Mauricio Macri aseguró que el programa había cobrado "más del doble" de lo ejecutado
El ex presidente declaró como testigo en Comodoro Py y apuntó contra la gestión del plan de viviendas. Dijo que se negó a pagar obras que consideraba sobrefacturadas.
En una declaración muy breve, Mauricio Macri aseguró que el programa “Sueños compartidos” había cobrado en la ciudad de Buenos Aires “más del doble de lo que había ejecutado” y que apenas llegado al Gobierno porteño, Alberto Fernández lo intimó a pagarles a las “Madres de Plaza de Mayo”, a lo que se negó.
En una declaración en las que abundaron los “realmente no recuerdo”, el ex Presidente dijo que era “muy difícil, muy traumático trabajar con las Madres”. Sólo pudo responder que apenas llegado al Gobierno de la Ciudad, el entonces jefe de Gabinete Alberto Fernández, lo intimó a pagar obras por las que “Sueños compartidos” ya había cobrado más del doble de lo que habían ejecutado, lo que no se hizo.
Haciendo un visible esfuerzo de memoria, pudo recordar que los acuerdos por la construcción de vivienda social se habían suscripto durante el mandato de su predecesor, Aníbal Ibarra. “Siempre había problemas para que las obras avanzaran, era todo muy trabajoso”, relató.
Macri explicó que “siempre se discutía políticamente, sin datos técnicos, sin seriedad”. Ante una pregunta acerca de una fábrica de paneles que se iba a levantar en la Ciudad y a la que Sergio Schoklender aludió en otra audiencia, el ex Presidente por única vez, se rió: “Los paneles, sí, un cuento chino, un disparate sin ningún fundamento”.
Justificó su falta de memoria en que “me preguntan por cosas que han pasado hace mucho, 18 años y 14 toneladas de piedra que nos tiraron durante mi gobierno, es difícil tener precisiones”.
Sin embargo brindó una inesperada respuesta al fiscal Diego Velasco, quien le preguntó de dónde salían los fondos para pagar esas obras. Sin dudarlo, respondió: “De los impuestos de los vecinos de la ciudad de Buenos Aires”, es decir no de la partida asignada por el Estado Nacional con ese fin en todo el país. Consultado sobre si hubo reclamos judiciales ante esos incumplimientos, respondió secamente “no me acuerdo”.
Macri dijo desconocer un sistema de construcción llamado M-2, del que Sergio Schoklender se manifestó admirador por su ductilidad. “No sé nada sobre eso, soy ingeniero civil pero solamente estudié la carrera para darle el gusto a mi padre”, explicó.
Dedicó un par de minutos a describir la “desastrosa” situación habitacional cuando asumió en la Ciudad. “La gente del Conurbano venía a nuestras villas y teníamos obstáculos políticos y judiciales para hacer las obras de urbanización que se necesitaban”, relató. Sonrió a los jueces y les dijo: “Perdón, pero los Roberto Gallardo de la vida nos hicieron la vida imposible”. Aludió de ese modo a un juez porteño caracterizado por su oposición a cualquier iniciativa del macrismo.
Mauricio Macri fue convocado a prestar declaración testimonial, en su condición de ex Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y, por lo tanto, presuntamente conocedor de los avances, certificaciones y costos que las obras de “Sueños compartidos” en el distrito. Llegó al subsuelo de los Tribunales de Comodoro Py en una camioneta beige, acompañado por la custodia que tiene asignada en su carácter de ex Presidente.
En este expediente el Tribunal Oral Criminal Federal 5 investiga la defraudación por administración fraudulenta al Estado por parte de particulares, como los hermanos Sergio y Pablo Schoklender y un grupo de funcionarios, por la presunta desviación de fondos destinados a la construcción de viviendas sociales en distintos puntos del país en el marco del programa “Sueños compartidos”.
Los ex funcionarios más relevantes que están siendo sometidos a debate oral, son el ex ministro de Planificación Federal, Julio De Vido; el ex secretario de Obras Públicas, José López; y el ex subsecretario de OBras Públicas, Abel Fatala.
La acusación fiscal asegura que de los más de 700 millones de pesos que la Fundación “Madres de Plaza de Mayo” recibió entre los años 2008 y 2011 para que el programa edificara viviendas, colegios, comedores y hospitales, 200 fueron desviados a cuentas de los hermanos Schoklender, apoderados de “Sueños Compartidos” y utilizados para la compra de bienes que nada tenían que ver con el fin social que los motivó.