Paseo de Compras de Productos Catamarqueños

Los vinos catamarqueños coparon la Manzana del Turismo

La Primera Feria del Vino llegó para quedarse. La propuesta recibió elogios del público que celebró la iniciativa, y de los empresarios y emprendedores que valoraron la creación de nuevos canales de comercialización.
domingo, 15 de diciembre de 2019 · 02:00

Los pasados 4 y 5 de diciembre el predio del Paseo de Compras de Productos Catamarqueños (PCPC), ubicado en la Manzana del Turismo, se colmó de público atraído por los sabores que ofreció la Primera Feria del Vino, propuesta organizada por Producción de la provincia, que contó con el auspicio del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Con el objetivo de promover el consumo y comercialización de vinos catamarqueños, participaron del evento 17 bodegas con sus distintos varietales y 9 elaboradores de vinos caseros y artesanales.

 

Entre copas y degustaciones

Una de las bodegas que estuvo presente fue Viñedos Galilea, ubicada sobre Ruta 40, en la localidad de La Ciénaga, departamento Belén.

Su dueño, Carlos René Sosa, comentó que “nuestra especialidad es un vino Malbec, que es el caballito de batalla argentino. También elaboramos un vino de altura que es un blanco moscatel y un rosado que es una delicia”. Asimismo, explicó que la uva se desgrana a mano, la fermentación primaria se realiza en barricas de roble y trabajan con un enólogo de Cafayate.

Sobre la experiencia de participar en la feria, sostuvo que fue muy buena y que espera que se repita para el próximo año, “es un envión que nos da a los productores sobre todo en una situación económica que está en parte paralizada, con muy escaso movimiento”, señaló.

En este sentido, indicó que sus vinos se pueden conseguir en diferentes casas de productos regionales de la Capital y en la ciudad de Belén, y que también reciben pedidos para otras provincias como Córdoba y Buenos Aires.

“Estamos en la Ruta del Vino sobre Ruta 40 y eso nos acerca a los turistas, llevamos 6 cosechas, la primera fue en el 2014 –señaló el bodeguero y añadió-. Es un vino con carácter, llena la boca de sabores, es amplio, no tiene astringencia y es muy suave”.

Sobre el nombre de la bodega explicó su origen: “Tiene un nombre bíblico porque formamos parte de los pueblos de Belén, y si nos situamos en Palestina, Nazaret, Belén, está el mar de Galilea, que tiene que ver con la historia de Cristo”.

Otra bodega de Belén fue Don Juan – Vinos Diaguita. Su representante, Samira Jais, comentó que la experiencia de la feria fue muy provechosa, “la verdad que abre muchas puertas y estamos contentos con el resultado. Esperamos que se siga haciendo porque es un futuro para los productores y proveedores que nos ayuda a seguir creciendo”.

Bodega Don Juan –contó Samira– tiene tres variedades: Malbec, Cabernet Sauvignon y Torrontés Riojano: “Estas variedades fueron implementadas por mi abuelo en la bodega desde el año ‘65 y así continuó por generaciones hasta la actualidad”.

En este sentido, señaló que, a pesar que el favorito es el Malbec, “ahora estamos viendo que se está degustando y se vende más el Torrontés”.

Por su parte, Roxana de la bodega Llama Negra de Tinogasta, expresó que “me parece súper positivo que se haga este tipo de eventos, que empecemos a nuclear a las pequeñas bodeguitas que somos los que más promovemos lo artesanal, el turismo y nuestra idiosincrasia”.

En este sentido, contó que fueron parte de una delegación de bodegas de Tinogasta y Fiambalá que asistieron a la feria. Entre ellos se encontraban también las bodegas y viñedos de Finca La Gloria, Dunas, Don Blas, Cuello Roca, Mama Killa, Abaucán, entre otras.

“La gente aprovechó muy bien porque le gustó la propuesta y te dice que faltaba esto. Además fue muy completa porque hubo vino y también gastronomía”, señaló sobre la respuesta del público que colmó las instalaciones del PCPC durante las dos jornadas de la feria.

“Ojalá se repita la experiencia, no tanto por la venta, sino por la promoción del producto, para que haya idiosincrasia y la gente diga esto es nuestro, se hace acá, en nuestra tierra”, finalizó.

Por último, otro de los stands con más convocatoria fue el perteneciente al emprendimiento de agroindustria de la escuela secundaria “Eusebio Catanesi”, de Copacabana, Tinogasta.

Valeria Lizardo, docente del establecimiento, comentó que “para estar a tono con el evento trajimos tres postres gourmet elaborados con vino, los cuales fueron Peras al Torrontés, Peras al Bonarda y Membrillos al Malbec”.

Además, sostuvo que este año empezaron a rescatar la producción de tuna: “Se han elaborado licores de tuna verde, naranja, mermeladas y arropes, que tuvieron una muy buena aceptación del público”.

Sobre la feria expresó que fue muy buena “ya que lo importante es que los alumnos aprendan y tengan una excelente comunicación con las personas que visitan el stand. Siempre nos están dando ideas, vamos aprendiendo y las ponemos en práctica, por ejemplo, los arreglos que tienen las tapas de los frascos surgió de un proyecto que se llama El jardín de las arañas, donde un grupo de chicos tejen para rescatar la cultura del tejido que se está perdiendo en Tinogasta. Y la combinación de ambos proyectos dio muy buenos resultados ya que lo que más le atrae a la gente es la presentación del envase”.

Además, Valeria contó que en el emprendimiento participan aproximadamente 50 alumnos de 4to,, 5to, y 6to, año de la escuela, y que, como docente, forma parte del emprendimiento desde el año 2001. “La iniciativa se sigue manteniendo porque las mismas familias de los alumnos lo piden, ven que ellos mismos lo pueden hacer en sus casas, salen a vender y entra dinero, es bastante sustentable”, resumió.

 

Además, la Feria incluyó demostraciones de chefs locales que elaboraron comidas a base de ingredientes regionales; y tuvieron un lugar especial otros productos gastronómicos catamarqueños como las nueces, las aceitunas y aceites de oliva, los quesos y fiambres, los dulces y confituras regionales, y la producción vegana. Asimismo, marcó presencia el PCPC con 25 productores y 10 emprendedores de la Red Achalay.

Así, durante sus dos veladas, la Feria del Vino se convirtió en un lugar ideal para disfrutar, con la familia y amigos, de un buen varietal o patero de pura cepa catamarqueña.

 

 

Lidia Coria

Fotos: Producción

 

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