Las desventuras de un machista en un mundo dominado por mujeres
No soy un hombre fácil (Je ne suis pas un homme facile, Francia, 2018) Dir. Eleonore
Pourriat. Guión: Ariane Fert y Eleonore Pourriat. Con Pierre Benezit, Moon Dailly,
Vincent Elbaz, Marie-Sophie Ferdane, Blanche Gardin. Película original de Netflix.
Damien es el típico “Don Juan”, profesional, fachero, con mucha labia para conquistar a las mujeres, y por supuesto muy machista. Ahora ¿se imaginan a este hombre en un mundo dominado por las mujeres? Porque es eso justamente lo que le sucede, y allí, entre situaciones comiquísimas, probará de su propia medicina.
Por eso, el gran acierto de esta comedia francesa producida por Netflix es contarnos una historia feminista desde una perspectiva súper original: Nos introduce a un matriarcado, es decir, a una sociedad donde el sexo fuerte es el femenino y el débil el masculino.
Es como estar viendo el mundo del revés, y si bien algunas cosas son graciosas, otras no lo son tanto ya que nos hacen dar cuenta de que muchas cuestiones que las mujeres naturalizan como “normales”, en realidad son impuestas por una sociedad donde el predominio del hombre es evidente.
Así nuestro protagonista se quedará sin trabajo por no aceptar “las exigencias” de su jefa; será piropeado/acosado por las mujeres en las calles, se le impondrá socialmente la dolorosa depilación en todo su cuerpo, y hasta terminará engañado por una amante que es el fiel calco de lo que es él (un picaflor incurable), pero en versión femenina.
A lo largo del film, Damien será objeto de sus propias mañas, se sentirá desolado e incomprendido, y buscará que sus derechos como hombre sean respetados; mientras el espectador verá con asombro el desarrollo de los acontecimientos desde una perspectiva invertida a la que vivimos.
Pero quizás lo más importante que tiene esta película es que nos muestra que los extremos nunca son buenos. En un tiempo, donde los movimientos como #NiUna- Menos y #TimeIsUp copan todas las portadas, y que en nuestro país se debate la legalidad del aborto, ver retratado en un film las injusticias de un mundo dominado por un solo sexo (ya sea femenino o masculino) es algo digno de ver y aplaudir.
Que sea una comedia también suma puntos porque si bien toca temas serios y complejos la peli no es solemne y aburrida, sino divertida y reflexiva, permitiendo que su mensaje sea mucho más claro y accesible. Definitivamente No soy un hombre fácil es una producción que hombres y mujeres deberían ver para darnos cuenta de que el predominio de uno u otro es perjudicial para todos, y que, de igual forma, la igualdad de oportunidades es la única alternativa para vivir mejor.
Lidia Coria Twitter: @liXoria