“A caballo regalado no se le miran los dientes”

Un refrán con mucha sabiduría popular.
domingo, 15 de septiembre de 2019 · 04:05

“A caballo regalado no se le miran los dientes”, dice un refrán popular, una máxima que indica años de experiencia, observación y conclusión para sintetizar que la edad de los caballos se la conoce observando los dientes del animal. La observación realizada desde tiempos pasados permitió determinar que la única forma de conocer aproximadamente el tiempo de vida de un caballo, es a través de los dientes, pues mirando la dentadura, dientes incisivos y los molares con cierta exactitud se puede advertir la edad.

El caballo adulto tiene en su mandíbula superior seis dientes incisivos y tres molares en cada lado, igual cantidad tiene en la mandíbula inferior, para poder observar la dentadura se abre la boca del animal, pero para ver los molares hay que, inclusive, tirar un poco la lengua.

Las siguientes son las etapas dentales del caballo, pudiendo determinar su edad a través de la observación:

•Cuando nace, el caballo tiene dos dientes incisivos temporales (que son de color blanco).

•Al mes, ya tiene cuatro dientes incisivos temporales y tres molares temporales a cada lado.

•A los seis a nueve meses, ya tiene seis incisivos temporales.

•Al año, tiene cuatro molares.

•A los dieciocho meses, ya tiene cinco molares.

•A los dos años y medio, dos dientes permanentes (que son de color amarillentos) reemplazan a dos dientes temporales.

•A los tres años y medio, ya posee cuatro dientes incisivos permanentes.

•A los cuatro años, ya tiene cuatro caninos y seis molares.

•A los cuatro años y medio, ya tiene seis incisivos permanentes.

•De los seis a los 25 años, el punto de contacto de los dientes incisivos y el desgaste  de su superficie de contacto, indica la edad de los animales.

•A los 10 años aparece el surco de Galvayne, por el cual se puede determinar la edad del animal entre los diez y los treinta años de edad. Este surco aparece como un pequeño canal en la cima del ángulo del diente. A los 15 años ya llega a la mitad del diente y a los 20 años, ya alcanza la base de este. A los 30 años el surco ha desaparecido por completo. De esta observación y lectura se determina la edad del caballo, desde luego el hombre avezado con una simple observación ya sabe la edad.

Estas descripciones solo son algunas de las formas para determinar la edad de un caballo y cada experto tiene sus propias observaciones, incluso para detectar si los dientes del caballo han sido trabajados para que el animal parezca más joven. Observe el lector todo lo que refrán popular sintetiza e indica y de este modo cada expresión sintetizada encierra una explicación que muchos de los que las pronunciamos, desconocemos.

Entonces el refrán popular indica que cuando algo viene de regalo, no hay que preguntar demasiado ni realizar observaciones que sí se hacen cuando se realiza una compra.

Y en el caso específico del caballo, no hay que mirarle los dientes, pues como es regalo, no importa demasiado la edad de este.

 

Texto: Colaboración de Oscar Hugo Alaniz