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Vania: Princesa de las alturas

A los 10 años, Vania Vázquez, de Antofagasta de la Sierra, rompió el récord al conquistar la cumbre del volcán más alto del mundo, el nevado Ojos del Salado. En esta nota con Revista Express la protagonista junto a su padre nos cuentan detalles de la expedición y nos adelantan su próximo desafío.
domingo, 10 de marzo de 2019 · 10:01

Vania Malen Vázquez, con tan sólo 10 años, es la persona más joven en hacer cumbre en el Ojos del Salado, el volcán más alto del mundo y la segunda montaña más alta de América, con 6893 metros sobre el nivel del mar.

Oriunda de Antofagasta de la Sierra, Vania va a quinto grado de la escuela primaria de período especial de la Villa, y desde hace tres años se propuso hacer cumbre en el volcán, desafío que pudo cumplir el pasado 21 de diciembre de 2018.

Resulta que su papá, Aníbal Vázquez, es profesor de educación física y montañista, por lo que la pequeña está habituada a acompañar a su padre a las expediciones que organiza, y es una actividad que realiza desde temprana edad.

 

La expedición

Aníbal comenta que el origen de la travesía surgió cuando “hace tres años tuvimos un rescate en el Ojos del Salado, bajando un montañista español que había muerto, y da la casualidad que ahí me encuentro con una expedición rusa que estaba intentando batir el récord con otra niña llamada Alice -y agrega- cuando ellos logran hacer cumbre, Alice tenía 11 años, y Vania con 8 empezó a insistirme que ella quería ir y fuimos, pero tuvimos un problema con un integrante enfermo y un mal clima, y decidimos no exponernos al riesgo y bajamos. Después con 9 años seguía insistiendo, pero hubo mal clima toda la temporada y no pudimos salir. Y el año pasado me dice: “Papá vos me prometiste que me ibas a llevar, quiero ir”, así que dije bueno, nos organizamos, pudimos encontrar una ventana de buen clima y gracias a Dios tuvimos suerte”.

En este sentido, cuenta que la expedición, que en montaña estuvo conformada por seis personas, duró siete días: “Demoramos porque el clima no daba tregua. Fuimos por la ladera argentina que no es una ruta muy concurrida, pero tomamos todas las precauciones porque no sabíamos cómo podía reaccionar su organismo a 6800 msnm. Contábamos con oxígeno, comunicación satelital y estábamos monitoreados constantemente por una base en Belén, o sea, que nada podía fallar”.

 

Próximo desafío: Aconcagua

Aníbal adelanta que “después que Vania bajó del Ojos del Salado, quiere batir el récord a una rumana que tiene 12 años y es la más joven en subir al Aconcagua. Estamos analizando el caso porque los costos son mayores, en estas montañas el costo más grande fueron de transporte, pero Aconcagua al ser un parque provincial tiene más requisitos, por ejemplo no permite el ingreso a menores de 14 años así que entrar con ella será un trámite bastante engorroso, además hay gastos obligatorios que tenemos costear, así que en este caso se tendría que buscar una financiación”.

Con respecto a conquistar el Aconcagua, la cumbre más alta de América (6.962 msnm), considera que “se puede conseguir, ella tiene mucho potencial y muchas ganas de ir. Es una niña que no aclimata, está muy motivada, y lo más importante, es que tiene un organismo que se adapta fácil a la altura, no cualquiera lo tiene”, y añade: “Pero esto es a paso lento, tampoco es quemar cartuchos a tan temprana edad, hay que cuidarla porque me gustaría que siga escalando hasta que sea viejita”, dice con orgullo de papá.

 

Record Guinness

La prueba fue superada y ahora queda entrar en el Récord Guinness. Para esto Aníbal comenta que “se hace un registro vía internet, te hacen una entrevista y hay que enviar pruebas. Después ellos se comunican. Nosotros ya hicimos todo ese trámite, ahora estamos esperando la comunicación que aproximadamente lleva hasta dos meses”. En cuanto al reconocimiento, detalla que existe uno que no tiene costos, pero que también hay otro más formal que tiene un costo de 800 dólares, “así que estamos viendo de costearlos, y si vamos a Aconcagua, se podría sumar otro récord más”, sostiene.

 

Conquistando cumbres

“Desde los 6 añitos trepó arriba de los 5 mil metros”, recuerda su padre y agrega, “fuimos a dejar una placa en reconocimiento a un montañista muerto amigo nuestro, y ella participó con su hermanita. Siempre estamos saliendo, inclusive la semana pasada tuvimos un bautismo de cinco chicos nuevos. Fuimos al cerro Beltrán de 5.730 msnm y ella con su hermanita, que es más chica, estuvieron presentes en esa expedición. Así que está contagiada de esta pasión desde muy chiquita”.

Cuando Vania rememora el momento preciso en el que hizo cumbre en el volcán nevado junto a su tío y su papá no puede evitar que las lágrimas rocen sus mejillas. “Estaba muy emocionada, pero no estaba cansada”, dice escuetamente.

Ahora la pequeña no deja de recibir elogios y felicitaciones de todos aquellos que llegan a conocer su historia, pero el inicio del desafío fue complicado, ya que para empezar debieron viajar a Bolivia para adquirir el equipo de montaña que ella usaría y que debía ser especial por su pequeña talla.

Su papá, por otro lado, demuestra felizmente el orgullo que siente por su hija. “Haber sido parte de este proyecto junto a ella fue una responsabilidad enorme, pero como papá creo que éramos el mejor equipo”, y añade “más allá de las críticas que hemos tenido, que es entendible, junto con mi esposa las tomamos bien porque sabemos lo que hacemos, conocemos muy bien del tema, y sabemos las condiciones de ella. Los riesgos, como cualquier otro deporte, existen, pero sabíamos que no era tan exigente por el hecho de vivir en la altura, de conocer bien la montaña y conocernos como equipo, así que eso facilitó un montón las cosas”.

Así Vania, su padre y el equipo que los acompañan reciben merecidas distinciones y felicitaciones por haber cumplido semejante travesía. Sin embargo, como todo montañista, ellos ya están pensando en el próximo desafío, que los llevará a conectarse física y espiritualmente con otra gran cima de nuestra Argentina.

 

Texto: Lidia Coria

 

 

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