El RIGI no logró nuevas inversiones y solo benefició a las que ya existían
El Gobierno ya consiguió que 14 proyectos sean aprobados para el régimen por casi US$ 28 mil millones. A esto se le suman otros 16 en trámite que sumarían US$ 36 mil millones.
Vaca muerta. El sector petrolero concentra la mayoría de las inversiones del régimen.
El gobierno de Javier Milei tiene al RIGI como la estrella del modelo económico que sale a vender por el mundo. Y si bien hace gala de que las empresas extranjeras ven al régimen como vehículo de entrada a la Argentina, lo cierto es que lejos de atraer capitales “nuevos” que aterricen por primera vez en el país, funcionó hasta ahora como un acelerador para proyectos preexistentes.
La radiografía actual devela 14 proyectos aprobados que suman un total de US$ 27.760 millones. A estos se le suman otros 16 desarrollos en estado de trámite que, de concretarse, inyectarían unos US$ 36.259 millones adicionales, según un relevamiento al que accedió PERFIL.
En cuanto a sectores, la tendencia es marcada hacia el modelo extractivo-exportador. Entre los aprobados, la minería domina en cantidad (siete proyectos, impulsados por el litio, el oro y el cobre), mientras que el petróleo y el gas tracciona el grueso de las divisas, con el proyecto de GNL de Southern Energy representando más del 54% de las inversiones ya confirmadas. Renovables, siderurgia y puertos completan el menú.
En el terreno laboral, los proyectos con resolución aprobatoria prometen más de 44.000 puestos de trabajo (directos e indirectos), concentrados en Buenos Aires, Mendoza, Río Negro, Neuquén, San Juan, Salta y Catamarca. Gran parte de estos números corresponden a la fase de obra civil. Son picos de contratación temporal para la construcción (como los 9.700 de Timbúes), y no puestos operativos permanentes. Una vez cortada la cinta, estos sectores operan con alta tecnología y baja dotación de personal, lo que limita el efecto “derrame” sobre otros sectores más rezagados como la industria y el consumo masivo.
Los dueños del tablero. Los jugadores en el mapa no son desconocidos, sino que los nombres se repiten en el establishment energético y minero:
Pan American Energy (PAE): La petrolera de la familia Bulgheroni (asociada con la china CNOOC y la británica BP) lidera la apuesta en gas y crudo con proyectos como Vaca Muerta Sur y Southern Energy.
Río Tinto: El gigante anglo-australiano (con peso de Black Rock y el Estado chino en sus acciones) empuja la expansión de sus activos de litio en Salta y Catamarca.
Glencore y First Quantum Minerals: Apellidos fuertes en minería de cobre y oro que esperan luz verde en la sala de espera de los proyectos en trámite para sus megaproyectos en San Juan, Catamarca y Salta.
Tecpetrol (Grupo Techint): El brazo energético del holding comandado por Paolo Rocca, el principal grupo industrial del país. Tras consolidar su posición como el mayor productor de shale gas de Vaca Muerta en Fortín de Piedra, la empresa busca sumar más negocios en el petróleo. Actualmente tiene en espera el proyecto de la Planta de Tratamiento La Invernada en Neuquén, una inversión en trámite de US$ 1.006 millones diseñada para procesar y aportar 70.000 barriles de crudo diarios a la red de exportación.
YPF y Pampa Energía (de Marcelo Mindlin): Capitanes locales que estructuran el entramado del midstream en Vaca Muerta.
De las extranjeras que ingresaron, todas ya habían invertido antes de la creación del régimen en Argentina. El proyecto “Los Azules” de McEwen Copper empezó a operar en el país en 2021. El mismo año Río Tinto volvió al país luego de desinvertir en 2009 con la compra del proyecto Salar del Rincón en Salta por US$ 825 millones y el RIGI le sirvió para expandirse. La coreana Posco apostó por el negocio del litio en 2018, al igual que Galan Lithium y Gangfeng Lithium, que coinciden en una ventana de entrada que no es casualidad: fue el momento en que el precio del litio tuvo su primer pico global y Argentina se posicionó como el destino con menos barreras de entrada en el “Triángulo del Litio”. Glencore está presente desde 1997. Shell desde 2012.
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Hay algunas empresas foráneas que, aunque sin presentar proyectos de RIGI a su nombre, están en consorcio con grandes compañías ya presentes en el país. Es el caso de Golar LNG que traerá los barcos de licuefacción a las costas de Río Negro en contrato con PAE. La estadounidense Continental Resources también firmó un acuerdo con el holding de los Bulgheroni para acelerar el desarrollo de cuatro bloques de shale oil en Vaca Muerta. Shandong Gold es socia de Barrick Gold en el proyecto de Veladero desde 2017. En abril de 2024, Kinross Gold adquirió una participación estratégica en la empresa canadiense AbraSilver Resource Corp para Diablillos y BP y la estatal china CNOOC están en asociación con PAE en la extracción de hidrocarburos convencionales en Cerro Dragón (Chubut) y el desarrollo de gas y petróleo no convencional en Vaca Muerta (Neuquén).
Las inversiones más pesadas quedaron reservadas para los más grandes. Chevron, el pionero de Vaca Muerta, mantiene reuniones para inyectar US$ 10.000 millones, mientras Pluspetrol proyecta unos US$ 14.000 millones. El golpe de gracia lo dio YPF con LLL Oil.
Para Juan José Carbajales, experto en energía y director de la consultora Paspartú, la foto de estos dos años está “bien delineada”. Según su análisis, se trata de “proyectos en cartera que se agilizaron, impulsados por inversores locales y capitales europeos, canadienses, australianos y chinos”, con una notable ausencia de desembarcos estadounidenses frescos.
Carbajales anticipa un tercer año frenético: un “rush de proyectos que pugnarán por entrar antes de que se cierre la puerta con doble candado y lograr así el ingreso al paraíso tridecenal”. En el sector energético apuntan, además, al beneficio que otorgó el Gobierno: la extensión del RIGI al upstream petrolero.
Esta medida, según el exfuncionario de hidrocarburos, “habilita una pluralidad de proyectos millonarios de producción de hidrocarburos que iban a suceder necesariamente, dado que ya eran rentables, estaban orientados a la exportación y alimentaban proyectos de infraestructura ya lanzados”. En off the record, operadores del sector coinciden: “Eran pozos que se iban a perforar igual. Ahora lo hacen pagando menos impuestos”.
El rol de YPF. La patrolera controlada por el Estado actúa como la principal validadora política y económica del RIGI. Fue la que rompió el hielo con el proyecto del Parque Solar El Quemado en Mendoza en enero 2025, que esta semana inauguró el vocero presidencial Manuel Adorni –hoy bajo la lupa pública por la evolución de su patrimonio–. El desarrollo de YPF Luz, que demandó una inversión de US$ 211 millones para sumar 305 MW al sistema, fue, de alguna forma, el Estado —como principal accionista de la petrolera— queriendo dar el primer paso para demostrar que el andamiaje legal funciona.
Ahora, la empresa que preside Horacio Marín anunció el viernes por la tarde por redes sociales que prepara el proyecto LLL Oil, una apuesta monumental de US$ 25.000 millones que se coronará como el expediente más abultado en la historia del RIGI.