En el día de hoy, personal de la Justicia de Catamarca procedió al embargo y secuestro de bienes en la fábrica Textilcom, situada en el predio de la calle Echeverría. Según lo consultado por este medio, se llevaron "varios bultos de ropa".
Cabe destacar que el Juzgado de Primera Instancia del Trabajo, de cuarta nominación interviene ahora en el conflicto de la fábrica.
En el día de hoy, personal de la Justicia de Catamarca procedió al embargo y secuestro de bienes en la fábrica Textilcom, situada en el predio de la calle Echeverría. Según lo consultado por este medio, se llevaron "varios bultos de ropa".
Cabe destacar que el Juzgado de Primera Instancia del Trabajo, de cuarta nominación interviene ahora en el conflicto de la fábrica, luego que la semana pasada la Provincia emitiera sanciones sobre la empresa, tras haber fracasado la instancia de conciliación laboral.
El conflicto desatado por el cierre de la fábrica TextilCom encendió las alarmas, pero con el correr del tiempo provocó el enojo de funcionarios del sector e incluso otros colegas de la industria: el propietario de la empresa, Carlos Vilariño, accedió a numerosos beneficios y facilidades del Gobierno Provincial y Nacional y es hasta el momento la única que bajó la persiana en Catamarca. Desde el predio recuperado, hasta la capacitación de empleados y salarios subsidiados, quedó una larga lista de dudas tras el cierre.
Al momento de su inauguración, TextilCom inició la actividad con 130 trabajadores. Según la información oficial, 30 de ellos eran beneficiarios del programa nacional Potenciar Trabajo, que era una prestación de $78.000 hasta el momento de su eliminación a fines de febrero; y otros 39 eran beneficiarios del Fomentar Empleo, un subsidio al salario que recibían los empleadores que contrataban a personas que habían accedido a este programa destinado a desempleados de entre 18 y 64 años, que a su vez debían capacitarse.