Nuestro proyecto es una red de salud; el grupo comprende a cuatro sanatorios: Sanatorios Pasteur, Junín, El Privado y la Clínica San Javier. Ahora estamos en el proceso de incorporación de una tercera generación, que es diferente –como en cada generación-. Hay que abrir la mente y adaptarse a la forma de ser y a las nuevas modalidades de trabajo que se imponen con los millenials y los centenial. Hay que entenderlos y tratar de ver cómo integrar y transferir el mandato familiar y de la empresa, con sus valores, su visión y la atención de salud, de manera más fidedigna a nuestro padre, el creador”, comentó.

La capacitación del personal es periódica. Actualmente, el personal se capacita en varias especialidades. “Al igual que en el sector público estamos con la formación de profesionales de una manera intensiva”, aseguró.

Para la referente, siempre, sobre todo en la alta complejidad, el Sanatorio Pasteur se complementó al sector público. “Este sector tiene un rol fundamental en la salud. La demanda en salud es conocida. Debería haber una coordinación mayor entre el sector público y privado”, consideró.

 

Desafíos

Silvia consideró que la cobertura en el interior no es fácil. Según detalló, es muy difícil sostener un servicio de salud y radicar profesiones en el interior. Al mismo tiempo es difícil el abastecimiento de todos los insumos.

“El interior debería tener una consideración especial y un trato puntual porque más allá de que sean empresas privadas brindan un servicio público, que es la salud. La salud privada se complementa con la salud pública; es parte de un sistema que no funciona aisladamente”, remarcó.

En la actualidad, Sanatorio Pasteur tiene convenio con la Universidad Nacional de Catamarca, con los IES (Institutos de Educación Superior) y con la Universidad Nacional de Tucumán que otorga el aval para las residencias médicas. Este centro de salud cuenta con 300 empleados y el equipo técnico está integrado por 200 personas más. Por mes, se registran cerca de 1.000 egresos.

La realidad social no escapa a la dirección general, que no se da por vencida para sostener el legado. “En estos momentos, ninguna institución de salud del país está bien. Se recibe información de cierre de clínicas. Tratamos de no entrar en pánico y como toda familia y empresa tratamos de llegar a fin de mes”, contó.

Pese a este contexto, esta institución se mantiene firme. Para Silvia, las empresas de salud necesitan la reinversión constante porque el recambio tecnológico y el avance en medicina son muy importantes y permanentes. “Hoy es imposible pensar en equipamiento en dólares y en créditos; las tasas son irrisorias. Tratamos de mantener la calidad, mientras tanto se retomen condiciones propicias para poder proyectarse”, dijo.

La referente comentó cuáles son sus principales guías en situaciones de crisis –“que ya atravesé muchas”-. En salud, advirtió, que se requiere mano de obra intensiva y calificada, dos condiciones complejas y difíciles. “Mantener la mano de obra es prioritario y no parar proyecto; construir un proyecto. Los proyectos tienen que ser compartidos, sino no se cumplen. Si no se visualizan, no se logran. Tratar de tener un proyecto institucional para cuando las condiciones estén propicias y se pueda visualizar para ejecutar; tratar de mantener un ánimo alto –que no es fácil-. La persona que se enferma pide un servicio, es una contingencia angustiante y el rol del equipo de salud es muy complejo porque hay que mantener el ánimo, el espíritu de superación, de acompañamiento y sostén”, consideró.

En épocas de crisis, para la referente es fundamental el control del gasto pero lo más importante es no cerrar el diálogo con nadie, a fin de mantener las relaciones. “Nosotros estamos funcionando con todos los insumos y medicamentos, con la calidad que solemos otorgar. Funcionamos normalmente”, aseguró.

 

El futuro

Con 60 años de historia, Sanatorio Pasteur sigue imponiéndose metas. Silvia comentó que existe un proyecto de ampliación. “Cada 15 años hacemos un replanteo general, llamado Plan Director; es como ‘barajar y dar de vuelta’. Volvemos a ver los servicios. Creemos que ya alcanzamos una complejidad que abarca casi todas las ramas posibles de la medicina. Vamos a crecer en infraestructura. Posiblemente, el número de camas, consultorios y algunos servicios se van a modernizar, como los quirófanos”, adelantó.

Actualmente, la institución tiene más de 217 unidades, entre ellas de oncología, diálisis, hospital de día. En un primer momento, se había pensado en un hospital de día con 150 camas pero la demanda creciente impulsó a tener que seguir creciendo en otras áreas.

“Cuando uno cierra un ciclo, hace un balance. Una empresa que durante 60 años, lenta y progresivamente creció en servicios, empleados, pacientes y fue la madre de las otras empresas. El balance es positivo. Tiendo a ver el vaso lleno. En este balance, hay que ser agradecido al apoyo de la comunidad que nos aceptó como un centro de salud y que nos sigue eligiendo; nos aporta con sus quejas y sus agradecimientos. Crecemos con eso y pueden tener la seguridad de que estamos muy atentos a eso. Somos una empresa que analiza constantemente cómo incorporar nuevas ideas y tecnologías, no solo en aparatología sino también en la historia clínica digital, en el análisis de problemas y en la conformación de equipos. El personal y los médicos son altamente calificados y están en constante formación”, expresó.

Silvia, con su padre siempre presente, expresó su agradecimiento a las personas que acompañaron a los largo de estos 60 años a Sanatorio Pasteur, tanto a pacientes como a profesionales, enfermeras y camilleros. “Hay multiplicidad de tareas dentro de un centro de salud. Muchas veces, entidades bancarias que nos dieron crédito. Hubo mucho apoyo en la provincia, tanto de organismos públicos que nos apoyaron, como OSEP, PAMI y financiadores. Un agradecimiento especial para ellos”, manifestó.

 

Textos: Basi Velázquez

 

Números

- Sanatorio Pasteur tiene una planta de 500 empleados, de los cuales 300 son personal sanitario y 200 integran el staff técnico.

- Por mes, se registran cerca de 1.000 egresos clínicos.

- El establecimiento cuenta con 217 camas.

 

Actividad social

“Durante todo este año abordamos temas de actualidad para la comunidad, a modo de aporte, en redes sociales, empresas de familias, responsabilidad social”, comentó Silvia.

El 24 de septiembre se prevé realizar una charla de motivación con Gonzalo Vilariño, abogado y profesor de Educación Física  y destacado como buscador profesional de desafíos. Entre otros trabajos fue preparador físico y director técnico de la selección de fútbol para ciegos “Los murciélagos”, con dos campeonatos mundiales y dos medallas paralímpicas. El evento se realizará el 24 de septiembre, a las 20, en el Aula Magna de la Universidad Nacional de Catamarca.

Para el próximo 3 de noviembre, Sanatorio Pasteur organiza una maratón inclusiva, desde la institución hasta el Parque Adán Quiroga. Será una actividad para toda la familia, con espectáculos en vivo.

 

“Los proyectos tienen que ser compartidos, sino no se cumplen. Si no se visualizan, no se logran”.

 

Silvia Jalil, presidenta del directorio del Sanatorio Pasteur.

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