Escracharon a la primera denunciante de Javier Galán
El diputado Javier Galán difundió el video. La mujer se defendió: “Pareciera que verme sonreír significara que no sufrí. No saben lo que vivo”, dijo.
Daniela Solohaga se defendió del escrache que compartió el diputado Javier Galán
Con un video en el que se ven imágenes de la primera denunciante del diputado Javier Galán (MID) extraídas de las redes sociales, un dirigente cercano al diputado, llamado Martín Paredes Roldán, escrachó a la mujer, se preguntó por qué la Legislatura la mantiene en su puesto de trabajo, y sembró sospechas sobre el pasar laboral de la denunciante.
El video tomó mayor trascendencia porque el propio diputado lo compartió. Daniela Solohaga, la apuntada, se defendió: “Utilizan un video viejo que sacaron de mi cuenta de TikTok en el que aparezco sonriendo y bailando con mi hijo, como si verme feliz significara que no sufrí. No saben lo que vivo puertas adentro, las noches de angustia”, lamentó.
“Me duele ver cómo utilizan mi imagen, mi vida y mi historia para hacer política y poner en duda mi denuncia contra el actual diputado Javier Galán”, lamentó Solohaga. En este sentido, explicó el origen de las imágenes que Paredes Roldán utilizó para escracharla: “El viernes 16 fui a ayudar a una familiar de una mejor amiga a promocionar su local de ropa por el ‘Día de la Madre’. No soy la dueña del local, ni tengo un negocio de ropa. La dueña es una mujer trabajadora que se esfuerza todos los días por salir adelante y me duele que expongan su lugar de trabajo y la involucren injustamente en esta situación. También utilizan un video viejo, que sacaron de mi cuenta de TikTok, en el que aparezco sonriendo y bailando con mi hijo. Como si verme feliz significara que no sufrí”, reclamó.
“¿Desde cuándo una sonrisa invalida el dolor de una persona? ¿Desde cuándo una víctima tiene que mostrarse destruida para que le crean? Parece que para algunos una mujer que denuncia no tiene derecho a sonreír, ayudar a los demás o intentar seguir adelante”, sostuvo.
“También hablan del terreno que me adjudicaron en el IPV en agosto de 2025 (NdR: fecha anterior a los hechos denunciados) como si yo hoy tuviera una casa propia, pero la realidad es que no tengo una vivienda propia porque no puedo pagar la mano de obra para construir. Además, me robaron los materiales que me habían entregado. Recibir un terreno no significa tener una casa hecha y nadie sabe lo que cuesta atravesar esa situación”, explicó.
Solohaga remarcó que al margen de lo que se ve en las redes, quienes la escrachan “tampoco saben lo que vivo puertas adentro”. “No saben de las noches de angustia y el deseo de no despertar al día siguiente, el miedo de salir a la calle, los insultos que tuve que soportar, lo que significó tener que dejar el lugar donde alquilaba por el hostigamiento que recibí y reorganizar mi vida con mi hijo”, señaló.
“Detrás de una sonrisa hay una historia que muchos desconocen, yo también tengo miedo, también sufro y también hay días en los que me cuesta muchísimo seguir adelante y mi vida no volvió a ser la misma. No porque me vean sonriendo o haciendo bromas significa que todo ‘está bien’. Pero tengo un hijo al que amo con toda mi alma y por quien lucho cada día para darle una vida mejor. ¿Por qué parece que la persecución termina siendo contra mí, que soy quien denunció, en lugar de poner el foco en que los hechos denunciados se esclarezcan por la Justicia?”, reclamó la mujer.
En esa línea, insistió en que su vida personal, su situación económica o lo que ella suba a las redes sociales “no debería utilizarse para desacreditarme o revictimizar o cuestionarme a cada paso”. “Mi denuncia debe investigarse con seriedad y responsabilidad, no a través de publicaciones, insinuaciones y juicios en las redes sociales. A quienes comparten y comentan estas cosas, les pido que piensen un segundo en el daño que pueden causar. No solamente me afectan a mí, sino también a mi hijo y a personas que no tienen nada que ver con esta situación. No necesito dejar de sonreír para que me crean, no tengo que demostrar que estoy destruida para que se respete mi palabra y no merezco ser juzgada por intentar reconstruir mi vida”, insistió.
“Mi hijo merece crecer con una mamá en paz y yo también merezco esa paz porque acá no fui yo la que cometió un delito, yo no abusé de nadie ni me aproveché de la vulnerabilidad de nadie. Y por favor antes de juzgar, recuerden que detrás de una publicación hay una persona, una historia y un dolor que ustedes no conocen”, concluyó.
El escrache, del “galanismo”
El posteo que circuló en redes sociales fue realizado por Martín Paredes Roldán, un dirigente que apoya abiertamente a Javier Galán y comparte todo su contenido. Además de compartir el video en el que apuntó contra Solohaga, luego aclaró que su intención es “plantear preguntas sobre decisiones institucionales, la continuidad de empleos públicos que mantenemos todos por decisiones de algunos, y los criterios que no son para todos iguales”. “No he formulado acusaciones contra algún comercio ni contra alguna persona en la que hoy existe y hay una investigación en curso. Cuestionar decisiones del Estado es parte del debate público”, dijo.