jueves 2 de abril de 2026
CINE

Las desventuras de un machista en un mundo dominado por mujeres

No soy un hombre fácil (Je ne suis pas un homme facile, Francia, 2018) Dir. Eleonore
Pourriat. Guión: Ariane Fert y Eleonore Pourriat. Con Pierre Benezit, Moon Dailly,
Vincent Elbaz, Marie-Sophie Ferdane, Blanche Gardin. Película original de Netflix.

 

Damien es el típico   “Don Juan”, profesional,   fachero, con   mucha labia para conquistar   a las mujeres, y por supuesto   muy machista. Ahora   ¿se imaginan a este hombre   en un mundo dominado por   las mujeres? Porque es eso   justamente lo que le sucede,   y allí, entre situaciones comiquísimas,   probará de su   propia medicina.  

Por eso, el gran acierto   de esta comedia francesa   producida por Netflix es   contarnos una historia feminista   desde una perspectiva   súper original: Nos introduce   a un matriarcado, es decir,   a una sociedad donde el   sexo fuerte es el femenino y   el débil el masculino.  

Es como estar viendo el   mundo del revés, y si bien   algunas cosas son graciosas,   otras no lo son tanto ya que   nos hacen dar cuenta de   que muchas cuestiones que   las mujeres naturalizan como   “normales”, en realidad   son impuestas por una sociedad donde el predominio del   hombre es evidente.  

Así nuestro protagonista se quedará sin trabajo por no   aceptar “las exigencias” de su jefa; será piropeado/acosado   por las mujeres en las calles, se le impondrá socialmente   la dolorosa depilación en todo su cuerpo, y hasta   terminará engañado por una amante que es el fiel calco   de lo que es él (un picaflor incurable), pero en versión   femenina.  

A lo largo del film, Damien será objeto de sus propias   mañas, se sentirá desolado   e incomprendido, y buscará   que sus derechos como hombre   sean respetados; mientras   el espectador verá con   asombro el desarrollo de   los acontecimientos desde   una perspectiva invertida a   la que vivimos.  

Pero quizás lo más importante   que tiene esta película   es que nos muestra que los   extremos nunca son buenos.   En un tiempo, donde los   movimientos como #NiUna-   Menos y #TimeIsUp copan   todas las portadas, y que   en nuestro país se debate   la legalidad del aborto,   ver retratado en un film   las injusticias de un mundo   dominado por un solo sexo   (ya sea femenino o masculino)   es algo digno de ver y   aplaudir.  

Que sea una comedia   también suma puntos porque   si bien toca temas serios   y complejos la peli no   es solemne y aburrida, sino   divertida y reflexiva, permitiendo   que su mensaje sea mucho más claro y accesible.   Definitivamente No soy un hombre fácil es una producción   que hombres y mujeres deberían ver para darnos   cuenta de que el predominio de uno u otro es perjudicial   para todos, y que, de igual forma, la igualdad de oportunidades   es la única alternativa para vivir mejor.  

Lidia Coria   Twitter: @liXoria   

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