nota de tapa

Comparsa Calchaquí: vive el carnaval originario

Los “hombres pájaros del Manchao”, ataviados con coloridos trajes de plumas, danzan y cantan las tradiciones de los pueblos precolombinos al pie del “apu” sagrado.
domingo, 10 de marzo de 2019 · 10:05

La Comparsa Calchaquí de Mutquín fue objeto de un extenso y fructífero estudio que encabezaron la recordada magister en Historia Agraria Mercedes Díaz y la especialista en estudios culturales Claudia Guillermina Ferreyra. Las autoras del trabajo, plasmado en un libro presentado días atrás con la comunidad de este pueblo, abordaron mucho más que la historia de un ritual ancestral enclavado en las celebraciones del Carnaval. Mucho más que el devenir de grupos de personas apegadas a las costumbres de sus mayores.

Ferreyra, Díaz y un sinfín de colaboradores, fueron “hasta el hueso” de una cultura viva que, si bien en distintas etapas hubo de perder continuidad, siempre conservó los rasgos propios de la cosmovisión que le dio origen. La reconstrucción colectiva a partir de la memoria del pueblo, tal el minucioso trabajo realizado, le agrega mayor valor al estudio iniciado, precisamente, a partir del Programa “Recuperando la memoria” de la Universidad Nacional de Catamarca. La participación activa de la comunidad resultó un aspecto central del proyecto, que se extendió por unos quince años.

“Fuimos todos, fue un trabajo en equipo, trasversal. Como decía Daniel Quinteros, uno de los integrantes de la comparsa: ‘Teníamos que ir y recuperar cada pedacito de la memoria y retener. Que una persona mayor te cuente, retener y volver a tu casa a volcar y escribir lo que contó’”, empieza citando Claudia Ferreyra sobre las características del trabajo de rescate de tradiciones que dirigió junto con su amiga y “madre intelectual” “Mecha” Díaz, fallecida antes de concluir con el libro.

Con ese puntapié, el Proyecto ganó una beca del Fondo Nacional de las Artes para la producción de un DVD que compiló gran parte de la investigación. “Cuando con “Mecha” decidimos escribir el libro fue para poder volcar un cúmulo impresionante de información que habíamos recogido”, recuerda la co-autora, quien evocó sentidamente a su colega en el trabajo.

El libro no se acota con el estudio de la comparsa calchaquí en sí misma, sino que hace un compendio geográfico e histórico del lugar. “Vemos quiénes somos, de dónde venimos y recién abordamos a la comparsa. Por eso nos parece interesante para las escuelas de la zona, por ejemplo. Hay muchas voces de la gente, se conocen historias. Es un libro de divulgación”, refiere la autora.

En sus ritos, de cantos, bailes y música de caja y guitarras, el eje de la comparsa es, sin dudas, la figura antropomórfica del hombre trasmutado en un ave de colores. ¿Qué son los hombres pájaros? “Son los hombres suris. El Manchao es el apu sagrado de nuestra Catamarca. Con “Mecha”, como historiadora que era, hemos ido a las fuentes. Nosotros al carnaval lo asociamos mucho más con las rogativas y ceremonias precolombinas. No con el carnaval de Bajtín, lo europeo. Tiene que ver con lo ceremonial que, si bien se han mixturado porque la cultura es dinámica; se une, se acomoda; nosotros sentimos que todavía en la actualidad tiene mucho más que ver con lo precolombino. Esto puede verse en las máscaras, que son circunspectas, serias. Ellos mismos cuentan que ser de una comparsa es una cosa seria. Por eso decimos que une, que es una simbiosis que no se puede desunir. Hoy somos esto. Un poco españoles, un poco indios. Tenemos esto, somos un poco de todo. Somos esto. Es difícil desgranar esta parte de la otra. Porque si bien ellos hacen un carnaval que es festivo y hay algarabía; al escuchar estas vidalas, son como llantos, cantos dolientes. Le cantan al amor, le cantan a la muerte. No se asemeja al carnaval europeo. Tiene el nombre, pero no se le asemeja”, distingue Ferreyra al marcar la coexistencia de los carnavales tradicionales originarios con los que se festejan comercialmente.

 

Desde las márgenes

Muchas veces ocurre que en un pueblo no suelen valorarse ciertas “joyas” o recursos que los foráneos tienden a descubrir como interesantes rasgos identitarios. Un rasgo curioso apuntado por la autora es que desde mucho tiempo antes que comience el proyecto los ritos de la comparsa eran poco valorados. “Mutquín tiene un fuerte arraigo e identidad con la comparsa. Sin embargo, los comparseros eran, hace 20 años atrás, los ‘nadie’ o los ‘subalternos’. En diez años pasaron de ser los marginales a ser los que derraman bendiciones en las casas. Hoy, si la comparsa no pasa por una casa, la gente se enoja porque dice que no les derramaron las bendiciones para tener un buen año. ¡Y a veces no tienen tiempo de visitar por todos!”, explica la especialista.

 

Fin del carnaval

Cuando hoy, domingo por la tarde, unos 1.500 artistas desfilen por la avenida Venezuela frente al Parque de los Niños en el cierre del Encuentro de Carnavales Tradicionales de Catamarca, los miembros de la Comparsa Calchaquí de Mutquín también dirán “presentes”. Su elegía será, con seguridad, una excepción entre la batucada importada de ritmo frenético que hace mover las caderas. El canto y las máscaras de gesto adusto y los colores vivos de sus trajes se destacarán de entre los demás grupos. Y los curiosos querrán saber de esos trajes emplumados y la historia que cobijan. En ese momento, los comparseros no serán empleados municipales. No serán los changos del pueblo. No serán -siquiera- ellos mismos, personas con un DNI y ADN particular. Serán hombres-pájaros. Serán suris patitas largas (al decir de Rosarito Andrada) corredores y bailadores. Serán cantata y vidala recitando coplas y lamentaciones de viejos amores. Le cantarán a la muerte, a la lluvia, al olvido, al invasor, a su alma ’i nogal. Serán pueblo y serán historia. Serán el carnaval propio de mejores tiempos conservado como el buen vino. Serán el espíritu de los antepasados reunidos en un presente para reconocerse en quienes todavía hablan del respeto que impone el tronar del Manchao cuando se disipa la bruma.

 

Textos: Carlos Gallo

Fotos: Ariel Pacheco y Claudia Ferreyra

 

Estructura del libro

 

“Hombres pájaros del Manchao – Indios calchaquíes de Mutquín” inicia con un prólogo de la reconocida artesana Mirtha Presas, además presentadora de la obra junto con el sociólogo Roberto Díaz, hermano de la co-autora fallecida. El prólogo precede a diez capítulos en los que sucesivamente cuenta sobre “la cocina” del trabajo; la tierra y el tiempo que habitan en la comparsa; el recorrido histórico entre las Mascaritas, la Indiada, los Diaguitas y los Calchaquíes; los sentidos y significados de sus representaciones y el rol de intermediario del coplero; una descripción de las funciones, personalidad y liderazgo del cacique del linaje Chasampi; la magia contenida en las máscaras que asemejan la fiesta mutquinense “a las rogativas y celebraciones andinas precolombinas y que las diferencian de la orgiástica y grotesca del carnaval de herencia europea”; la dignidad que les confieren las plumas de suri y, finalmente, lo que las autoras denominan “el pensamiento mítico” sobre las prácticas del grupo, que subsisten en el pueblo. Para el cierre, una serie de reflexiones acerca de cómo cada actor percibe o vive la pertenencia a la institución.

El apéndice incluye un cancionero, síntesis de participaciones en congresos, encuentros y fiestas y un DVD que contiene un video documental realizado por Mauro Arch Quiroga con las dolientes vidalas de la comparsa.

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