Nadie puede prever lo que le va pasar en la vida pero todos tenemos la libertad de elegir cómo vamos a reaccionar frente a eso que nos pasa, en especial, cuando se trata de una situación difícil. Dicha elección se denomina actitud y nadie puede privarnos de esta.
Nuestra actitud puede elevarnos o hundirnos, hacernos triunfar o fracasar, ser los primeros o los últimos. Dos personas que se encuentran atravesando exactamente las mismas circunstancias pueden reaccionar de manera diferente. Y sin duda, el resultado será distinto en cada caso.
Para enfrentar las consecuencias de un error grave, el sufrimiento físico o emocional, las desilusiones, las pérdidas, etc. (los tiempos duros), necesitamos adoptar la mejor actitud. Pues únicamente así podremos revertir la situación y transformar eso negativo en algo para nuestro beneficio.
En el trato con la gente, he conocido a muchas personas que tal vez no tuvieron los recursos, las posibilidades y las condiciones que la mayoría tienen para triunfar en la vida. Y aun así, ellos han tenido el coraje y la fortaleza de sobreponerse y disfrutar de una vida que vale la pena ser vivida. Algunos contagian a los demás con su alegría y pasión y uno se pregunta cómo puede ser. Si muchos otros, con mejores posibilidades, se derrumban o abandonan ante el primer obstáculo. La respuesta a este interrogante es que ellos han sabido elegir una buena actitud, a pesar de sus muchas dificultades.
Estas personas son un claro ejemplo de que la vida está compuesta por aquello que nos ocurre en un 10% y por la forma en que reaccionamos a ello en un 90%. Es decir, que todo es cuestión de actitud. Y la vida es simple: nos da siempre lo que esperamos de ella.
Desconozco lo que esté sucediendo en tu vida en este momento, pero el mensaje que deseo transmitirte es que, sea lo que sea que estés atravesando, procures cada día tener una buena actitud. Todo empieza en nuestra mente y es muy fácil dejarnos llevar por malos pensamientos, por malas noticias, por el accionar de los demás. Pero nadie puede pensar por uno, es uno mismo el que elige qué ideas permitirá entrar en su cabeza.
Te aseguro que serás recordado entre quienes te rodean más por tu actitud y cómo los has hecho sentir en tu presencia, que por tus acciones. Ser portador de una actitud positiva, en medio de tanto caos a nuestro alrededor, siempre nos permitirá destacar allí donde nos movemos y ascender un escalón más que la mayoría, que escoge una actitud negativa.
Todos conocemos el dicho: “Al mal tiempo, buena cara”. Esto significa que pase lo que pase afuera, yo puedo escoger no cambiar mi buen estado de ánimo. Muchos se justifican por su mal humor: “Es que es mi pareja… son mis hijos… es mi jefe… es la situación del país, etc.”. Pero el malestar en nuestra vida solo ocupa el lugar que uno quiera concederle. Y eso depende de la disposición interna.
Vos podés marcar la diferencia con tu actitud. Vos podés elegir cómo reaccionar y comportarte. Vos podés escoger ver algo que te sucede como un obstáculo o como una posibilidad. La decisión es tuya.