lunes 8 de abril de 2024
Feria de la Puna

La Asamblea Pucará pidió "cuidar la naturaleza y el agua"

En el día de ayer, Antofagasta de la Sierra se vistió de gala para recibir a turistas y locales en la 33° edición de su Feria de la Puna, contando con la presencia del vicegobernador Rubén Dusso como la autoridad que encabezó junto al intendente Mario Cusipuma, el acto de apertura y las celebraciones de esta feria, valorada como el mayor evento cultural y ganadero de región.

La Asamblea Pucará pidió "cuidar la naturaleza y el agua" teniendo en cuenta la "ganadería artesanal" entre otros ítems.

Comunicado completo

Este año, como les contamos en el video, el mensaje contra la destrucción natural fue el puntapié inicial de la histórica y tradicional Feria de la Puna en Antofagasta de la Sierra.

En el acto inaugural y a través de una danza folclórica a cargo de niñas y jóvenes de la localidad, se plantó un fuerte mensaje, en una escena maravilloso, donde niños disfrazados de hombres con cascos mineros y palas, son echados por mujeres con carteles en defensa de la naturaleza.

La danza es toda una postal del dilema social que atraviesa Antofagasta: a cambio de migajas y algunos puestos de trabajo, las megamineras de litio, destruyen salares, ríos, vegas y pueblos. Contra la promesa de progreso y riqueza incumplida por más de 30 años, parece que son las nuevas generaciones las que plantan un mensaje diferente, un “basta” y un “cuidado” de la naturaleza, que es esencial a la identidad del lugar.

Esa disputa se vio también en la organización previa de la Feria. Como nos relataron vecinos del lugar, en las reuniones previas hubo planteos de vecinos y fuertes cartas que circularon en redes sociales locales, donde se planteaba al nuevo intendente, recuperar la identidad propia de la feria: una feria GANADERA Y ARTESANAL. Este reclamo se hizo efectivo, y a diferencia de años anteriores, la feria no fue copada e invadida por los estanes, banderas y poster de las empresas mineras.

El eje central planteado por los vecinos fue la identidad campesina, ganadera, artesanal y artística de la localidad. Esto se vio plasmado también en esa danza de apertura, cuyo título fue “IDENTIDAD” y la cual comenzó con dos voces en off, que eran testimonios grabados de queridos vecinos de la villa fallecidos recientemente.

Ese sentido homenaje fue aplaudido y celebrado por todos los presentes. Solo paso desapercibido para la comitiva del gobierno provincial encabezada por el vicegobernador Rubén Dusso. Para sorpresa de nadie, como dicen los memes actuales, mientras el acto inaugural compartía el primer número de apertura, el vicegobernador ya se encontraba en las carpas visitando los puestos mineros. Como no podría ser de otra manera, el galardón de sanguijuela fue para ArcadiumLithium, la nueva letífera que nació de la fusión de Livent y Galaxy. En un puesto de lujo, con enorme contraste del resto de la feria, el vicegobernador se sentó a comer y degustar los manjares de la puna, mientras del otro lado, la gente del pueblo hacía fila y esperaba.

Deberíamos reflexionar, sobre esta postales tan típicas y cotidianas que se dan en nuestro interior. Si hay algo del discurso del privilegio y la casta que tanto ha permeado en nuestra sociedad, es por este trato de privilegio y señorio con que se reverencia a políticos y funcionarios. Ellos, son uno más, tan solo eso. Ni tan especiales, ni tan reales. Se alejan de la gente, miran distinto, se rodean de seguridad trajeados de negro, cuando es totalmente ridículo en nuestros tranquilos pueblos.

La contradicción es muy notoria para cualquier con un poquito de criterio. De un lado el circo del funcionario y su alfombra roja, del otro lado, la fiesta del pueblo, la gente humilde y sencilla con su trabajo, sus animales, su artesanía. Lo más triste, lo que nunca van a entender los que ganan millones “de la política” y solo viajan en 4x4 con chofer, es que lo maravilloso no está en esos sillones elegantes, en esas alfombras caras de adorno, sino en los detalles del pueblo. En las flores con que se viste a cada llama, en los adornos de cada uno de los puestos que compiten, en los platos decorados con amor y paciencia de cada cocinera. ¿Qué sabe un político de esa belleza popular? Por supuesto que nada. Por suerte, su circo dura solo un ratito, apenas unos minutos, el cortar la cinta y luego se van.

Mientras tanto, el resto de los días, los profes en las secundarias producen dulces y enseñan sobre la importancia del agua y la cosecha, otros apuestan al astroturismo y el turismo de montaña, las vecinas crecen gracias a las comidas regionales, y los campesinos de toda la vida, los nacidos y criados, fortalecen y protegen la ganadería y la artesanía.

La minera se refugia, soborna y hace lo suyo, siempre con los políticos de la mano. El pueblo afuera, coplea, festeja y celebra. Y las niñas bailan, cuidan la naturaleza, y nos piden que cuidemos el agua: ¿Qué agua? “El agua que se lleva a los traidores que convierten los pueblo en desiertos”.

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