Tres meses sin producción, un plan que nunca llegó y 140 familias en la calle: así cerró La Suipachense
El Juzgado Civil y Comercial N° 7 de Mercedes decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A., razón social de la tradicional empresa láctea bonaerense.
El Juzgado Civil y Comercial N° 7 de Mercedes decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A., la razón social bajo la que operaba La Suipachense, empresa con más de 70 años de trayectoria en la localidad bonaerense de Suipacha y que en su mejor momento procesó 250.000 litros diarios de leche. La resolución judicial dejó a 140 trabajadores sin empleo, ordenó la inhibición general de bienes de la compañía y dispuso la inhabilitación definitiva de la firma.
La quiebra también alcanzó al empresario venezolano Jorge Luis Borges León, responsable de la administración de la empresa y controlante a través del grupo venezolano Maralac, quien quedó inhabilitado por el período que establece la ley concursal, «salvo que se configure alguno de los supuestos de reducción o prórroga previstos», según el texto del fallo judicial.
Tres meses sin producción y un plan que nunca llegó
El colapso final de La Suipachense no fue repentino. La crisis se aceleró a comienzos de septiembre de 2025, cuando la dirección despidió a nueve empleados administrativos y advirtió sobre la posible desvinculación de otros 60 trabajadores. A partir de ese momento, la planta interrumpió su producción por completo y los empleados iniciaron protestas junto a vecinos de Suipacha y Chivilcoy.
A fines de octubre, la Justicia exigió a la empresa la presentación de un plan de acción para intentar una reactivación. Ese plan nunca se materializó. Tres meses después de la paralización, el fallo fue categórico en su diagnóstico: «la empresa cuya quiebra se solicita se encuentra con un cese en su producción desde hace aproximadamente 3 meses, circunstancia que no sólo se encuentra denunciada en el expediente sino que es pública y notoria, resultando de ello la delicada y grave situación de los trabajadores a cargo de la empresa, con la consiguiente nula generación de ingresos de la concursada, hecho que además complejiza al extremo el restablecimiento de su puesta en funciones», indicó textualmente el fallo judicial.
El grupo Maralac y una cadena de derrumbes
La quiebra de La Suipachense no es un episodio aislado dentro del universo empresario del grupo Maralac. El mismo grupo venezolano también controló ARSA (Alimentos Refrigerados S.A.), otra firma láctea que atravesó graves dificultades en el mismo período. A esa lista se agrega el emblemático caso de Sancor, la cooperativa láctea que fue durante décadas sinónimo de la industria lechera argentina, y la empresa Verónica, también afectada por el contexto sectorial. El cierre de La Suipachense se inscribe, entonces, en un proceso de concentración y derrumbe que viene erosionando el entramado lácteo nacional desde hace varios años.
Un sector en caída libre
El contexto en el que operó La Suipachense hasta su quiebra no admite lecturas optimistas. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), el consumo de lácteos cayó un 9,7% en 2024, con bajas particularmente pronunciadas en el segmento de leches. Si bien en 2025 el acumulado anual mostró una recuperación del 5,2% en volumen, ese repunte no alcanzó para compensar el derrumbe del año anterior. En diciembre de 2025, último dato disponible del OCLA, las ventas registraron una caída del 1,1% interanual en volumen.
La situación interna se agrava además por la presión que ejerce el mercado externo. Según un informe del Movimiento CREA, las existencias de productos lácteos superan en un 9,6% las cifras de 2024, lo que obliga a liquidar stocks a precios poco competitivos. En el plano internacional, la producción mundial de leche sigue en alza mientras la demanda permanece estancada en regiones clave como Asia y Medio Oriente, mercados estratégicos para la colocación de leche en polvo argentina. Las proyecciones del Movimiento CREA para 2026 anticipan que la producción podría seguir aumentando en un marco de mayor concentración sectorial y rentabilidad presionada.
Una industria que se achica y un Estado que no aparece
El cierre de La Suipachense no es el primero ni será el último en un sector que acumula bajas a un ritmo que ningún rebote parcial logra revertir. La combinación de caída del consumo interno, sobreoferta global, precios deprimidos y ausencia de políticas industriales activas configura un escenario en el que las empresas más débiles del entramado lácteo no encuentran salida. Los 140 trabajadores de Suipacha se suman así a una lista que crece mes a mes en la provincia de Buenos Aires y en el resto del país, sin que ningún organismo estatal haya anunciado, hasta el momento, medidas concretas de asistencia o reconversión para los afectados.
Puntos clave
El Juzgado Civil y Comercial N° 7 de Mercedes decretó la quiebra de Lácteos Conosur S.A. (La Suipachense), con inhabilitación definitiva de la firma e inhibición general de bienes, según el fallo judicial citado en el material de base.
La empresa, controlada por el grupo venezolano Maralac a través de Jorge Luis Borges León, llevaba más de 70 años en el mercado y procesó en su mejor momento 250.000 litros diarios de leche.
La planta estuvo tres meses sin producción antes de la declaración de quiebra; la Justicia exigió un plan de acción a fines de octubre de 2025 que la empresa no presentó.
Según el OCLA, el consumo de lácteos cayó un 9,7% en 2024 y registró una baja interanual del 1,1% en diciembre de 2025, último dato disponible.
El Movimiento CREA advirtió que las existencias de productos lácteos superan en un 9,6% las cifras de 2024, con presión adicional a la baja sobre los precios al productor.