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Sociedad Sirio Libanesa

112 años de historia

La institución catamarqueña se destaca por su participación en la vida social, con un claro ejemplo de integración.

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26 de junio de 2022 - 01:00

Un grupo de inmigrantes procedentes de la República Árabe de Siria y del Líbano dio origen a la Sociedad Sirio Libanesa de Catamarca, el 26 de junio de 1910. Inicialmente funcionó en la sala de espera del consultorio del joven odontólogo libanés Antún Haddad, ubicado en Rivadavia al 700.

Desde el establecimiento de la comunidad sirio libanesa en territorio catamarqueño es notable la participación en actividades y festejos de la comunidad que los albergó, como un claro ejemplo de integración. Tal es el caso del día de la inauguración del monumento ecuestre del General José de San Martín, el 9 de julio de 1915, en la Plaza 25 de Mayo de la ciudad Capital, donde los representantes de la comunidad están presentes. Así lo reflejan las páginas del diario El Día, donde destaca la asistencia de la colectividad, como un modo de demostrar gratitud y cariño por la tierra catamarqueña.

A fines de 1936, reunidos en la casa del socio Esperidón Zaud, en República 552 y con la presencia de 26 socios, se resolvió modificar el estatuto y cambiar el nombre de la entidad, “Unión Siria Catamarqueña”, por la de “Sociedad Sirio Libanesa”. En aquel entonces, la institución contaba con 58 socios: 31 de Capital; 9 de Valle Viejo; 7 de Capayán; 3 de Ambato, 2 de Fray Mamerto Esquiú; 1 de Belén y 5 de provincias vecinas. Con el paso del tiempo, la institución continuó creciendo con la incorporación de socios de los departamentos Tinogasta, Paclín, La Paz, Pomán y Andalgalá.

Hacia 1940 se destaca el ingreso de ocho mujeres que participan activamente de la institución. En esa época, la presidencia del organismo estuvo a cargo de Salim Ubaid, Adib Kassis, Jalil Nellar, Salvador Raiden, Wallih Nazareno y Aziz Monayer. Con ellos, la gestión administrativa contable posibilitó acrecentar el capital en dinero efectivo, que se depositaba en el Banco de Catamarca, tarea encomendada al tesorero Esperidón Zaud, a quien se lo registra en las actas como la persona que resguardaba “con celo el manejo de los fondos y la custodia del tesoro social”.

Otra actividad asentada en el libro contable es el aporte para los festejos por la Coronación de la Virgen del Valle y la entrega de $400 m/n como ayuda para los damnificados por el terremoto de San Juan, producido en 15 de enero de 1944. Ese mismo año, la Sociedad Sitio Libanesa también tiene injerencia en asuntos de política internacional, por cuanto la institución envía telegramas a las Embajadas de Gran Bretaña y Estados Unidos por la finalización de la guerra con Alemania. Ese era un tema de permanente preocupación entre los miembros de la comunidad.

En 1950 nuevamente se actualiza el Estatuto de la Institución, destacándose como uno de los objetivos institucionales la ayuda mutua entre los asociados, estrechando la unión con sus connacionales. Asimismo, se estableció la diversidad de asambleas y las funciones de los integrantes de la Comisión Directiva y la de Socios.

En mayo de 1955, fallece el presidente Emilio Jalil Nellar y se elige una nueva Comisión Directiva, que estuvo presidida por el escribano Ramón Rufino Salman (Chucho) y, por primera vez, se vota como vicepresidenta a una mujer, Elena Monayer. Una de las actividades más destacadas de la gestión fue la colecta que se realizó en 1956 para recaudar fondos por los enfermos de poliomielitis, enfermedad que había avanzado en el mundo y nuestra provincia no estaba ajena a ella.

Corría la década de 1960 cuando son elegidos como presidentes el Dr. José Esteban Salman, agrónomo Eduardo Sámez, Dr. Julio César Seleme y el Sr. Hafez Chaya (dos veces reelecto). En sus gestiones, se trabajó para acrecentar el número de socios, incorporándose no sólo solo a los connacionales y sus descendientes, sino también a simpatizantes del organismo e interesados en la cultura sirio libanesa, con la única condición de manifestar respeto por las normas establecidas institucionalmente.

Como todo organismo que pretende desarrollar diversas actividades culturales e institucionales era necesario contar con recursos económicos, de manera tal que, en la presidencia de Hafez Chaya, se llevó a cabo la recordada “Rifa millonaria”. Los premios, un automóvil 0 km, una motoneta “Siambretta”, causaron mucho entusiasmo, y los beneficios económicos y un crédito del Banco Catamarca permitieron adquirir una propiedad, que luego será sede de la Asociación. Finalmente, en mayo de 1971, se concretó la compra de la casa ubicada en Tucumán 450. Otro de los logros alcanzados fue la conmemoración del 65 aniversario de la institución, por aquel entonces bajo la presidencia de Hafez Chaya y el Tte. Coronel Manuel Seleme Villafañe. Con un excepcional marco de público en el Paseo General Navarro, con la presencia del gobernador interino don Antonio Saadi, autoridades eclesiásticas y delegaciones de diversos departamentos. Así como este evento, con el paso del tiempo, se llevaron a cabo otros porque era constante la preocupación por compartir veladas culturales, donde la cultura sirio libanesa se manifestaba en plenitud, espacio compartido con otras colectividades. Por iniciativa de la profesora Silvia Chalup Raiden, se implementó la escuela de danzas con notable participación de los socios. De igual manera, se inició la enseñanza de la lengua árabe a cargo del profesor Tony Sfeir, como resultado de un convenio con la Universidad Nacional de Catamarca, dictándose en el Laboratorio de Idiomas de esa Casa de Altos Estudios.

Durante la presidencia del Dr. Moisés Manzur Bufe (1988-1991), se avanzó en la construcción edilicia de la asociación pero no se hizo en su totalidad, tal como estaba previsto, aunque se recibió el apoyo del gobernador Dr. Ramón Eduardo Saadi. En esta gestión destacamos la constitución de la Comisión de Jóvenes, presidida por Tony Sfeir. Este grupo de jóvenes organizó el 3° Campeonato de la Juventud argentino-árabe, realizado en enero de 1990. La promoción de deportes continuó en la presidencia de Carlos Alberto Salman, con la creación de la Escuela de Karate de la Sociedad Sirio Libanesa, a cargo del senisei Damián Bidabehere, deporte que logró premios y distenciones distinciones a nivel nacional e internacional. Con el fallecimiento del presidente Salman (2009), se constituye una comisión normalizadora que se encargó de los festejos del primer centenario de la

institución, realizando actividades deportivas y culturales, todas ellas finalizaron su concreción en 2011. Por aquella época, se nombró en la presidencia, a la profesora María Alicia Menem; secretaria, Lic. Sara Chaya; tesorero, Lic. Víctor Ubaid; vocales, Juan Edgardo Chalup Raiden, Mudalal Saddi de Juri, Lic. Cristina Rosales Saadi, David Dahbar, Ing. Rosana Juri, Ing. Juan Negui, escribana Graciela Juri. Esa década vivió a la distancia, los conflictos bélicos en territorio del Líbano. La colectividad catamarqueña no estuvo ausente de esta situación y permanentemente se mantuvo informada de los acontecimientos, por ese motivo se ofrecieron misas en la Catedral Basílica a cargo del obispo monseñor Luis Urbanc y la presencia de representantes ortodoxos, Mudalal Saddi de Juri, y musulmana, Fahín Hammaud y su hijo Farid. Otra de las actividades relevantes de esta gestión fue la renovación de la Comisión de jóvenes, conformada por Amira Menem como presidenta, acompañada por Walter Zafe, Carlos Fadel, Sergio Balut, Zaida Jais y María Amelia Dahbar (todos nietos de árabes). Actualmente, la institución tiene nuevas autoridades, jóvenes con muchas ganas de volver al espíritu de integración y participación con la que nació la Sociedad Sirio Libanesa de Catamarca.

Texto: Colaboración de Sara del V. Chaya

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