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Mujeres en la historia

domingo, 1 de diciembre de 2019 · 02:00

Fenaretes, cuyo nombre, a su vez, significaba "dar a luz a la virtud" fue una comadrona, mamá de Sócrates. Había estado casada en un matrimonio anterior con Queredemo, con quien había tenido un hijo llamado Patrocles. Después de enviudar, se casaría con el que fue padre de Sócrates, Sofronisco. Sócrates es quizás el personaje más enigmático de toda la historia de la Filosofía, pese a que no escribió nada y, sin embargo, es uno de los filósofos que más influencia ha ejercido sobre el pensamiento de la humanidad.

Su objetivo no era enseñar a la gente. Daba más bien la impresión de que aprendía de las personas con las que hablaba. De modo que no enseñaba como cualquier maestro, él conversaba. Haciéndose el ignorante, Sócrates obligaba a la gente a utilizar su sentido común. Aparentaba ser más tonto de lo que era y así podía señalar constantemente los puntos débiles de la manera de pensar de los atenienses.

Al ser su madre, Fenaretes, una partera, él comparaba su propia actividad con la del “arte de parir”. Así, Sócrates, consideraba su misión ayudar a las personas a “parir” la debida comprensión porque el verdadero conocimiento tiene que salir del interior de cada uno. “A los que me frecuentan les ocurre como a las parturientas: tienen dolores de parto”, decía.

Este método filosófico se conoce como Mayéutica, si bien no está históricamente demostrado que Sócrates haya sido su inventor. Mayéutica procede de la palabra griega ‘maieutiké’ (‘arte de procrear’).

Fenaretes significaba ‘dar a luz a la virtud’ y dicen que fue la gran inspiradora de su hijo Sócrates, el cual agradecía a su mamá tres cosas: ser hombre y no animal; haber nacido varón y no mujer; ser griego y no bárbaro. Claro, en la época, las mujeres estaban recluidas en el gineceo ni siquiera iban de compras al mercado (era una labor masculina) y no tenían ninguna capacidad de decisión. Y cuando no seguían este patrón, se las tachaba de casquivanas.

En la obra de Platón ‘Teeteto’, aparece Sócrates dialogando y cita en varias ocasiones el oficio de las parteras, “mujeres dignas, al fin y al cabo”.

Fenaretes quedó dormida en el olvido de la historia y de ella poco o nada sabemos. Pero es digna de recordar pues no solo fue la madre de uno de los filósofos más importantes de la historia sino que es más que probable que inspirara a su propio hijo en la creación de su famoso método de investigación.

Por todo esto, mujeres, un aspecto a destacar es cómo la maternidad a través de los diferentes momentos históricos no se ha separado de la construcción social que hay alrededor del género, porque a pesar de que se han dado cambios de cómo se vive la maternidad o cómo se asume esta, la concepción de feminidad no se ha desligado de lo referente a ser madre.

De mujer a mujer, honro lo más sagrado en ti. Hasta el próximo domingo.

 

SoniLu

 

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