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Los Rojas: una familia de negocios

domingo, 9 de junio de 2019 · 11:21

Eduardo Oscar Rojas, un empresario catamarqueño, trabaja en la provincia hace más de veinte años, con el objetivo de superarse día a día.

En diálogo con Revista Express, don Rojas, nombre que también llevan sus emprendimientos, recordó sobre sus inicios: “En aquel momento puse en juego mi estabilidad económica para lograr mis sueños, dejando mi trabajo en la función pública. Con hijos pequeños, comencé con una verdulería”, explicó. En esos momentos era lo podía emprender, con el dinero que tenía. “Llevaba puesto una familia, libros, audacia, dedicación y esfuerzo”, recordó el hombre.

Rojas tenía un trabajo en la administración pública, le faltaron solo cuatro materias para recibirse. Sin embargo, en aquel momento sus ganas de emprender pudieron más. A los tres años de tener la verdulería, se animó a más y agrandó su rubro. “Pusimos una despensa y una carnicería. Ese fue un negocio que tuvimos que cerrar, ya que fuimos víctimas de una estafa”, comentó con cierto rasgo de resignación en la mirada.

De esta manera, indicó que, para emprender un negocio desde cero, se debe estar motivado y abierto a los desafíos. “Hay que ser apasionado con tus metas. Así nunca tendrás la impresión de estar trabajando. Creo que con la convicción de que el costo más grande no es equivocarse, sino no hacer nada”, aseveró.

Por este motivo, al poquito tiempo de cerrar la despensa que emprendió en su casa, donde vivía con su familia, Rojas se animó a más y comenzó a trabajar con la sucesión de Alfredo Wiliams “Lácteos Ilolay”. “Para mí fue todo un logro, era muy difícil entrar a trabajar en esa representación, yo era el peor de todos los postulantes, debido a los requisitos exigentes para poder entrar en el sistema. Eso sí, algo me vio, era que marqué la diferencia con mis ganas de trabajar, aprender y dar siempre el valor agregado como trabajador”, afirmó el empresario en diálogo con Revista Express. “A partir de ahí, comenzamos a desarrollar con mi ex mujer la empresa desde nuestra casa, donde fundamos la distribuidora”, mencionó.

En un primer momento, la familia Rojas realizaba solo venta mayorista, para la capital catamarqueña y, en un sector de Valle Viejo. Luego, con mucho esfuerzo y dedicación, pudo emplazar en el local donde en la actualidad funciona como la distribuidora central, ubicado en Rojas 449. Casi por una ironía del destino, el nombre de la calle y del empresario coincidieron. Este comercio se encuentra hoy a cargo de la hija menor de Rojas, Lara, quien, a los 21 años, además de estudiar Abogacía se encarga junto a sus hermanos de trabajar en un gran proyecto familiar.

La distribuidora y con la ayuda de sus hijos, Eduardo pudo abrir su mercado y comenzar a expandirse, no solo en otros comercios, sino también en el interior provincial. Sin contar que la experiencia y el tiempo en el comercio, le brindó a Rojas la posibilidad de expandirse a otras ramas como el embutido, los lácteos, productos de limpieza, bebidas, alimentos para perros, bazar, etc.

 

Crecimiento

La familia Rojas tomó el desafío, hace siete años, de abrir un comercio en la Avenida Galíndez 423, que se encuentra a cargo de Sara Rojas, quien tiene 27 años y estudia Administración de Empresa. Esta sucursal es prácticamente un supermercado, que brinda la posibilidad a sus clientes de poder obtener sus productos con precios minoristas o mayoristas a partir de la cuarta unidad. “Es un autoservicio, cada cliente puede ir, sacar lo que necesita y pasar por la caja. Allá por una cuestión de espacio y de estacionamiento, le puede resultar un poco más cómodo que en el centro”, sostuvo Sara. Sin embargo, no se puede desconocer la cantidad de personas que van a ambas sucursales. “Las personas vienen y ya nos conocen, saben nuestros nombres, nos consultan, nos piden sugerencias. Saben de la calidad de productos y los precios que tenemos, creo que ya somos parte de la familia de muchos de ellos”, dijo Lara.

En este sentido, Sara destacó la atención personalizada que tratan de brindarle a cada uno de sus clientes. Ella es la cara visible y la responsable del comercio desde los 16 años. Su osadía le ha llevado a arriesgar demasiado y también, a cometer errores, pero supo cómo superarlos con éxito. Sin duda, su espíritu emprendedor, lleva a que cada día se esfuerce y busque superarse. “La perseverancia de todos los días, la mejor atención al cliente y suplir las necesidades de los vecinos es la verdadera clave para poder seguir adelante”, destacó Sara en diálogo con Revista Express.

 

Un don de familia

Con el paso del tiempo, Eduardo decidió que era momento de dejar volar a sus hijos con este nuevo proyecto. Por este motivo, fueron los encargados de llevar a cabo la nueva aventura empresarial. De esta manera, comentó su “fórmula” para llevar adelante una empresa familiar. “En un rubro muy versátil la toma de decisiones es lo más complicado, pero con ellos –haciendo referencia a sus hijos- tenemos la receta justa: todo se resuelve en familia mediante el diálogo y planificación”, explicó.

Si bien es cierto, que cada uno de sus hijos estuvo involucrado en la empresa desde pequeños, porque sus padres trabajaban y ellos los iban a ayudar, cada uno tomó posteriormente un lugar específico y trabaja arduamente para seguir creciendo.

Así fue que Exequiel de 31 años, se encarga de la venta y la logística de la distribuidora y los autoservicios; Sara de 27 años, del autoservicio de Avenida Galíndez; Simón de 25 años realiza las ventas y la carga y descarga con el autoelevador y Lara, de 21 años, está encargada del local de la calle Rojas. Además, no se puede dejar de mencionar el esfuerzo y la dedicación de Alejandra Cano, la madre de estos jóvenes emprendedores, quien trabajó duramente desde el inicio del proyecto, junto a quien en ese momento era su esposo.

Eduardo, emocionado con la evolución empresarial, pero también de ver cómo sus hijos han tomado las riendas de la misma, reflexiona: “Cuando comencé eran unos niños y ahora son todos hombres y mujeres. Lógicamente va cambiando hasta el tipo de relación entre nosotros”, enfatizó Rojas.

“Cuando tenés una idea y la gente dice ‘es una locura, nunca va a funcionar’, esa es tu oportunidad”, comentó Exequiel Rojas, quien ha estado desde los ocho años colaborando con sus padres. Por su parte, Sara agregó que pone todo su esfuerzo para poder lograr que la empresa tenga éxito.

“Uno aprende más cosas de los fracasos que de los éxitos. Cuando se empieza un emprendimiento, te puede ir genial o te puede ir mal. En ese caso, sumás experiencia y te preparás para tu próxima aventura. Así que siempre se gana, pase lo que pase”, dijo Don Rojas.

 

Dedicación

Eduardo valoró el esfuerzo de todos los empleados y cree en las personas independientemente del sexo y edad, ya que todos pueden realizar diversas tareas.

Con su decisión de contratar mujeres en su equipo de trabajo, fortaleció las dinámicas y optimizó el proceso de toma de decisiones. “Tener una buena relación con los clientes es clave y ellas suelen estar más orientadas a la persona y a sus necesidades”, aseveró. “En esos momentos mis dos hijas lideran cada negocio y nosotros tres, Exequiel, Simón y yo, las respaldamos. Siempre estamos dispuestos a fortalecerlas en sus decisiones”, agregó finamente.