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NOTA DE TAPA

Riegan nogales con goteros en una finca modelo de El Rodeo

1 de abril de 2018 - 03:00 Por Redacción El Ancasti

El proyecto nogalero de José María Fernández ya tiene once años de desarrollo y actualmente se propone como meta estabilizar la producción de cerca de 25 mil kilos y lograr la sanidad y la uniformidad de la fruta que obtiene. “Creemos que no vamos a expandirnos más, somos conscientes de lo que significa producir en volumen y calidad en un relieve que no es precisamente una mesa de billar”, alude en referencia al manejo de una finca cuyo desnivel tiene ventajas y desventajas. “El Rodeo no es el mejor lugar para el desarrollo del nogal, pero aun así logramos obtener un gran desarrollo, buenas plantas y calidad de la nuez”, agrega desde el punto más alto del emprendimiento desde donde se divisa un paisaje de ensueño.

La iniciativa de este abogado, amante del pueblo de sus “veranos de toda la vida” y de los caballos peruano de paso, surgió con la idea de tener un espacio para pastoreo de sus animales. Luego pasó a comprar unas cuantas plantas de nogal que le ofrecieron y, una vez iniciado en la actividad, encaró el proyecto nogalero con otro perfil.

La seriedad del proyecto salta a la vista, no solo anotando la importante inversión ya realizada sino también analizando los pasos que viene dando el productor en el plano personal. De hecho, su convicción por lo que hace lo ha llevado a dedicar “a las nueces” gran parte de su tiempo; actualmente solo “baja” a la ciudad para cumplir sus obligaciones laborales y mientras tanto construye su casa en el seno de “El Algarrobal” con miras a radicarse allí y disfrutar del placer que brindan las actividades rurales cuando se hacen con pasión.

Si bien Fernández reconoce que “a la fuerza tuvo que ir aprendiendo del tema” el apoyo de sus seres queridos, el trabajo de sus empleados y el asesoramiento profesional resultó decisivo en su proyecto, así como su involucramiento con otros productores en un grupo ACREA, que sirve a los efectos del intercambio de información técnica y de comercialización. La opinión especializada de su ingeniero agrónomo Ricardo Del Pino, del reconocido analista de proyectos de Netafim Armando Jeifetz y de otras personas que se acercaron, han sido escuchadas y la conducción del emprendimiento fue enderezada convenientemente luego de un inicio vacilante.

RIEGO Y TECNOLOGÍA

“Es una finca que tiene un marco tradicional de 6 x 8, con 90% de variedad Chandler, 10% entre Sundland y algunas plantas de Cisco, que es polinizadora. Tenemos riego por diferencia de presión natural y hacemos riego por goteo a paño completo con goteros de 4 litros por hora cada un metro, en tres líneas por planta. Lo tenemos sistematizado. Hacemos la limpieza electrónica del sistema: un auto-limpiado cuando el filtro llega al 20% de ocupación de residuo, y otra limpieza se hace una vez por día. O sea que el agua que entra es pura y limpia”, sintetiza Fernández.

La disponibilidad de agua es un punto fuerte del emprendimiento, ya que es decisiva en el desarrollo vegetal de las plantas. De la vertiente conocida como “Las cascaditas” salen varios arroyos de cauces más o menos permanentes. A dos kilómetros de distancia, en lo más alto de la finca, el productor toma parte del agua para sus nogales y los canaliza hasta el sistema de filtrado puesto en la cabecera. Otra porción de la finca se sirve del turno para riego que viene del canal que atraviesa por detrás de El Rodeo y viene desde las quebradas de más al sur.

En definitiva, todo está apuntado a que las raíces del nogal aprovechen la humedad del suelo al máximo. Para tener información sobre esta variable, hay en la finca una estación meteorológica que brinda datos frecuentemente. Y, por si eso fuera poco, en cada uno de los cinco lotes hay sensores de humedad instalados a 80 y 180 centímetros de profundidad.

COMERCIALIZACIÓN

Como se sabe, la nuez californiana tiene mayor aceptación que la criolla, por lo cual en la finca está muy bien definido el perfil comercial. “Estas nueces son las que pide el mercado, son grandes, vistosas y la Sundland tiene más peso en pulpa que la Chandler”, revela el productor sopesando una y otra en cada mano. La finca fue “armándose” en diferentes etapas, por lo cual están muy bien diferenciados varios lotes, el “más joven” con plantas de unos cinco años.

Un detalle interesante que da cuenta del carácter que le imprime el productor a sus nogales es la poda realizada al inicio de uno de los últimos lotes es la poda a tres nudos realizada sobre injertos de pie negro, que dio “excelentes resultados” según las expectativas del productor.

Teniendo en cuenta la pendiente y composición del terreno, otra práctica interesante que se realiza en la finca es la utilización de una pastura para retener agua, evitando la degradación natural. “Para mejorar el suelo franco-limoso y lograr más permeabilidad hacemos labores culturales con centeno en temporada invernal. Esto logra dar al suelo una gran permeabilidad, pero lo cortamos antes que broten las plantas. Así se retiene el agua y el suelo no es castigado por las lluvias”. 

Por estos días, el sonido de la máquina despelonadora y de secadora de nueces alerta a los lugareños. “Están trabajando en la finca grande de arriba” –dicen. En efecto, el encargado Bertony Nieto, y los empleados Rubén Véliz y Gabriel Valdez están en labores de cosecha. Por estos días, esas tareas son el tendido de las media-sombras debajo de las plantas, el enganche de la vibradora al tractor y la posterior sacudida para juntar casi el 80% de una sola vez. De los cajones, la cosecha pasa a la despelonadora y de allí sube por una cinta a la lavadora. Otra vez recogida en cajones, los empleados la llevan a la tolva de secado, que funciona con combustión a gas.

Por ahora, mientras no haya en la mira construir el quebradero propio, la nuez se vende con cáscara a compradores locales, en bolsas de 25 kilos.

Son días de cosecha un poco atrasada este año, en “El Algarrobal”. Desde la tranquera de ingreso, se pueden observar los árboles que trepan el monte como soldados en fila. Debajo de ellos, las famosas bolitas marrones cuya cáscara de madera envuelve la pulpa exquisita. “A ese resto, lo recogemos manualmente, ayudamos todos. Pero es un problema conseguir mano de obra. No hay. El Estado compite con el productor, nos lleva la gente que podría trabajar por becas de 3 mil pesos para no hacer nada. Y después les cuesta venir a trabajar aunque se les ofrezca más plata. Hacen la regla de tres simple: ‘si por no hacer nada me pagan 3 mil, por trabajar me deberían pagar infinito’. Y no es así”, analiza con cierta desazón José María Fernández sobre algo que es una verdad a voces entre quienes todavía mantienen vivo el campo y la industria en el país más corrupto del mundo.

Cambio cultural

La apuesta de regar con sistemas presurizados y con caudal de agua controlado a un conjunto de árboles frutales de mediano o de gran porte, es aún una cuestión poco frecuente en Catamarca, la principal provincia nogalera del país. Es una cuestión cultural, digamos, pues a las personas avanzadas en edad les suelen costar los cambios tecnológicos que afectan su rutina diaria y el consejo aprendido de sus mayores. Por eso, en general, los casi 3 mil productores minifundistas del sector tradicional -que son importantes en número en la provincia pero solo hacen volumen de fruta en el conjunto- a veces piensan que es imposible que crezca un árbol grande a partir del riego gota a gota. En la finca de “Nueces de Catamarca” y escasamente en otras, está la prueba de lo contrario: es posible. No solo los árboles crecen más vigorosamente sino que dan mayor cantidad de frutos, ya que la eficiencia en el aprovechamiento del agua es superior. En tal sentido, el riego tradicional de las fincas nogaleras, debe revisarse. Proveer de agua “a la vieja usanza”, es decir inundando la finca en el turno de riego o conduciéndola por canaleta o acequias en un período determinado, no solo es más ineficiente que el goteo sino que desperdicia un recurso preciado y escaso que tiene estatus de bien público. 

Textos: Carlos Gallo Fotos: Ariel Pacheco 

 

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