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Eduardo Brizuela del Moral, distinguido

Por ser co-autor de la Ley Nacional de Catastro
domingo, 17 de noviembre de 2019 · 02:00

Durante el XII Congreso Nacional, agrimensores de todo el país lo homenajearon por la elaboración de la Ley Nacional 26.209, poniendo un broche conjunto a la acción legislativa y profesional del ingeniero.

 

En general, la política contemporánea dimensiona al ex Gobernador y actual diputado nacional Eduardo Brizuela del Moral en el ejercicio de los más notables cargos públicos: rector de la Universidad de Catamarca, intendente de la Capital, presidente de la Unión Cívica Radical o, más recientemente, senador y diputado nacional. Sin embargo, hay otra faceta de su vida –de menos exposición- en la que ha sobresalido con excelencia trascendiendo las fronteras y aprovechando el timming que lo caracteriza: es el ámbito –precisamente técnico- de los profesionales de la Ingeniería en Agrimensura.

Es por ello que, en octubre pasado durante el XII Congreso Nacional del sector, la Federación Argentina de Agrimensura (FADA) lo distinguió con un diploma de honor, lo mismo que al actual diputado nacional José Luis Gioja (no pudo asistir) por la destacada labor parlamentaria y el compromiso profesional y personal como autores del proyecto de la Ley Nacional de Catastro N° 26.209. Asimismo, también otorgó un recordatorio al senador Ernesto Sanz quien fue el legislador bajo cuya iniciativa el proyecto, que no logró concretarse los sus mandatos de Brizuela y Gioja, fue presentado y gestionado hasta su sanción definitiva. El acto fue presidido por el titular de FADA Lucas Zanella, quien entregó las distinciones y otorgó la membrecía de la institución para Brizuela.

Asimismo, y al cerrado aplauso de profesionales de distintos puntos del país, el Colegio Profesional de Agrimensores de Mendoza designó al agrimensor catamarqueño como Miembro Honorífico por el trabajo desarrollado en pos de jerarquizar esta profesión.

 

Política y profesión

En su mensaje central, Zanella puso a Brizuela del Moral como ejemplo e instó a sus colegas: “Hagan política porque la Agrimensura necesita política. Hagan como Eduardo (Brizuela). Eduardo hizo política, Eduardo hizo Agrimensura más allá del territorio”. Por su parte, el propio Brizuela reconoció, al agradecer la distinción, que “este es el premio más importante de su vida”.

La dimensión de este homenaje puede estimarse en función de la importancia del logro. Según recapitula el propio Brizuela del Moral en diálogo con Revista Express, con diploma en mano y mucha emoción: “Antes de irse, en mayo del ’73, el general Lanusse aprobó una Ley de Catastro, que permaneció sin tener aplicación alguna por varios años. Luego se derogó, salvo los primeros cinco artículos, y se dispuso que, en 180 días, se la reformule. Pero pasaron varios años de gobiernos constitucionales después de ese período en que se tenía que hacer una ley nueva, y no se hace nada. Yo fui senador nacional 2001-2003. Estaba también en el Senado José Luis Gioja (sanjuanino, de la U.N. de Cuyo), que es colega ingeniero agrimensor. En una oportunidad nos juntamos y analizamos que este tema estaba pendiente desde hacía mucho. Era un vacío legislativo, cada provincia tenía su ley y algunas no la tenían. Y nos pusimos a trabajar, siempre consultando a las entidades ya sea gremiales, profesionales, académicas. Y redactamos el proyecto que presentamos casi al finalizar esos años de gestión nuestra. Entonces, como ambos nos fuimos a asumir las gobernaciones –él a San Juan y yo a Catamarca- se encargó Sanz de continuarlo gestionando e hizo la presentación final en el Senado, siempre figurando nosotros como autores. En 2004 el texto obtuvo media sanción y en el 2006 se aprobó la Ley Nacional 26.209”.

Es notable cómo dos ingenieros egresados de universidades públicas, enrolados en los sectores políticos opuestos, han logrado plasmar –dejando de lado diferencias partidarias- una ley para el beneficio del conjunto de la sociedad argentina. Posiblemente este sea uno de los más grandes valores de esta acción conjunta de Brizuela y Gioja.

Para ambos, pues, el reconocimiento unánime de la Agrimensura argentina es legítimo y tiene una importancia trascendental que, por estar vigente, muchas veces se pierde de vista: “El objetivo de la ley es contribuir al ordenamiento territorial de la República Argentina a través de facultar a las provincias en sus oficinas catastrales para organizar el estado parcelario. Y para ello se establece que, en las transferencias de dominio, cuando hay una venta, la exigencia de mensura si no la hubiera, y si hubiera una verificación del estado parcelario. O sea, va el agrimensor y mide si coincide con la mensura o si hay un exceso o un faltante. En cualquier caso, firma y deja constancia. Eso evita las estafas inmobiliarias”, agrega poniendo en blanco sobre negro lo que implica la transparencia de un régimen al que Brizuela conoce al dedillo desde su juventud.

Es que, ya desde sus épocas de estudiante en la Universidad Nacional de Córdoba, la Agrimensura fue un desvelo para él. Luego de recibido, primero en su trabajo como empleado de la Dirección Provincial de Catastro -estuvo diez años iniciando en el escalón más bajo del escalafón-, también como director del organismo y en su rol de docente universitario, se abocó intensamente a estudiar y promover el ordenamiento del catastro provincial.

Sin dudas, un justo reconocimiento a la labor de un hombre que, como político y como profesional, entendió lo oportuno de la hora para orientar sus capacidades y sus recursos hacia el bien de la sociedad.

 

 

 

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