Vivir sin innovar, sin perseguir cosas nuevas, es como detenerse. Quien hace todo lo posible por mantenerse activo no solo mejora su calidad de vida sino que alarga sus días sobre esta tierra. Las nuevas ideas nos permiten avanzar y seguir creciendo en todos los ámbitos. Una pareja que siempre hace lo mismo y no va en busca de lo nuevo, tarde o temprano, termina muchas veces en la monotonía. El negocio de un comerciante que no se renueva y siempre ofrece lo mismo puede estancarse en sus ventas o puede terminar cerrando sus puertas. Lo mismo aplica a una persona. Cuando nosotros, en algún área, alcanzamos lo que se conoce como una meseta, es hora de innovar para vivir. Esto significa que, independientemente de la edad que tengamos, no deberíamos dejar de crecer jamás. En cada ciclo de la vida, de tanto en tanto, precisamos ideas totalmente renovadas. Volviendo a la pareja, cuando nos enamoramos todo marcha sobre rieles. Pero con el tiempo, sobreviene la rutina, la costumbre, el aburrimiento. Pero si creamos el hábito de innovar, de hacer lo que nunca antes hicimos, la relación puede seguir creciendo y mejorando.
Innovar para vivir
¿POR QUÉ NOS CUESTA INNOVAR?
Porque existe una puja entre lo viejo y lo nuevo que tiene como base el temor a lo desconocido. Lo viejo representa lo conocido, lo seguro, pero nos puede mantener en el mismo lugar toda la vida. Muchísima gente le teme a la novedad y decide quedarse con lo viejo para no arriesgarse a perder. Lo cierto es que quien quiera disfrutar de una vida plena y feliz, sí o sí, deberá sacar un pie del bote y atreverse a caminar sobre el agua. Todos conocemos a alguien que sufre de depresión. O nosotros mismos alguna vez hemos experimentado un bajón. En muchos casos (no en todos) la depresión puede surgir cuando la persona le cerró la puerta a lo nuevo y se quedó en la zona de confort con lo “viejo conocido”. Acomodarse a lo conocido puede provocar un estado de ansiedad y tristeza. Circunstancias que persisten sin novedad alguna por mucho tiempo hacen que nuestras fuerzas disminuyan y exista el peligro de caer en depresión.
¿CÓMO ES UNA MENTE CERRADA A LO NUEVO?
La característica principal es la rigidez. La persona con pensamiento rígido no puede aprender porque cree que “ya lo sabe todo” y que “no necesita de nada ni nadie”. Tampoco se permite a sí misma disfrutar de la vida. Su estructura mental no la deja, aunque lo intente, salir de su rutina habitual y percibe el cambio como una seria amenaza. Vive en una especie de piloto automático, aunque no se dé cuenta de ello. Una mente abierta a lo nuevo, en cambio, nos brinda la posibilidad de adaptarnos a personas, circunstancias y lugares nuevos todo el tiempo. La persona descubre cuál es su propósito en la vida, es decir, sabe para qué vive y se permite perseguir metas y objetivos nuevos constantemente. Se mueve, aunque sienta miedo, y se anima al desafío. Solo incorporando la innovación en nuestra vida podemos llegar a lugares que nunca pisamos, vivir de una manera que nunca imaginamos y acumular experiencias maravillosas que nunca pensamos tener. ¡Innovar es vivir!