¡Buenos días, lectores! Ya vamos adentrándonos al año escolar y aunque somos adultos aún nos regimos en varias cosas por el calendario que nos guiaba cuando éramos más pequeños… ¡Así que bienvenidos a otro año de clases, de aprendizaje y de nuevas aventuras!
Fui al supermercado que está en el centro comercial, fui sobre la hora del mediodía, ya que es el único momento en que puedo salir de mi oficina y tener el tiempo de “ama de casa” para contribuir a mis provisiones y trámites, entre otras cuestiones. Al entrar al supermercado lo primero que hice fue mirar hacia las cajas para tener un diagnóstico estimado de cuánto tiempo tendría que esperar y saber finalmente cómo resultaría mi organización. Entonces me percaté de que había solo tres cajeros atendiendo y filas que llegaban hasta la mitad de las góndolas. Rápidamente, me dirigí a buscar lo que necesitaba cuando escuché un comentario que me llamó la atención: “¡Qué mal momento para venir al super! Es que ya no tengo nada en casa”.
Pensé: “¡estoy igual que ellas!”. ¡Fue una pésima elección el horario o el día pero realmente necesitaba ir! Era el día de los descuentos a empleados públicos. Y pensé: “¿yo no tengo un calendario con los días de descuentos? Soy particular, no entro en ningún combo. ¡Pero además vengo al super cuando puedo!”. Al cruzar por otra góndola le di paso a un señor que parecía pertenecer a la firma del supermercado y diciéndole a dos empleados: “mirá la gente que hay y hay solo tres cajeros…”. En ese momento sentí un alivio que alguien del local estuviera preocupado por mi tiempo.
Me dispuse a hacer la fila y llenándome de paciencia esperé… Afortunadamente, se abrió otra fila, que sería la cuarta y ahí vino mi sorpresa: - La cuarta cajera no tenía más apuro por resolver sino simplemente por hacer lo que hacía en el ritmo en que ella quería hacerlo. - Los otros tres cajeros hacían lo mismo. - La entrada de la cuarta no aceleró el curso hacia un resultado más satisfactorio sino que hasta parecía hacerlo más lento. Pensé: “¿Cuándo en Catamarca el VALOR TIEMPO será un valor a cuidar y respetar del otro? En ese momento recordé algo que ocurre en algunos supermercados en el exterior: hay unas 10 auto-cajas donde cada persona escanea su producto y al final paga lo que corresponde y me reí sola pensando “eso no se puede habilitar aquí porque algunos se llevarían varias cosas a escondidas…” y entonces me di cuenta de que mientras los valores como la honestidad no sea un valor a cuidar, tampoco eso funcionaría aquí.
Así que este ejemplo se los traigo para mostrarles que
LOS VALORES SON LO MÁS IMPORTANTE DE LAS PERSONAS Y DE LOS LUGARES.
De la misma manera como las personas tenemos valores que seguimos y cumplimos y por eso es importante aprender a “ver” a la persona, como se mueve, como se desarrolla, como actúa, que decisiones toma en su vida, que es lo que hace y que es lo que no hace… y todo lo demás pues las personas siempre siguen a sus valores. Muchas personas “dicen” que harán algo pero en la realidad no lo hacen, por eso es importante conocer, descubrir, aprender cuáles son los valores de las personas, para saber qué podemos esperar y que no podemos esperar de ellos. También las ciudades, las provincias tienen un valor, como país tenemos valores y les voy a demostrar algunos para que ustedes comprendan las razones de algunas cosas que ocurren.
Si el valor “tiempo” fuera un valor a honrar en Catamarca, la eficiencia estaría de moda y no tendríamos que esperar 30 minutos haciendo fila en el supermercado, en la farmacia, en el pago de impuestos o algunos minutos extras en los bares por un café o por una comida. Por eso es tan importante en los servicios, que el valor tiempo se cuide, pues hace a la eficiencia de este. Mientras el Tiempo no sea un valor es muy difícil que la gente lo respete y que además cuide el suyo. ¡Su tiempo! ¿Y si hablamos de la puntualidad? Ahí tiene otro ejemplo con el valor tiempo. El valor tiempo tiene muchísimo que ver con el avance en las ciudades. En las ciudades grandes el tiempo es MUY IMPORTANTE. El hecho de que sea importante hace que cada uno lo cuide y que además cuiden del suyo. Pero no es solo el Tiempo, sino el tiempo “¿Para qué?”, cuáles son las cosas que nos facilita el tiempo y tener tiempo. Cuando “tenemos tiempo”, podemos desarrollarnos personal o profesionalmente, podemos compartir con la familia, podemos crear nuevas ideas, podemos tener alternativas, podemos hacer cosas diferentes y tantas cosas más… El tiempo sirve cuando se lo destina a algo. Por otro lado cuando alguien no cuida su tiempo lo que le está diciendo es que esa persona no tiene ninguna aspiración en la vida, no tiene planes, le da exactamente igual demorarse con usted o con el cliente que sigue y no se da cuenta del impacto que tienen sus acciones. Como por ejemplo: “decidir si a usted le va a hacer perder o ganar tiempo”. Y así es: un empleado tiene el poder de decidir si nos va a hacer ganar o perder tiempo”. Y así con otros valores como por ejemplo, tener visión, tener planes, tener ideas y tener creatividad. Los valores definen los lugares y sus posibilidades. Cuando el esfuerzo, la vocación, los planes y el tiempo sean un valor en Catamarca, vamos a avanzar mucho más rápido y más conscientemente. El año pasado escribí algo sobre el valor de avanzar y capacitarse, mientras LOS VALORES DETERMINAN LAS OPORTUNIDADES en Catamarca el aprendizaje y la capacitación no sea un valor, la gente no va a invertir tiempo y dinero en aprender, no va a ver el porqué movilizarse o cuestionarse… y así es con cada cosa. Entonces para decir sobre su calidad de vida pregúntese: ¿Este lugar (cualquiera sea), tiene los valores que yo necesito para desarrollarme? ¿Esta persona tiene los valores que yo busco para crear mi familia? ¿Este jefe tiene los valores que harán que todos crezcamos? ¿Cómo son los valores? En todos los casos, si los valores que usted requiere no están, desde ya le adelanto que será bastante difícil cada paso que quiera dar. Hay que ser más práctico en la vida, lea los valores de su entorno y defina si es un contexto adecuado para su plan. Les dejo esta reflexión: Si usted empieza por hacer respetar su tiempo, sus planes, sus deseos y su esfuerzo… ¿Qué pasaría? ¿Qué pasaría si 100 personas se quejasen de las esperas innecesarias? Seguramente algo cambiaría. Pero para eso hay que salir del silencio y comenzar a hacer valer lo que a usted le ha costado su esfuerzo y no se está respetando.
Voy a concluir con una reflexión que les dejo y que me parece interesante: ¿Se han dado cuenta de que en el supermercado hay ofertas para casi todos los rubros etarios y profesionales (estudiantes, jubilados o empleados públicos) MENOS para particulares? Y si yo hiciera esta pregunta alguien podría responderme: Es que los particulares ganan más… Y aquí haría dos preguntas: ¿ganan más que quien? Y en segundo lugar les preguntaría: ¿Sabía usted que el tiempo que usted tiene para hacer muchas cosas un particular no lo tiene porque no tiene tiempo? Porque si tiene un tiempo debe dedicarlo a pensar cómo más seguir produciendo para no desequilibrarse. ¿Sabía usted que un particular ha tomado muchos riesgos en la vida que la mayoría de la gente no asumen para continuar con un sueldo seguro a fin de mes? Con esto les demuestro que el esfuerzo de la independencia y de la creatividad para sostener cualquier proyecto es un esfuerzo al cual aún no es un valor. NO valoramos ni honramos a las personas que tienen que esforzarse para seguir en el circuito y muchas veces asumimos el mito de que es fácil o de que “el otro” puede.
Por experiencia propia les aseguro algo: A nadie en el mundo no le ha costado. A todos nos ha costado mucho, quizás hoy usted perciba el resultado de tanto esfuerzo y hoy esa persona no necesite hacer mucho para tener lo que tiene. Pero si usted investigara un poco, usted va a encontrar mucho esfuerzo en la vida de las personas que se atrevieron a volar solas y a arriesgarse. Honremos el esfuerzo, soltemos las diferencias y los resentimientos y aprendamos que cada uno elige donde quiere estar en la vida. Deberíamos premiar la toma de riesgos y no la estabilidad y cuidarnos entre todos, pues todos podemos hacer girar la Gran Rueda. Atrévase a soñar. Si usted es feliz, ayuda a otros a ser felices. ¡Bendiciones!