nota de tapa

Madre e hijas juntas por la misma pasión

Valeria Rosso vive desde los 25 años en Catamarca, sus dos hijas Agustina y Paulina siguen un legado adentro del agua. A los 45 años, ella compite a nivel internacional. Entre campeonatos y medallas, viajan por el mundo con este deporte que “es un gen” y llev
domingo, 28 de julio de 2019 · 02:18

Madre e hijas comparten la misma pasión: Nadar. Valeria Rosso, Agustina y Paulina Rojas siguen un legado que inició en Córdoba. El papá de Valeria, Eduardo Rosso, fue elegido en su juventud como el “atleta más completo”, así lo describe la foto de un diario de la época, que Valeria atesora. Esa herencia se transmitió de generación en generación, pero también es un motivo, una razón para continuar una historia familiar, vinculada al deporte y a la natación.

Cuando uno intenta seguir el historial de ellas, hay medallas, ranking, pruebas, viajes por el mundo que sorprenden. Será por esa marca, que consideramos a veces extraña pero que debería llenarnos de orgullo: son catamarqueñas. Valeria se vino a la provincia muy joven, desde su pueblo natal Leones, pero su vida personal y su historia ligada a la natación comienzan aquí.

Su hija mayor Agustina Rojas (17), se consagró campeona en la prueba de 100 metros Espalda, durante el Gran Prix 2019 de natación que se hizo en el mes de mayo, en Asunción, Paraguay. Ésta era la primera experiencia a nivel internacional que compartían las tres. Ellas mismas reconocen que además del enorme talento y disciplina que las destacan; es inusual que madre e hijas naden a nivel profesional juntas.

 “No era un logro esperado, fue imprevisto, pero hermoso poder compartirlo con mi mamá y mi hermana, con la familia. También con nadadores de otros países; muy atentos a las pruebas, a vivir esa experiencia”, relata Agustina.

Cuenta, que cuando aprendió a nadar tenía seis años. Y que lo hizo, porque su mamá “la tiró”, literalmente a la pileta. “Además porque viene de una mega tradición familiar. Mi abuelo nadaba, y esa transmisión de nadar, de mucho deporte; de estar en constante movimiento, es muy fuerte”, afirma.

Agustina ganó dos veces la terna de natación en el Círculo de Periodistas de la provincia; forma parte de la Bandera en su colegio; muy pronto se irá a estudiar a Córdoba. Y seguramente, continuará lo que lleva adentro.

Pero ellas, se mueven todo el tiempo. Hace días, partieron a Miami, donde Paulina (13) participó en dos finales de 100 y 200 metros, obteniendo en ambas pruebas muy buenas marcas. Es el segundo año consecutivo que participan en Fort Lauderdale, Estados Unidos, representando a la Argentina.

“En mi categoría de 13 a 15 es más difícil, porque hay muchas competidoras, pero también es la edad en donde más se deja la natación, pero requiere de entrenamiento, por eso los sábados entrenamos velocidad”, cuenta Paulina espontáneamente, mientras se incorpora a la conversación.

Pero estos logros, mucho tienen que ver con esa cima que alcanzó su mamá en el mundial de Malasia. Valeria participó de la competencia en Penang, y allí logró el primer puesto en 100 metros de espalda, y el segundo en 50 y 100 metros de crol. Esa meta llegó después de Budapest-Hungría, en el 1917 mundial de natación, allí salió 15 a nivel mundial.

Seguirla a nivel deportivo; entusiasma y sin dudas conviven a la perfección el deporte y el placer. Seguramente, cuando esta nota se publique estarán planificando una nueva competencia; para recrearse en el agua, logrando alguna marca personal, y dejando una historia que contar: porque como repite Valeria: “No hay nada imposible, las barreras están en la mente”.

El podio de la vida

Su motor es simplemente nadar y no duda al decir que el éxito no está en subirse al podio sino en usarlo como herramienta para motivar a los demás. Bajo el agua, madre e hijas, están en su mundo. Ahí, dentro del agua se sienten completamente libres.

Un día en la vida de Valeria, se divide entre su rol de madre, contadora y los entrenamientos de una de las grandes nadadoras que representan a Catamarca, no solo en una pileta sino en aguas abiertas.

La rutina se desarrolla en la pileta de Tiro Federal, una hora todos los días, además de una disciplina, que más que rutina “es un estilo de vida”, afirma Valeria, al comenzar la entrevista con la Revista Express.

 “Mi papá estudió en un pueblo chiquito del interior de Córdoba, Leones a 250 km. de la ciudad de Córdoba, ubicado sobre Ruta 9 entre Córdoba y Rosario. Como en nuestro pueblo no había secundario; lo mandaron al Colegio Lasalle, mi padre era súper deportista. Se destacó en fútbol, atletismo, salto en alto y en natación. Y después obtuvo el título de Atleta más Completo de la Ciudad de Córdoba. Evidentemente, el deporte es algo genético, que lo llevamos en la sangre”.

Su papá falleció hace cuatro años, y Valeria recuerda el pedido que él le dejó “te pido que siempre les inculques a los chicos el deporte”. Y tiene razón: “Porque el deporte te genera una disciplina en todos los sentidos, como un chico que está cansado debe organizarse, buscar un tiempo para estudiar, para salir, para todo. Y llevás una vida mejor que cualquier persona que tiene todo el día libre”, afirma Valeria.

 

- Lo que decís es fundamental ¿Cuándo comenzaste a nadar?

- A los 4 años me mandaron a natación pero con la idea de tener una herramienta para no ahogarme. Y en Leones, hay clubes muy grandes, que vos entras y tienes todas las actividades. Yo era una más, las realmente buenas, las han exprimido tanto desde tan chicas que después nunca más nadaron. En cambio a mí me sucedió lo contrario y lo tomé como un deporte de vida. Y tuve la suerte de poder ingresar al Club de la Fuerza Aérea de Córdoba, y entré a los másteres. Con esas amigas del club, son con las cuales viajo y tienen más de 70 años. Ellas nadan, se tiran de cajón, hacen cien metros mariposa como si nada. Tengo referentes lindos, mi papá y un gen que fui enganchando en la vida.

 

Algo que te guste

-Esto que comenzó de chica por ese legado de tu padre, cuándo se profesionalizó. Los catamarqueños destacamos tus logros en el exterior.

- Las mujeres tenemos etapas en la vida y sobre todo si eres mamá. Primero estudias, te recibes, eres madre y cuando los hijos comienzan a crecer y tienes un poco más de tiempo, lo dedicas a algo que te guste y en mi caso fue el deporte. Un día acompañé a Paulina que iba a la pileta para aprender a nadar y me enganché de nuevo, casi sin querer. Y cuando me di cuenta de los tiempos que tenía, pensé en la posibilidad de acceder a torneos nacionales e internacionales. Registré mis tiempos con un juez, me fiscalizaron y verificaron y luego me anotaron en la base de datos que te califica para competir. Me fue bien, entonces me fui al mundial de Budapest en 2017, con un grupo de 15 personas que representábamos a la Argentina. En ese momento competían casi 60 personas y quedé en el puesto 15 a nivel mundial, imaginable en ese momento. Al otro año me fui a Malasia y ahí salí primera.

 

- Pero también fue un desafío para vos…

- La verdad es que yo me largo y nado lo más rápido que puedo, con el entrenamiento que tengo y después de ser profesional; mamá y tercero ser deportista; es una gran satisfacción. Es un sacrificio adicional que uno hace y que por suerte se ve reflejado en esos momentos, cuando te traes una medalla o escuchas el Himno Nacional en cada competencia, o te ponen en la pantalla la bandera Argentina y llegás a sentir, una emoción muy fuerte, te late el corazón intensamente y por supuesto que se te cae una lágrima. Y son en esos momentos, en los que pienso en mi papá que si estuviera acá, se sentiría muy orgulloso. Y a su vez; poder transmitirles a mis hijas un deporte que adoptamos para la vida.

 

- Cómo es un día tuyo, sobre todo porque en vos está muy presente tu rol de mamá y tu trabajo…

- Todo un tema, porque además de Contadora hice la licenciatura en Administración de Empresas y siempre digo que eso me sirvió para administrar mis tiempos, mi familia que es como una pequeña empresa. Nos levantamos a las seis, desayunamos, cada uno inicia sus actividades, los chicos a la escuela, yo a trabajar y nos encontramos para almorzar. A las catorce ya estoy nadando, mientras ellos terminan de comer y se relajan. Luego las tareas de la escuela y a distribuir a los chicos, Gonzalo en fútbol y las chicas a nadar. Y a las veinte horas ya estamos en casa, cenamos y antes de las diez, todos en cama.

 

- Qué plus agregas paracompetir…

- Por supuesto, suma el hecho de ser máster los años vienen acompañados de otros requerimientos, una alimentación más fuerte, hago Pilates, electrodos. Todo como complemento y por supuesto hay semanas que hago todo y hay otras que tengo otro ritmo. Pero una buena alimentación y horas de sueño, para mí son muy importantes.

 

Disciplina y valores

en la piel

Hugo Ferreyra, es el entrenador de Valeria, hace casi 10 años; él coordina la técnica con el conocimiento de Valeria, adquirido en pruebas internacionales y lo que puede dentro del agua. “Ambos revisamos los entrenamientos, vamos viendo qué pruebas quiero hacer, no es lo mismo entrenar para distancias largas, por ejemplo 200 metros que son ocho piletas, que entrenar para 50 metros, uno son como trabajos explosivos de velocidad, que tienes que tener mucha rapidez para la largada y la vuelta mucho más rápida; a las otras que son constantes. Depende la carrera que tengo pensado nadar es el tipo de entrenamiento”, cuenta.

 

- Y defines de acuerdo a tu estilo…

- Mis estilos son espalda y cros, en ese orden. Pero también existen las pruebas combinadas que nadas los cuatro estilos. Agustina, nada espalda y cros y Paulina, pecho y mariposa.

 

- Tus hijas siempre están presentes, cómo fue la experiencia de Paraguay, donde estuvieron nadando juntas…

- Fue espectacular. El torneo de Paraguay fue el primero en el que pudimos competir las tres, porque siempre por una cuestión de edad hacen torneos de niños o de grandes. Pero las categorías eran de más de 19 años en adelante, entonces a mí me dejaron competir en esa categoría, por supuesto que no es lo mismo competir con personas que tienen tu misma edad a competir con las chiquitas; pero la idea era estar las tres juntas en la pileta. Fue una gran emoción, una experiencia única. Que te aliente tu hija en una es algo de no creer, porque lo habitual es al revés, y ellas disfrutaron mucho. No es común que podamos tener el mismo nivel, y en los tiempos estamos parecidas. Uno educa con el ejemplo, entonces yo que soy mamá y que a mi edad ven que se puede, también lo pueden hacer ellas. A mí lo que me importa realmente, es que elijan la natación como un estilo de vida. El deporte es un cable a tierra fundamental.

 

- ¿Cómo ves el trabajo que se hace en la provincia con el deporte de elite o de alta competición?

- La natación es muy amateurs, no es un deporte convocante. Nosotros hacemos los estudios médicos clínicos, tenemos mucha exigencia, la anemia, el corazón, son claves. La idea es que el deporte sea una actividad complementaria que no genere riesgos. No tenemos otra cosa, es todo nuestro cuerpo, tampoco hicimos estudios de alto rendimiento. En la parte económica, no hemos pedido nunca subsidios, cuando el grupo de natación se va, si hay apoyo de un colectivo, pero todas las cosas que hacemos en forma individual la hacemos de forma particular. Nunca fuimos a pedir, porque me parece que es un hobby nuestro. Pero es cierto, que los competidores de otros países se entusiasman con Catamarca. Hay muchos clubes, para hacer intercambios. Tenemos el ex Susex, nos falta hacer clínicas y fomentar otras disciplinas.

 

- La natación tiene enormes beneficios…

- Sí, claro. Tienes una capacidad torácica mucho más grande que cualquier otra persona, no te resfrías, porque estás inmunológicamente adaptado. Hay gente que no nada porque hace frío, y todo lo contario nadar ayuda a evitar un montón de enfermedades.

 

- ¿Cómo influye la edad?

- Las categorías en natación son a año calendario y no tiene edad. Cuando uno tiene que hacer algún tipo de rehabilitación, al primer lugar al que te mandan los médicos es a la pileta. Porque precisamente no haces fuerza con tu propio cuerpo, cuando nadas el peso es distinto, te puedes movilizar con mucha más agilidad. Tampoco sufrí lesiones graves, a lo sumo una tendinitis. En natación uno entrena 4 mil metros para correr 50 metros, que lo haces en 32 segundos, entonces estás horas nadando para competir ese corto tiempo. Lo único, es que la natación es muy solitaria, porque vos vas y vuelves y ves una línea negra o en una viga. Te da para pensar muchas cosas, requiere de concentración.

 

- ¿Qué códigos hay en el agua?

- La natación es un deporte mixto, y otra cosa que quisiera recalcar, es que en un mundo donde se apunta mucho a la estética y a lo físico, sobre todo en los adolescentes, con trastornos alimenticios; la natación tiene mucho que ver con la aceptación del cuerpo. No hay vergüenza ni pudor. Se valora otro tipo de cosas, es muy diverso el ambiente socioeconómico. No requiere más que una malla, unos lentes y una gorra. Y aquí en la Provincia, la Secretaría de Deporte, te da dos horas de entrenamiento gratis a quienes alcanzan un cierto nivel. Es un deporte accesible.

- También la natación genera algunos miedos e inseguridades.

- Nosotros tenemos etapas de mucho calor, donde debería ser algo común saber nadar, y sin embargo hay mucha gente con miedo al agua. Falta que lo inculquen en la escuela, como deporte opcional, y sería espectacular para los padres fundamentalmente. Si la mamá tiene miedo, no debe estar presente cuando le enseñan a su hijo a nadar, porque es algo que se transmite con la expresión de la cara. Uno está en el agua en la panza de la madre, cuando uno nace, tiene un reflejo. La respiración es el primer impulso de vida, y cuando eres chico te sale innato, entonces cuando más chico más rápido aprendes a adaptarte y a tomar conciencia que no hay peligro. Llegar al borde es un premio, pero también un logro de que lo hiciste.

 

Texto: Carolina Melnik

especial para Revista Express

 

 

CAJÓN:

Me largo y nado lo más rápido que puedo, con el entrenamiento que tengo y después de ser profesional; mamá y tercero ser deportista. Es una gran satisfacción”.

 

“No es común que podamos tener el mismo nivel, y en los tiempos estamos parecidas. Uno educa con el ejemplo, entonces yo que soy mamá y que a mi edad ven que se puede, también lo pueden hacer ellas. A mí lo que me importa realmente, es que elijan la natación como un estilo de vida”.

 

“En un mundo donde se apunta mucho a la estética y a lo físico, sobre todo en los adolescentes, con trastornos alimenticios; la natación tiene mucho que ver con la aceptación del cuerpo. No hay vergüenza ni pudor. Se valora otro tipo de cosas”.

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