ver más
LA METAMORFOSIS DE LA VIDA

“Hacemos una construcción”

Son mujeres y hombres trans que tomaron las riendas de su destino, se animaron a transformarse, a mostrarse sin miedos y a tener una vida plena en sociedad.
18 de marzo de 2018 - 05:00 Por Redacción El Ancasti

Caminan por la calle a plena luz del día entre la gente. Hacen trámites, van al médico, hacen deportes, bailan, cantan, administran sus hogares, estudian y trabajan; visten de tacos, zapatillas, sandalias, jean, vestidos o joggings; algunas se maquillan y otras van a cara lavada. Son mujeres y hombres que tienen una vida, una historia y proyectos. ¿Qué los diferencia de otras personas? Nada porque también tienen derechos. 

Hoy se conmemora el Día de la Promoción de los Derechos de las Personas Trans, en homenaje a Claudia Pía Baudracco, una militante por los derechos humanos y una de las principales referentes de la lucha por los derechos de las personas que forman parte de este grupo social. Luchó por la igualdad y el acceso a todos los derechos para las personas trans (travestis, transexuales, transgéneros) y fundó, junto a María Belén Correa y otras activistas, la Asociación de Travestis de Argentina (ATA) el 25 de junio de 1993 –que años después se conoce como Asociación Travestis Transexuales Transgéneros Argentinas (ATTTA)-.

Revista Express tuvo una charla con Yoko Ortiz, coordinadora provincial de la Red Nacional ATTTA y referente del Consejo Municipal de la Diversidad Afectiva, Sexual y de Género e integrante de la Mesa Intersectorial del Consejo Municipal, y con Pilar Seco, referente en Capital de la Red Nacional ATTTA y también integrante de este Consejo Municipal, sobre cómo vive y lucha el colectivo de la diversidad sexual o LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y travestis). Indicaron que de acuerdo con datos de 2016 en la Dirección del Registro Civil y Capacidad de las Personas, se registraron 80 cambios registrales y, al mismo tiempo, se calcula que en Catamarca puede haber alrededor de 300 personas trans, muchas de ellas sin cambios. Aclararon que el cambio registral no es obligatorio. 

“La población trans no está buscando la aceptación de la sociedad porque ya somos parte de la sociedad. Estamos incluidas dentro de la sociedad. Nuestras luchas llevan a respeto, a que se nos respete como personas y seres humanos. Si nos querés aceptar o no, queda en vos, es una cuestión personal, pero a mí me respetás”, comentaron. 

Cuando hablan de respeto, también hablan de igualdad de derechos y de oportunidades. “Casi nunca tenemos las mismas oportunidades que otras personas”, expresaron. Algunas vivieron una realidad que otras no la vivieron o que vivieron una realidad diferente. “Cuando tenía 17 o 18 años estaba convencida de que nosotras nunca íbamos a tener un trabajo en una institución o que íbamos a estudiar sin ningún beneficio de nada porque se consideraba que para lo único que servíamos era para la prostitución, que mi vida me llevaba a eso. No veía compañeras en comercios o estudiando en la universidad. Únicamente, se las veía paradas en las esquinas”, recordó Yoko.
Tampoco podían caminar libremente de día, aclaró. Hasta hace pocos años, llevaban presa a una mujer trans si iba caminando por la calle, precisó. “Los policías te llevaban. No eras libre de ir a un boliche o de ir a un bar. Todo eso se fue trabajando a través de las luchas; se fueron respetando nuestros derechos como seres humanos. Si nos robaban, venían y nos llevaban a nosotras. Si una compañera ejercía el trabajo sexual y sufría una violación, no se la tomaba como tal en ese momento porque era lo que le gustaba. No se podía pensar que a una compañera trans podía sufrir una violación. Nadie se hacía cargo”, contó.

La lucha de años comenzó a ganar batallas (algunas porque aún quedan otras por ganar) con la Ley Nacional 26.743 de Identidad de Género. “Antes no teníamos identidad propia. Éramos NN y no figurábamos. Muchas compañeras no tenían documento. Éramos el hazmerreír por tener un documento de hombre y nuestro aspecto no era el mismo. Sufríamos la persecución policial”, señaló. El promedio de vida de una persona trans es de 35 a 40 años, remarcaron. “Si pasás esa edad sos una sobreviviente”, comentaron. Según contaron, conocen a muy pocas compañeras que trabajan y de ellas un mínimo porcentaje tiene un trabajo registrado. Conseguir un trabajo registrado es una de las luchas, no solo para tener aportes jubilatorios y una obra social sino también para dignificarse. 
En paralelo a esta lucha, hoy ya hablan de oportunidades. Las compañeras trans pueden ingresar al Programa Ellas Hacen. “Se luchó, se trabajó, se hicieron protestas y manifestaciones porque no éramos escuchadas. Unas compañeras propusieron hacer piquetes para poder ser escuchadas. A partir de entonces tuvimos algunas respuestas y una de estas fue el ‘Ellas Hacen’; este programa les va a permitir terminar sus estudios. Algunas ni siquiera pudieron terminar la primaria. Es importante que las compañeras puedan formarse y demostrarse a ellas mismas que son capaces para poder el día de mañana poder integrarse o vincularse en el ámbito laboral y también poder exigir. En lo personal, es una cuestión de superación. Se naturalizó que solo servíamos para trabajar en las esquinas”, advirtió. La presencia del Estado es fundamental para poder acompañar en la construcción de la persona, sin prejuicios. 

Luchas y batallas

En estos años de lucha, de golpear puertas y presentar proyectos, de marchar y levantar la lvoz, una nueva generación ya comienza a vivir de otra manera. Es solo un comienzo porque aún queda camino por recorrer. En el país se conocieron casos de niños y niñas trans que obtuvieron sus nuevos documentos de identidad, todo un avance que hace 10 años comenzó a concretarse. 

“Cuando hablamos de la niñez trans y de los cambios registrales, la educación pasa primero por la familia. El Estado jamás brindó esa información y el patriarcado formalizó a las personas en un sistema binario de ‘hombre y mujer’. Las instituciones educativas están impregnadas y en el tema educación hay un estigma muy grande. Si llevo a un nene, que se siente nena y se manifiesta como nena, no van a ser los niños y niñas que habitúan con esa niña, sino que va a ser el estigma de los padres que impulsa a esos niños. Muchos piensan que es una enfermedad, que es contagioso, que el otro va a querer hacer lo mismo que el niño que eso lo aprendió de algún lado. Nosotras venimos de padres heterosexuales. El estigma es a nivel de lo sexual y no de lo que pueda hacer esa niña”, explicaron.

De acuerdo con algunas estadísticas, detallaron que de las escuelas para niñas sale el mayor porcentaje de mujeres lesbianas. Años atrás las escuelas exclusivas tanto para niños como para niñas comenzaron a abrir la matrícula y a ser mixtas. 

La Ley de Matrimonio Igualitario también es otra lucha pero con un tema pendiente: la adopción. Actualmente, hay muchos problemas para acceder a la adopción. “No dan las opciones o las herramientas para acceder. Con respecto a la Ley de Identidad de Género, mucha gente creyó que la vida nos cambió un 100 %. En realidad nos cambió en un 30 %; el 70 % restante falta y tenemos que seguir trabajando. Creo que no vamos a ver el fruto de esta Ley pero las próximas generaciones van a poder gozar de una ley plena. No lo vamos a ver pero vamos a seguir trabajando. Esperamos conseguir algo. Hay que involucrar al Estado por la exclusión y marginación de años que nos expulsaron. Es hora de que el Estado se haga cargo y que abra las instituciones. Somos parte de la sociedad, que nos vean involucradas. Mucha gente no nos ve y piensa que estamos bien como estamos y no es así”, aseguraron. 
Si se habla de oportunidades, apuestan a más. Yoko y Pilar aseguran que las personas del colectivo de diversidad sexual también pueden acceder a cargos jerárquicos tanto en un cargo político como en puesto empresarial o administrativo. “Las capacidades también son diversas para ocupar un cargo pero se limita todo a lo sexual. Hay que trabajar para erradicar el estigma sexual en la población de la diversidad sexual y fundamentalmente en las mujeres trans que son las más estigmatizadas porque se las suele estigmatizar más”, aclararon.

Sobre las capacidades y las posibilidades, compartieron una anécdota. Una vez las invitaron a formar parte de una reunión con mujeres legisladoras, magistradas y funcionarias. Tuvieron la oportunidad de demostrar que son muy capaces, que pueden defender sus derechos, reconocer esos derechos o en qué falla la sociedad; esta oportunidad fue muy bien aprovechada.

“Algunas mujeres se quedaron calladas porque teníamos algunos temas en agenda para trabajar. Se dieron cuenta de que podíamos hablar de los mismos temas, de entablar un diálogo y que de alguna manera podíamos articular. Después fueron besos y abrazos. Más allá de que no tengamos un doctorado, podíamos hablar tranquilamente de leyes a las que estamos abocadas. Podíamos hablar en el mismo nivel. En la Universidad, dimos talleres a profesionales. Tenemos trabajo en terreno y sabemos de nuestra vida y de nuestra lucha”, contaron. 

………….
El Macondo catamarqueño y otros infiernos

Como la moneda, en la misma provincia hay dos caras (o tal vez más). En el interior provincial, en localidades como Belén o Santa María, el colectivo LGBT está bastante integrado en la sociedad. Las personas tienen trabajo y participan de distintas actividades sociales y religiosas. “Nos llevamos la sorpresa en Belén. Fuimos para ver cómo era la vida de las personas de este colectivo y la mayoría está insertada. Cambió todo”, comentaron. 

También hay historias de búsqueda y de construcción de su identidad. “Hay personas que se contactan porque no se saben autopercibir y sienten miedo de decir quiénes son. Una persona que no puede o tiene miedo de manifestar su autopercepción se encierra, se aísla y tiene que trabajar en lo que puede”, advirtieron.

Para poder ayudar a encontrarse, en 2012 se comenzó la lucha de otro sueño que hace dos años se hizo realidad. Desde 2016 funciona en el Hospital San Juan Bautista el Consultorio Integral de la Diversidad. “Es una manera de contener. La necesidad de la salud no es solo un tratamiento hormonal, es integral”, expresaron.

Desde el Consejo, se ultiman los detalles para salir al aire, a través de FM Municipal 92.1 con el programa Sentidos Diversos. También, hacen un trabajo de difusión en la red social de Facebook, en la fan page del Consejo de la Diversidad. 

La lucha no es de ahora ni de hace una década. Son años de luchas con muchas historias de vida. Algunas historias son contadas por las nuevas generaciones; algunas mujeres abrieron el camino para allanárselo a quienes vienen por detrás porque creen que ellas no llegarán a la meta y aún así no se rinden, siguen, sin detenerse. Esta historia también tiene cambios. 

“Años atrás se hablaba mucho del término ‘transformista’, después pasó al ‘travestismo’ y hoy por hoy generalmente la mayoría de las personas utiliza el término ‘drag’ pero hay una parte de la población ‘drag’ que trabaja y hace un arte del ‘drag’. Otras personas lo utilizan como una excusa para poder travestirse; muchos lo hacen”, explicaron.

Muchas personas de este colectivo, sean hombre, personas gays o bisexuales, aprovechan ciertos lugares para poder travestirse. Hay gente que lo utiliza para momentos ocasionales, como un boliche; se traviste y al otro día está vestido como siempre, indicaron; otras personas solo lo hacen en la intimidad; les gusta la ropa de mujer y la lencería. 

“Todas estas conductas llegan por la falta de aceptación familiar. Cuando no tenés esa aceptación y la contención familiar, tratás de liberarte de alguna manera. A otras personas les gusta tener dos o tres vidas o tres papeles de vida y lo disfrutan a su manera. Lo hacen cuando tienen ganas. Hay muchos hombres casados que en la intimidad buscan soltarse y hacer lo que realmente sienten o les gusta. Quizá no las 24 horas del día pero sí dos o tres horas. Durante muchos años nos dijeron que Catamarca es una ciudad conservadora y nosotras vamos en contra de este concepto de ciudad conservadora. Catamarca es una sociedad con doble moral. Conservadora dejó de ser hace mucho tiempo. Si así lo fuera, es conservadora de día porque de noche, en ciertos lugares, se deja de ser conservador”, aseguraron.

FRASES
“No crean que somos extraterrestres o marcianos. Todos somos diferentes y somos diversidad. A veces creen que cuando hablamos de diversidad, hablamos exclusivamente de nosotras. La gente debe comprender que somos parte de la sociedad; fuimos parte y seguiremos siendo parte”. 

Yoko
“Todos somos diversos y todos somos capaces. Nos complementamos. Soy trans y también soy capaz de hacer muchas cosas”.
 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar