miércoles 1 de abril de 2026
NOTA DE TAPA

El caballo que monta la esperanza de todo un pueblo

Americano, un fenómeno que crece

Por Redacción El Ancasti

¿De qué está hecho el halo místico que envuelve al ganador de la Copa “Challenger”? La fe de sus seguidores y el crecimiento del animal que “cada día corre más rápido”.

Pocas veces se vio algo así. Un cuarto de milla que -detrás de imagen de la Virgen del Valle- entra en la procesión de sus fieles seguidores con las carreras ganadas de antemano a las canchas cuadreras de cualquier parte. Petisón y musculoso, temido y observado, odiado y admirado. Los “Salieri” de Americano han intentado mil y una artimañas para hacer decrecer o declinar el fenómeno que alimenta.


Parecía que, en la carrera clasificatoria, previa a la final postergada en Santa Fe, todo se derrumbaría. Cambio de jockey y rumores de desmanejos. El caballo campeón catamarqueño, el imbatible, el invicto, salió segundo. Cerca, pero segundo detrás del campeón anterior. “Corrió ‘frenado’, fue estratégico”, analizaron algunos. Lo cierto es que en la instancia siguiente -la verdadera, la definitoria, la que se organizó en el hipódromo “La Ilusión”, de Vera- otra vez Americano se distanció a cuerpo y medio y se quedó con la gloria de ser el más veloz de las canchas cuadreras de la República Argentina.


Fue el día que River y Boca se iban a llevar la atención de todos en la Final del Mundo y los desacuerdos volvieron a podrir. ¡Oh paradoja! fue Americano el que osó robarles, en buena ley, aquello que todavía hoy anda buscando el país partido: la gloria del triunfo indiscutido.


Aquel 25 de noviembre se consolidó su estirpe. Pasó a ser para siempre el caballo del pueblo, el primer campeón catamarqueño, la estrella del turf cuadrero. Ese deporte medio escondido –y también escondido y medio- que se debate entre la clandestinidad de la apuesta y la pasión hípica que se grita y se festeja a rienda suelta.


Quizás, toda, haya sido una gran estrategia para ganar billetes; para ganar fama, para asegurarse más aún que esté despejada la avenida hacia la gloria. ¿Puede un caballo llenarse de gloria? La respuesta es aún prematura, pues la historia está escribiéndose. Pero la sabiduría popular, el runrún de las carreras cuadreras ya endiosó a la figura de este morocho catamarqueño, que a su regreso fue llevado hasta las escalinatas de la Catedral Basílica para que sus cuidadores, sus propietarios, su monta y todos los que rodean al más famoso animal de competición de estas latitudes, agradezcan a la Madre del Valle por los resultados obtenidos.
Los escépticos han argumentado que es apenas un caballo y que Catamarca es tan bizarra que le rinde culto a cualquier cosa. Pero la fe, que por definición es un fenómeno arraigado en una base de creencias intangibles, existe. Y resulta innegable para cualquier analista que haya seguido de cerca los pasos del fenómeno de Americano, que gran parte de la fuerza motriz del animal y de su entorno viene dada por lo sobrenatural. Sí, lo sobrenatural. “Ni se despeina ni transpira”, advierte un fanático observador. Y si no, que le pregunten a los “burreros” santiagueños, que se jactaban de tener “de hijos” a sus vecinos “catuchos” y terminaron rindiéndose ante los pies del coloso. O a otros: “Soy tucumano y me cuesta aceptarlo, pero hay que reconocer que este caballo tiene algo”, acepta un apostador del otro lado del Totoral. O al mismísimo Gustavo Calvente, el consagrado jockey de grandes premios que cumplió el sueño de conducir a Americano hasta lo más alto: “Yo quería vivir esto. No hay palabras para explicarlo. La gente, el cariño… yo me tuve que agarrar nomás, ¡si es una máquina este caballo!”.


En el ambiente caliente de la Superfinal de la Copa Challenger, los turferos anotaron muy bien. Que el moro Prime Panter, el campeón anterior, inexplicablemente no entró a la cancha a defender su título y quedó pagando decepciones en la rotonda de presentación. Que Criminal, el otro que podría haberle hecho fuerza al fenómeno catamarqueño, también “se bajó” aduciendo dolores musculares. Que al subcampeón Furor, a Nieve Negra y a With Best no les alcanzó con estirarse al máximo. Y que, cuando se abrieron las gateras de la clásica pista de Vera –escenario de grandes compulsas del turf del interior argentino-, entre los cuatro pingos había uno que volaba por los andariveles. Voló Americano como alguna vez lo hicieron General, Florencia, Camba Caté, Don Nacho o La Pantera en épico duelo con Trepador, quedando en la historia de este deporte.

 

Humildad como clave


¿Será la humildad la base del crecimiento del caballo y su entorno? Todo indica que sí. Es Americano, como varios otros caballos que compiten en la élite del turf cuadrero, un ejemplar maravilloso que proviene de haras brasileñas. Este cuarto de milla –así se denomina en la jerga a los animales criados y adiestrados para las cuadreras-  de cinco años de edad fue adquirido por sus actuales dueños luego de que el caballo compitiera cinco veces en su tierra natal. Sólo había ganado la primer, quedando postergado en las otras. El potrillo llegó a Argentina en 2013, recalando primero en el stud de Pedrozo en Posadas (Misiones). Pero aún no era el Americano que conocemos hoy.
La verdadera historia del campeón comenzó cuando fue traído a la tierra de la Virgen del Valle. Gente mansa lo rodeó. Con la conducción de Roberto Sarmiento comenzó a dar sus primeros pasos como competidor. Y es en el rústico stud del también sencillo paraje de Antapoca, donde recibe los mejores cuidados de parte de Jacinto Carrizo, sus propietarios y los médicos veterinarios lo asistieron. Y no sólo fue la humildad y el talento. También sumó la actitud respetuosa de quienes lo acompañan a las carreras, que en fuero ajeno muchas veces soportaron el desprecio o la inquisidora valoración de sus rivales. Pero es en el paso a paso seguro y determinado de quien se sabe el mejor, donde ganó una montaña de confianza.
Entran los partidores a las gateras. A Americano se le sale del cuerpo el corazón doble pechuga en los cuatrocientos metros que lo separan del disco. Saca ventaja y gana. A sus seguidores, fieles y apostadores, les brinda alegrías como posiblemente nadie lo hace en estos tiempos. A Catamarca le llega un campeón.
Ahora la disyuntiva: ¿salir a competir afuera o, antes, brindarle revancha a los que no corrieron? Se comenta en el ambiente que en febrero o marzo podría organizarse un desafío contra Prime Panter y Criminal. ¿El campeón dará revancha al que no defendió el título y le ganó la clasificatoria? La historia de “caballo del pueblo” va por más capítulos. Con la fe como estandarte, una procesión turfera la sigue escribiendo. Montado en la esperanza, como un fenómeno de difícil explicación racional.

Texto: Carlos Gallo
Fotos: Ariel Pacheco

Texto destacado: “La verdadera historia del campeón comenzó en la tierra de la Virgen del Valle”.



 

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