jueves 2 de abril de 2026
CULTURA

Pinceladas en el valle

Cuatro jóvenes artistas participaron de una residencia artística en Aconquija.

Por Redacción El Ancasti

El centro Cultural Policarpo es un espacio de proyección cultural y artística, ubicado en Aconquija, departamento de Andalgalá a 1700 msnm. El valle está ubicado en una zona privilegiada, rodeada de montañas de plena pre Cordillera de los Andes. Entre la cadena montañosa Los Narváez y los Nevados del Aconquija, atravesada por el río Campo además de otros ríos y arroyos que se le unen. En su interior este valle cuenta con una serie de micro-climas. Hacia el este, se ve influenciado por la yunga, una selva subtropical y hacia el oeste con una zona desértica colmada de cardones. Su riqueza ancestral es enorme, la más representativa el “Pucara de Aconquija”.


Policarpo comenzó a funcionar en 2015 y desde ese tiempo circularon distintas ramas del arte, el oficio y la gastronomía. Se desarrollaron distintas actividades, desde talleres (cerámica, música, audiovisual, fotografía, bordado, teatro, yoga, y danza, entre otros), ciclos de cine, exposiciones, muestras, obras de teatro, espectáculos musicales en vivo, títeres, ferias de artesanos y productores de la región.


A finales de 2017 se comenzó con las Residencias Artísticas, buscando descentralizar los círculos y acercar al artista con el marco natural del valle, el paisaje, la intimidad y el silencio. A su vez, poner en contacto a miembros del pueblo con la expresión artística y generar vínculos cooperativos y comunitarios.


El año pasado se recibieron a tres residentes: Javier Rodríguez, Belén Funes y Ana Runakay oriundos de la provincia de Tucumán. Este año la convocatoria se realizó a finales de febrero con mucha más divulgación. La residencia (a la cual se la denominó Raíces) comenzó el 17 de abril. Fueron cuatro los artistas seleccionados: Florencia Ruiz y Florencia Madrid, de San Miguel de Tucumán; Lautaro Quiroga de Yerba Buena y Melina Gagliolo de la Capital catamarqueña. Vale destacar que durante la convocatoria se recibieron propuestas de personas de diversas provincias entre ellas, Catamarca, Córdoba, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Tucumán. Todos sorprendidos por la propuesta de una residencia artística en la provincia de Catamarca.


Los residentes conocieron diversos puntos y lugares de interés del pueblo, por ejemplo, CondorHuasi, Yunka Suma, la escuela de montaña de El Espinillo, absorbiendo colores matices y texturas de todo el valle para volcarlas en sus obras personales. Más allá del contexto físico también entablaron relación con algunos habitantes del lugar, como artesanos que colaboraron con sus procesos creativos. Pero principalmente niños y adolescentes lo que los motivo a organizar un mural colectivo, en El Alamito, en donde participaron miembros de la comunidad y se contó con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Aconquija. 


El viernes 27 de abril se realizó la muestra de los trabajos en el salón del Centro Cultural, donde se presentó: Recuerdo de Aconquija de Florencia Ruiz, Materia de Florencia Madrid, Mujeres simbólicas de Lautaro Quiroga y Otoño de Aconquija de Melina Aurora Gagliolo. 


Más allá de la producción material los participantes valoraron principalmente el contacto con la naturaleza y con la idiosincrasia de sus pobladores. El choque y posterior mixtura de pensamientos e ideas que se dio entre los propios participantes fue tierra fértil para el desarrollo de nuevos puntos de vista, restructuración de creencias y desencadenante del impulso creativo.
De esta manera, la residencia Raíces no solo dejó una huella en el pueblo de Aconquija sino también en la historia de cada uno de sus participantes.


La próxima residencia está planeada para los meses de septiembre y octubre de este año y a la brevedad se darán a conocer los requisitos e información al respecto. 


CUADRO
ECOS DEL ARTE
Las artistas Melina Gagliolo, Florencia Madrid y Florencia Ruiz contaron a Revista Express cómo fue su experiencia en Aconquija. 

“Para mí la experiencia en Aconquija fue y es indescriptible. Aconquija es un lugar visual, sensorial y espiritualmente hermoso. Sentí como mi alma y mi corazón se llenaron de inspiración y como mi mente se abrió completamente al compartir todos los días todo el día charlas muy profundas y reflexivas con los otros residentes y con los chicos de Policarpo, además de conocer a la amable y amorosa gente del pueblo; de tener un real contacto con la naturaleza, apreciar las estrellas que nunca vemos, el calor del sol en el día y el frío de la noche, las llanuras, los bosquecillos y los ríos que hay por doquier.
Al realizar el mural sentí que fue una forma de hacer un intercambio ya que me iba a ir con una sensación indescriptible y quería dejar una parte de mí y de mi esfuerzo en Aconquija y también para agradecer esta hermosa experiencia tan enriquecedora en todos los sentidos. Recién vuelvo a San Fernando y ya estoy pensando cuándo podré volver, esperando que sea lo más pronto posible”. Melina Aurora Gagliolo

“Lo vivido en Aconquija fue de esas cosas que te cambian la manera de ver y transitar la vida. Fue salir de la ciudad para encontrarte con un ritmo cambiado en el que las horas pasan lento y se aprecia cada minuto que regala la naturaleza. Las montañas, el río, las estrellas y la gente del pueblo que nos recibió nos abrieron sus corazones y fue todo lo que necesitamos. En Aconquija aprendí a  olvidar todo lo que creía saber para entender que en lo sencillo está la verdad. Deconstruir cada pensamiento al lado de las personas con quiénes compartí y así replantear mis búsquedas. Aprendí a buscar lo esencial y preguntarme qué hay de esencial en mi vida y cotidianeidad.
Ahora que volví a la ciudad me propongo abrazar y sentir todo lo que llegué de ahora en adelante con la nueva perspectiva que me regalo esta experiencia. Policarpo siempre estará en mí y yo me siento como si siguiera allí”.
Florencia Ruiz

“Aconquija, más conocida como Las Estancias, es un emplazamiento urbano y rural en una zona montañosa al noroeste de Catamarca, nos dice Wikipedia sobre ese lugar que conocí gracias a Jo y Ger que me seleccionaron para la Residencia Raíces de Artes Visuales en Aconquija. Poco podría explicar siendo yo una tucumana de ciudad, acostumbrada al trajín y los ritmos apurados. Cuando llegué me acordaba de unos textos que hablaban de lo ‘Sublime’ y la sensibilidad que nos causan esos aparatos inmensos como por ejemplo son las montañas. Desde allí, como artista, cómo no pensar en una residencia rodeada de todo eso que nos puede mover tanto como creadores. Todo lo que trajo mis días en la residencia fue producto de un lugar ameno para fluir en toda creación que nos propusimos porque, por supuesto, se creó un flujo de creación colectivo en el que uno estaba cada vez más entusiasmado, con nuestro trabajo individual, y colectivo. Desde hacer un mural, trabajar cerámica, dibujar, pintar, grabar vídeos, cada uno desde su área. Yo en particular pude aprender sobre la transformación de materiales como ser las piedras, la cerámica, los viejos morteros que dejaban las comunidades indígenas; conocí lugares que destrabaron toda esa densidad creativa que venía acumulando desde que comencé a proyectar mi trabajo fotográfico/audiovisual sobre la transformación de la materia y los entornos naturales con el paso del tiempo, la intervención en el espacio natural y también pude adoptar nuevas miradas. Para eso están las residencias y considero importante la democratización de esa información, esos espacios y más aún para los artistas del NOA”.
Florencia Madrid
 

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