salud

Técnicas para superar la ansiedad

domingo, 3 de noviembre de 2019 · 02:00

Nadie escapa de la ansiedad. Sobre todo en estos tiempos convulsionados que vivimos. Se trata de una emoción normal que compartimos todos los seres humanos y, en realidad, necesitamos una pequeña dosis para vivir. Esto es así porque estar ansiosos hace que nos movamos del punto A al punto B, es decir, que accionemos.

 

¿Cuáles son los posibles disparadores de la ansiedad?

Por lo general, encontrarnos en una situación nueva que nos produce estrés, como un nuevo trabajo, un examen final, un viaje e incluso algo agradable como el casamiento o el nacimiento de un hijo. La mayoría de la gente se vuelve ansiosa frente a las preocupaciones. ¿Qué es una preocupación? Un problema (o la percepción de un problema). La ansiedad, en estos casos, nos brinda la fuerza que necesitamos para hallar la solución.

Cuando la ansiedad no nos ayuda a resolver un problema relacionado con la salud, la economía o las relaciones interpersonales, esta se transforma en lo que se denomina “ansiedad patológica” o angustia. Todos hemos sentido angustia alguna vez pero ignoramos que se trata de ansiedad que no somos capaces de resolver y, muchas veces, nos puede conducir a un “trastorno de ansiedad generalizado”, tan común por estos días.

Estos son los síntomas típicos de alguien que padece angustia que no logra controlar y permanece estancada en el cuerpo: dolor en el pecho, contracturas, insomnio, hípervigilancia, intranquilidad y problemas gastrointestinales. Esta condición suele llevar a los famosos “trastornos de ansiedad” que incluyen las obsesiones, las compulsiones, las fobias y los ataques de pánico.

¿Por qué todos nos preocupamos en algún momento? “¡Porque la situación que estoy viviendo es muy difícil!”, pensará más de uno. En el fondo, nos preocupamos porque la cultura nos enseña a preocuparnos. Preocuparse es sinónimo de ser responsable. ¡Nada más lejos de la realidad! Una persona que vive preocupada, casi nunca resuelve nada y ve su salud física y mental afectada.

Entonces, ¿qué podemos hacer cuando enfrentamos dificultades para no caer en una preocupación excesiva? Lo ideal es generar ideas para manejarlas y resolverlas, pues son una parte inevitable de la vida. Estas son dos de esas ideas:

 

Puedo priorizar mis preocupaciones

Cuando le damos a las preocupaciones un nivel de importancia, el solo hecho de priorizar, alivia nuestra ansiedad. Las prioridades le restan fuerza a las preocupaciones que, en ocasiones, no son tan importantes como creemos.

 

Puedo tomarme tiempo para pensar cómo resolver mis problemas

La mejor manera de emplear nuestro tiempo no es preocupándonos sino pensando creativamente. Así invertimos este bien tan preciado en soluciones y no en preocupaciones. Siempre es posible encontrar, al menos, cuatro o cinco salidas a una dificultad.

Nadie nos asegura la ausencia de problemas pero, cuando aprendemos a enfrentarlos y no nos dejamos devorar por ellos, sentimos alivio y podemos usar la ansiedad que se dispara para resolver sin necesidad de enfermarnos.

Otras Noticias