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CONSTANCIA Y DEDICACIÓN

Armar una carrera al éxito

20 de mayo de 2018 - 04:16 Por Redacción El Ancasti

Ezequiel Piccione, un joven argentino, que se desempeña actualmente como profesor de una Universidad de Nebraska y como director del Laboratorio de Electromiografía, en la misma ciudad, regresó a Catamarca para visitar a su familia. En la oportunidad se entrevistó con revista Express.

El joven, a pesar de su corta edad, lleva adelante una prometedora carrera en el país del Norte. Ezequiel vivió en Catamarca su niñez y adolescencia, de manera tranquila. Finalizó la escuela en el establecimiento Fray Mamerto Esquiú. Posteriormente, se fue a Buenos Aires a estudiar, ya que la familia de su padre era de allá y tenía, en el lugar, familiares. En la UBA, cursó el grueso de su carrera como médico, hasta que en 2008 aproximadamente, uno de sus profesores le ofreció la oportunidad de ir a realizar una rotación en la Clínica Mayo de Estados Unidos. “Yo nunca había pensado nada de eso. En aquel momento pensé en ir a conocer como es el sistema en ese país y también me pareció prestigioso, por eso me gustó la idea”, afirmó el joven neurólogo a Revista Express.


En este sentido, comentó que, una vez realizada la rotación, regresó a Buenos Aires, en donde se recibió. Posteriormente, regresó a Estados Unidos, en donde realizó su residencia como una especialidad. “Esto fue hace diez años ya. Hice la residencia en Neurología, que es lo que nosotros llamamos especialidad”, indicó el facultativo.

No conforme con eso, Ezequiel realizó una súper especialidad, que duró dos años más, en Neurología Neuromuscular. “Es ese trayecto conocí a Lucía, quien hoy es mi esposa”, aseveró. La joven, de origen brasileño, es fonoaudióloga y realizó un doctorado en recuperación del habla luego de un ACV. Con la dedicación de quedarse, ambos realizaron una especialidad en la Clínica Mayo. 


“Me acuerdo que, en esos momentos, antes de decidir quedarme, me entrevisté con Facundo Manes, que fue neurólogo de la entonces presidenta, Cristina Kirchner, para trabajar en su clínica. En realidad, me entrevisté en varios lugares, tenía en mente regresar, pero me convenció más la propuesta que tenía allá”, destacó Piccione. Esto sucedió en 2013, año en el que Ezequiel se pone de novio con quien luego se convertiría en su mujer, y madre de sus dos hijos.


De esa manera, Ezequiel aceptó el ofrecimiento de la Universidad de Nebraska para ser profesor y además, ingresó al staff del Hospital Universitario como neurólogo. Su mujer también ejerce como profesora de la Universidad, hace cuatro años. 


Hasta el momento, Piccione obtuvo dos premios como “mejor profesor del año en neurología clínica de la universidad”. Motivo por lo que se siente sumamente motivado a continuar esforzándose.   

La vida en Nebraska


Según lo relató el joven profesional, allá se trabaja “mucho”. “La vida es bastante ordenada, es una ciudad de más de medio millón de habitantes, sin embargo, el tráfico no es desordenado, creo que dentro de todo está bastante bien”, indicó. Además, comentó que Nebraska tiene las cuatro estaciones del año “muy marcadas”, pero que el verano es “muy corto”. 


“El último invierno fue muy crudo, hizo 32 grados bajo cero durante varios días. Por eso, teníamos que levantarnos 40 minutos antes de lo planeado para sacar la nieve de la puerta, sino se congelaba”, explicó el médico. 


Otra de las características que remarcó tiene que ver con la organización de las personas. “Si hay una fiesta te invitan tres semanas antes, para que uno lo vaya marcando en la agenda. No es como aquí que te tocan el timbre y te invitan a tomar una cerveza”, aseguró. 


En cuanto al trabajo, sostuvo que se trabaja “mucho’. “Hay muy pocos feriados y esas cosas. Los horarios son muy americanos. Creo que como todo tiene su lado bueno y su lado malo”, advirtió. 

Los chicos


En cuanto a sus hijos, Ezequiel afirmó que en Nebraska tienen una buena escuela. En este sentido, contó que los planes para sus hijos es que aprendan los tres idiomas, el español por parte de padre, el portugués por parte de su madre y el inglés en la escuela. 

 

Visita a Catamarca


Cada año, esta familia alterna entre Argentina y Brasil para vacacionar y visitar a sus seres queridos. Este año le tocaba al vecino país, pero, como Hilda Maldonado, abuela de Ezequiel, cumplía sus 90 años, decidieron venir a Catamarca.


Revista Express realizó la entrevista con este joven en la casa de Hilda, quien nos recibió gustosamente. Una vez sentada en la sala que usa como comedor, esta orgullosa abuela relató: “Una vez un profesor le puso un nueve, y él no estaba conforme porque decía que no había estudiado para nueve. Fue y le dijo al profesor ‘tómeme el libro que quiera así ve si sé o no’. Creo que nunca más se sacó un nueve. Todo era diez siempre”, relató emocionada Hilda. Luego de contar esa anécdota, se levantó y se fue a la cocina. Mientras que su nieto, un poco ruborizado, le agradecía los elogios. Hilda se dio vuelta al llegar a la puerta y aseguró: “Yo solo cuento las historias que conozco”. 

El costo inicial


Ezequiel explicó que los primeros meses le costó el idioma. “Yo había estudiado inglés siempre, pero cuando estaba en la residencia y tenía que bajar a Emergencia a las tres de mañana, cansado, era complicado preguntarle al paciente para armar su historia clínica”, señaló.
Además, destacó los primeros años cuando aún no podía comprarse un automóvil, ya que estaba ahorrando. “Iba al hospital en bicicleta, y con 20 grados bajo cero, no es tan lindo”, ironizó. A su vez, remarcó que en aquellos momentos hacían entre 80 y 90 horas de guardia por semanas. 

Logros
Finalmente, Ezequiel reconoció que no se esperaba todo lo que le está sucediendo. “Si tengo que regresar a la primera clase de anatomía de primer año, creo que jamás me hubiese esperado todo esto, pero siempre estudié y trabajé mucho y sobre todo, traté de dar lo mejor de mí”, concluyó.
 

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