jueves 26 de enero de 2023

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NOTA DE TAPA

2 de febrero, día del catamarqueño en la Patagonia

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Por Redacción El Ancasti

Aquel día histórico, el lejano 2 de febrero de 1918, un catamarqueño se hizo cargo de la administración de ese Territorio Nacional del Chubut. Más histórico resulta el hecho teniendo en cuenta las dificultades sociales que por esos años había en la Patagonia. Este hito marcó de alguna manera el inicio del éxodo catamarqueño a las tierras del Sur, en busca de trabajo y de mejores oportunidades, como la que ofreció en la década del ‘40 la extracción de petróleo.
Tan fuerte fueron esos movimientos sociales que se escribieron libros y se filmaron películas tratando de inmortalizar aquel tiempo.


A cien años de ese momento histórico, los catamarqueños radicados en la Patagonia, se aprestan a celebrar ese acontecimiento y se reúnen organizando los actos de los que serán protagonistas.
En el centro de la escena está -precisamente- el Centro Catamarqueño, Mutual y Cultural “Juan René Alaniz”, que convoca a la conmemoración y dispone lo que a continuación sigue: “El éxodo o fuga poblacional que se ha llevado a cabo y continúa, pero en menor cantidad, desde la provincia de Catamarca hacia las provincias de Chubut y Santa Cruz, y a la Patagonia toda, especialmente a las ciudades de Comodoro Rivadavia y Caleta Olivia, pertenecientes a ambas provincias respectivamente, ha sido de una fuerza tal que hay departamentos -y especialmente ciudades y pueblos en el Oeste catamarqueño- que han quedado con muy pocos o en algunos casos sin habitantes.
Si bien es cierto que son catamarqueños de todos los departamentos de la provincia los que se hacen presentes en estas ciudades patagónicas, es cierto también que el grueso de la población que se ha trasladado al Sur, pertenecen a la Región Oeste de Catamarca. Y especialmente es el departamento Tinogasta el que ha aportado la mayor cantidad de habitantes en aquellas lejanas ciudades, siguiéndole en importancia numérica, el departamento Belén.
Los hombres y mujeres que han viajado hacia aquellas localidades, lo han hecho portando con orgullo, el acento típico del Norte de Argentina, sus costumbres, sus juegos, sus diversiones, sus bailes, sus bromas, es decir que la cultura catamarqueña, especialmente la del interior de la provincia de Catamarca se ha apoderado de aquella región. Y todo lo expuesto por los catamarqueños ha sido puesto a consideración de las nuevas sociedades. En el caso de Comodoro Rivadavia, las personas que habitaban provenientes del mundo -pues las había de varias las nacionalidades y de casi todos los continentes- fueron testigos de esa invasión norteña.


Los catamarqueños han poblado la Patagonia desde comienzos del siglo XX. Aunque es probable que hayan existido otras presencias anteriores de esta provincia con anterioridad, no se han encontrado pruebas suficientes para poder decirlo en forma responsable.
El hombre moderno, como una forma de recordar y valorizar sus acciones, va determinando las fechas de sus actos realizados, y, sin dudas, en este caso es necesario determinar la fecha en la que los catamarqueños empezaron el traslado hacia estas localidades patagónicas. Como es necesario fijar esta fecha inicial, se toma a la designación del primer y único gobernador catamarqueño en la provincia de Chubut.
Cada una de las fechas en la que cada un catamarqueño partió de su tierra, pero también cada una de las fechas en las que pusieron sus pies en la Patagonia, merecen ser recordadas por su importancia histórica. Sabemos que no se pueden tomar todas; que hay que elegir una. Y esa surge naturalmente para valorizar la efeméride de la designación del gobernador de Chubut extraviado en la historia de la región.
El doctor Rafael Robín Escalante fue un catamarqueño cuya biografía, (lo poco que se pudo rescatar), forma parte de este trabajo y es sin duda una muestra acabada de la importancia que los catamarqueños han tenido y tienen en esta zona, al punto que un hombre de la política catamarqueña fuera elegido para desempeñarse en la primera magistratura de esta provincia en formación, el Territorio Nacional del Chubut, por aquel entonces.


Pero también y más allá del simbolismo (que tuvo esta designación), en sus comienzos fue un atractivo para que viajen los habitantes de Catamarca hacia aquellas lejanías, pues la autoridad máxima de la provincia, el señor gobernador, era originario y conocido en Catamarca.
Obsérvese de esta designación, la política que se quiso imponer a partir de la decisión presidencial de nacionalizar o argentinizar al petróleo y las acciones que de él provengan, eligiendo a argentinos de Norte del país, pues su capacidad de trabajo, la sumisión y el estar dotados naturalmente para tolerar los intensos fríos de la región, fueron los preferidos.
De modo que una vez más, podemos afirmar que nada es casual, que toda esta migración interna, en sus comienzos, fue preparada a la perfección. Si no fuese así, no se entiende que la fuga o el éxodo poblacional catamarqueño se haya realizado a una región distante -ya que la distancia son tres mil kilómetros- con fríos intensos difíciles de soportar, a cero metro sobre el nivel del mar, lo que nada tiene que ver con la altura de la cual son originarios los catamarqueños.
Y si aún, como se sostiene, otras autoridades en la misma época, son catamarqueños, sin duda el plan elaborado por el Presidente de la Nación Argentina, D. Hipólito Yrigoyen, ha sido muy bien trazado.
Por eso, el Centro Catamarqueño de Comodoro Rivadavia Mutual y Cultural “Juan René Alaniz”, a partir de la publicación de este trabajo, dispone que el día de la designación del señor Rafael Robín Escalante como gobernador del Territorio Nacional de Chubut, será conmemorado y recordado en el futuro, como el “DÍA DEL CATAMARQUEÑO EN LA PATAGONIA”.
 
 
NOTA RELACIONADA 1

A 100 AÑOS DE LA LLEGADA DE LOS CATAMARQUEÑOS A LA PATAGONIA

• Ejes de la profunda investigación de un historiador tinogasteño sobre este fenómeno migratorio.
“Cata, cataruzo”, son dos de los adjetivos más usados y escuchados a la hora de nombrar a un catamarqueño radicado en la Patagonia. En este 2018 se cumplieron cien años de su llegada a la región. Este dato surge del estudio minucioso realizado por Oscar Hugo Alaniz, autor del libro “Odisea de los catamarqueños en la Patagonia” presentado la semana pasada en el Archivo Histórico de Catamarca. Fue él mismo quien impulsó la decisión de conmemorar este siglo de presencia estoica y fructífera.
Treinta y seis horas de viaje directo en micro son –aproximadamente- las que separan a Catamarca de Comodoro Rivadavia, la ciudad más importante de la Patagonia. Se deben atravesar cuatro provincias para arribar a destino.
La pregunta sobre por qué migraron los catamarqueños a la Patagonia (a Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Pico Truncado, Las Heras, Río Gallegos, Puerto San Julián y otras), para muchos puede ser obvia e incluso ingenua. Eso mismo creemos, fue una reacción simple: lo hicieron en búsqueda de progreso económico para así poder además ayudar a sus propias familias. Fueron en búsqueda de nuevas oportunidades, las que les negó su tierra natal, sacrificando lo más sagrado que es el amor a su familia y su tierra.
Según las investigaciones de Alaniz los catamarqueños no solo fueron en busca de progreso sino que la mayoría fue tentada a aventurarse en el cumplimiento de un proyecto nacional consistente en llevar personas interesadas, con ganas de trabajar en un lugar extremadamente duro y difícil.
Según los datos recabados, el 2 de febrero del año 1918 el presidente Hipólito Yrigoyen designó al catamarqueño Dr. Rafael Robín Escalante como gobernador del Territorio del Chubut. En aquel momento Chubut aún no era una provincia plenamente autónoma; pasó a serlo recién a partir del año 1957. Estos datos se encuentran en el Archivo General de la Provincia.
En este proceso, la migración de catamarqueños al Sur, es considerada como la más grande en el país. Considerando los lugares de origen de la población migrante, más del 80% del total lo hizo desde Tinogasta, aproximándose a ella otras locaciones como Fiambalá, Andalgalá y la Capital, entre otras.


Muchos de estos pioneros, a lo largo de estos años, han formado sus propias familias, abandonando el deseo de volver a su tierra natal una vez que hayan logrado jubilarse, como muy posiblemente lo pensaron desde el principio. En esos tiempos se esperaban con ansias las cartas que llegaban de ese lugar tan inhóspito, trayendo consigo las noticias de los hombres y mujeres valientes que habían viajado. Las fechas más anheladas, tanto para los que se quedaron en Catamarca como para los que emigraron, eran las fiestas de fin de año. Eran momentos en que volvían a su hogar para dar a los suyos un abrazo eterno, compartir intensamente con la familia y los amigos, para luego volver a partir entre lágrimas.
Testimonio
Haber tomado la decisión de irse de la tierra donde uno nació no fue para nada fácil. Tampoco lo fue el permanecer en un lugar hasta ese momento desconocido y solitario. “Con mi cabeza en la ventanilla del colectivo lloré desde que salí de mi casa hasta que llegué”, nos cuenta Ramón Heredia, tinogasteño, actual Secretario General del Centro Catamarqueño de Comodoro Rivadavia, que vive en la Patagonia desde 1965. Allí se desempeñó como docente y empleado de YPF, además fue concejal de la ciudad durante dos períodos. Esto -según nos dijo- lo llena de orgullo.
Ramón vive en el Barrio Laprida, uno de los más antiguos de la ciudad, que tiene la particularidad de ser netamente catamarqueño. Para este hombre “ser un extranjero en su propio país genera muchas sensaciones, frustraciones, implica grandes esfuerzos en todo lo que uno se propone, no solo en las cosas más importantes sino además en cosas simples como es acostumbrarse al clima. Los fuertes vientos alcanzan con frecuencia más de cien kilómetros por hora, los inviernos son más fríos, más largos y más oscuros”.
Sin dudarlo, Ramón asegura: “Mi corazón está en Catamarca, en cada recuerdo, en cada visita a la Virgen del Valle”. Pero, con la lógica gratitud de los años vividos, también confiesa: “le debo todo a Comodoro, aquí formé mi familia, aquí nacieron mis hijos, aquí logré progresar”.

OSCAR HUGO ALANIZ. El escritor e investigador dando una charla de “catamarqueñismo”.

RAMÓN HEREDIA. Presidente del Centro Catamarqueño en Comodoro Rivadavia y embajador cultural en el Sur argentino.
 
COMODORO, “OTRA” CATAMARCA

Comodoro Rivadavia se fundó el 23 de febrero de 1901, es la ciudad más poblada de la provincia del Chubut con más de 177.038 habitantes (Censo 2010) y la cabecera del departamento Escalante. Más de 40 mil son los catamarqueños radicados allí.
“El camino principal del barrio Laprida llevará el nombre de “Camino de la Virgen del Valle”, lo cual se designó por ordenanza municipal. “Desde la parroquia del barrio este año cumplen 28 años de peregrinar para ir a la Coronación de la Fiesta de la Virgen en el mes de abril, y este año lo hicieron más de 150 personas. Además, una de las plazas del barrio lleva el nombre de Ángel Eraclio Moreno, en homenaje a un tinogasteño que creó ese espacio verde y aún vive en el lugar”.
El 20 de julio es el aniversario del Centro Catamarqueño de Comodoro Rivadavia, fecha en que se celebrará con una cena y una misa con los obispos de Catamarca y de Comodoro.
Otra cosa que ayuda a poner en valor los 100 años de presencia catamarqueña es que el Concejo Deliberante de la ciudad dispuso que durante todo el año “toda documentación que salga de la municipalidad lleve una inscripción que haga referencia a los 100 años de los catamarqueños en la Patagonia”.

Programa de celebraciones por este centenario
Desde el 13 de diciembre de 2017 al 13 de diciembre de 2018
Presentación del libro “Historia del Museo Nacional del Petróleo”, de Hugo Alaniz
Señalización del Camino de la Virgen del Valle
Imposición del nombre Ángel Moreno al espacio verde de Barrio Laprida
Misa oficiada por los obispos de Comodoro y Catamarca
Reunión plenaria entre legisladores de ambas provincias
Producciones televisivas de dos programas testimoniales en Canal 9 de C.R.
Presentación proyecto creación de la Casa de Catamarca en C.R.
Cena y festival popular
Presentación del libro “Historia de la Peña del Valle del Centro Catamarqueño, el 2 de julio
Conformación de la Comisión Ejecutiva para la Creación de la obra grupal de la Virgen del Valle.
Construcción del cerco protector del monumento al trabajador catamarqueño.
FOTO DE COMODORO RIVADAVIA
 
 NOTA RELACIONADA 2

REPRESENTATIVIDAD EN EL CONGRESO NACIONAL
En el presente, la senadora nacional por Santa Cruz María Belén Tapia (Cambiemos) es catamarqueña de nacimiento, pero reside desde hace muchos años en Pico Truncado. Es de extracción socialista y tiene antecedentes como funcionaria municipal. Respondió a nuestro requerimiento:
RE -Luego de tantos años, ¿cómo ve el aporte de los catamarqueños al desarrollo de la Patagonia y del país?
MBT -Estoy convencida de que nuestro aporte como catamarqueños se constata en todos los aspectos de la vida santacruceña, desde las grutas de la Virgen del Valle, en distintos puntos de las rutas patagónicas, hasta el folklore que se escucha en las radios locales. Cabe mencionar el importante aporte de los maestros, en todos los niveles escolares.
RE -¿Cómo fue que el catamarqueño se fue involucrando en la representación política en ese territorio?
MBT -La participación, en mi caso, fue primero desde el rol de autoridad de aplicación de leyes ambientales, por mi especialidad y viendo que para cambiar la realidad, la única opción, era comprometerme y participar. Primero en mi localidad, Pico Truncado, logramos revertir la historia de 32 años de un mismo partido político, ganando la intendencia y llevando como intendente un hijo de catamarqueños, y luego con la posibilidad de obtener una senaduría nacional.
RE -¿Qué siente hoy una catamarqueña como usted en el Congreso?
MBT- Hoy como representante de los santacruceños siento un inmenso orgullo y una gran responsabilidad, la que estoy ejerciendo con compromiso, transparencia, dando participación a jóvenes de la provincia, profesionales que hoy son miembros de mi equipo y con los que queremos cambiar la forma de hacer política.
 

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