jueves 2 de abril de 2026
¡Muchas gracias, Catamarca!

El fin es el inicio de algo

Por Redacción El Ancasti

¡Buenos días, lectores! Nuestro encuentro mensual nos reúne otra vez y agradezco el espacio que la Revista Express nos proporciona para poder crear estas conversaciones de reflexión, de buenas ideas, de nuevas oportunidades y espero que disfruten de esta columna preparada para hoy. Me gustaría transitar con ustedes un espacio de tiempo que nos llevó hacia lugares impensados y que llenó de matices y colores lo que en un momento fue una página en blanco. También me pareció adecuado conversar sobre esto, pues es la evidencia de que la “Creación” es siempre una oportunidad. Aprender a crear, atrevernos, lanzarnos, creer en nuestros proyectos, apostar por nuestras ideas y sobre todo “mantenerlas” es algo que está a la mano, que lo podemos hacer y que solo depende de nosotros y nuestras convicciones. Yo lo voy a hacer con un tema en particular, ustedes pueden tomar un ejemplo de algo de sus vidas y verán que arribamos al mismo puerto, donde la satisfacción y el orgullo personal nos esperan, donde la alegría de haber cumplido una meta es lo que nos da fuerza y entusiasmo para seguir abriéndonos caminos.

Mi historia comienza hace casi 8 años, cuando en julio del año 2010 regresé a Catamarca con la ilusión de llevar el Coaching y el Liderazgo a nuestra tierra. Estas dos profesiones y herramientas que eran muy desconocidas por aquel entonces. El Coaching es la herramienta que usamos para abrir oportunidades donde no las vemos y funciona con base en preguntas. El Coach es una especie de entrenador personal para lograr objetivos, mejorar situaciones y resolver algunos temas. El Liderazgo, es la profesión que nos enseña Cómo hacerlo, siguiendo unos estándares éticos y de responsabilidad que superan los hábitos personales de la media y producen orden, avance, respeto, cuidado, conducción y ética.

Así que por aquel entonces traer esas herramientas a Catamarca y pretender que las personas se involucren en esos dos mundos no era menos que una utopía y yo para muchos no era menos que una soñadora o una loca que andaba promulgando que se podía vivir de mejor manera. Muchas personas me dijeron cosas como “eso no va a funcionar aquí… estás perdiendo el tiempo… aquí no les importa avanzar… eso funciona en otras ciudades, aquí la gente no cambia”. También hubo personas que se cerraron más en lugar de abrirse y que boicotearon la llegada de estos recursos. Pero también hubo sabios de aquellos momentos, que se abrieron y pasito a pasito se animaron a explorarse, a pedirse a sí mismos más de lo que estaban dando y demostrarse que podían mucho mas, hubo los que con alegría recibieron estas formaciones y cursos, hubo los que agradecieron la llegada de lo nuevo y con eso comenzaron a construir nuevos sueños…

Para mí solo había un sueño y una meta, que fue la misma que me sostuvo por muchos años y era cumplirla. Una vez en el año 1999, mientras me estaba formando, mi coach me preguntó: ¿Para qué querés ser coach? Y yo recuerdo como si fuese ayer lo que respondí: “Para llevar esto a Catamarca y que la gente se entere que puede vivir de otra manera, que hay otras oportunidades y que puedan salir del encierro y del silencio”. De ese julio del 2010 a hoy han pasado muchas cosas, mucha agua corrió bajo el puente. No fue fácil (¡para nada!), la resistencia al cambio fue tremenda. El costo de exponerme con ideas revolucionarias para ese contexto y tiempo como “comunicar, confrontar, salir del silencio, restablecer la dignidad, aprender a decir NO, ser responsable de nuestras acciones y muchos conceptos más han sido atacados y hasta burlados por personas que no aceptaron el cambio”. Sin embargo, aprendí que siempre en el camino habrá resistencias, siempre habrá quienes estén frenando la rueda, siempre habrá interesados en que las personas no evolucionen pues así es más fácil manipularlas, siempre habrá quien se incomode ante la Libertad. Pues ese es el valor más preciado y el único del que disponemos pero no sabemos utilizarlo la mayor parte de las veces. Aprendí a perseverar, aprendí a no escuchar lo tóxico, aprendí que no a todos les gusta avanzar, aprendí a enfocarme en los que sí quieren avanzar, aprendí que aunque algunos amigos murmuraban a mis espaldas, yo debía seguir adelante pues hacerles caso y detenerme significaba buscar su aprobación y mi sueño era mucho más grande que la aprobación de ellos. Aprendí que un gran sueño requiere de mucha fortaleza interna y eso se nutre con buenos amigos, con cada persona que me contaba lo que estaba logrando en su vida y como avanzaba, con cada abrazo en la calle y la sonrisa de los que sí estaban avanzando, con el amor y la gratitud de las personas a las que les servía lo que enseñaba y lograban ir atrás de sus sueños.

Un gran sueño requiere de mucho esfuerzo, momentos de soledad, momentos de valentía, momentos de fe en nosotros mismos, mucha flexibilidad para cambiar los caminos cuantas veces sea necesario, mucha apertura para aprender en el camino, gratitud para celebrar los pasos que damos y logramos, humildad para no subirse al caballo, comprensión y sobre todo una fuerte convicción de que únicamente siendo los responsables de nuestro sueño, nosotros podemos cuidarlo, podemos darle alas, podemos nutrirlo, podemos fortalecerlos y podemos lograrlo. Somos nosotros, los dueños del sueño, los que tenemos el poder de matarlos y esconderlos porque “creemos” que no podemos o tenemos el poder de HACERLOS VOLAR cuando creemos. 

Cada vez que tenga un gran sueño piense en las posibilidades que se abren para otras personas y eso le dará mucha fuerza, enfocarse en las otras personas hará que usted se anime a trascender sus propios límites y que su “SERVICIO” sea hacia los otros. Todos tenemos misiones, todos los grandes sueños implican estar al servicio de otros y eso nos diferencia para poder dejar huellas.
Hoy escribo esta columna ya radicada en otra provincia, iniciando una nueva etapa en mi vida, con aprendizajes, con expansión, con nuevos sueños y con muchas ilusiones pues el tiempo de cerrar y abrir una nueva fase ha llegado. Así que lo que me surge en mi corazón ahora es recordar a cada persona hermosa que me he cruzado en estos ocho años, cada persona que facilitó el camino, cada rostro que he visto emocionado al contarme lo que han logrado, cada apuesta de confianza de esas personas abriéndome su mundo y deseando avanzar, cada ilusión renovada en sus corazones, cada logro, cada meta alcanzada, cada reconciliación familiar y muchas infinitas cosas más que han logrado. Hoy la reflexión es sobre la GRATITUD.

¡Gracias, gracias y muchísimas gracias! A todos los que colorearon los ocho años, gracias a los que aportaron, abrieron oportunidades, facilitaron crecer y llenaron ese tiempo de nuevas historias. Gracias también a las personas de las que aprendí que aunque ellos resistían, no debía rendirme y seguí adelante. Gracias a los que me dijeron que “yo no podía”, pues con eso me impulsé hasta demostrarme que sí podía. Gracias a la revista que ayudó a la difusión de nuevos temas, gracias a los directivos de empresas que me contrataron y apostaron por el bienestar de su gente. Gracias a todas las personas que pasaron por los diferentes cursos y lograron tantas cosas en sus vidas y que me llenan de alegría cada vez que me cuentan sus logros. Muchas gracias a mis clientes particulares que con tanto ahínco lograron sus objetivos y se demostraron que pueden ser quienes sueñan ser. A Sonia con el programa de radio y a cada uno que creyó que el cambio es posible. A usted que leyó durante casi tres años estas columnas y a los que suman en la vida. Gracias Basi Velázquez por ser una posibilidad para tanta gente con tu buena idea de aportar en la revista.

Seguiré sumando y ahora somos MÁS; somos muchos los que queremos un mundo mejor, los que accionamos conscientemente para mejorar la calidad de nuestras vidas y lo invito a que se sume a esta propuesta. ¡Muchas Gracias Catamarca por animarte a avanzar! Ojalá mi historia les sirva para creer que los sueños son posibles, no importa la cantidad de inconvenientes en el camino, no importa la cantidad de gente que le diga que usted no puede… Al final lo que cuenta es lo que dimos y el legado que dejamos y si usted cree en usted mismo y cree en sus sueños, SIEMPRE SE PUEDE. Recuerde que la fuerza vive dentro de nuestros corazones y que mejorar la calidad de vida es un derecho y una oportunidad.
 
Atrévase a soñar. Si usted es feliz, ayuda a otros a ser felices. Todas las bendiciones para ustedes. ¡Hasta el próximo mes!
 

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