lunes 23 de marzo de 2026
A 50 años del golpe de 1976

De ocho años de oscuridad

Por Alejandro Galíndez (*)

Transcurre y se vive una etapa de oscuridad y dolor que se siente en el corazón y en la carne de nuestra Patria y de la amplia mayoría del Pueblo Argentino. Periodo que se inició hace 50 años, el 24 de marzo de 1976 y que duró 2.818 días. Al igual que nuestra libertad, que la vida de decenas de miles de compatriotas, con crímenes, torturas, exilios, terror, también, aunque resulte obvio decirlo, nuestra Constitución Nacional fue íntegramente violada.

La llamada doctrina Nixon, la denominada Escuela de las Américas y luego el Plan u operación Cóndor, todas creadas e impulsadas por los EE. UU produjeron dictaduras, represión política y terrorismo de Estado en toda Latinoamérica iniciando con el golpe a Salvador Allende, nuestro País un año después no fue la excepción.

Son innumerables los testimonios de las violaciones de los derechos humanos en esa época.

Entre miles, uno de ellos, de trascendencia política fue la carta, con fecha de agosto de 1976, que envió el Dr. Guillermo Estévez Boero representante del Socialismo al entonces presidente del Comité de la UCR Dr. Ricardo Balbín, la cual en su inicio manifiesta “Cumplo en dirigirme a Usted a los efectos de expresarle nuestra absoluta solidaridad con la declaración suscripta por Usted relacionada con la muerte de Ángel Pisarello y con los secuestros de Mario Abel Amaya e Hipólito Solari Yrigoyen, ejemplos imperecederos del patriota de hoy …” Los tres fueron secuestrados y torturados, Pisarello asesinado por su oposición a la dictadura, Amaya fue desaparecido e Yrigoyen luego fue exiliado.

Es inimaginable desde el punto de vista humano, que esto se haya repetido por decenas de miles de argentinos y argentinas que sufrieron el terror, se abrieron 340 centros clandestinos de detención, tortura y desaparición de compatriotas. Se calcula que unos 500 mil argentinxs por propia voluntad o forzados fueron exiliados fuera del país.

La otra cara de la dictadura genocida fue el plan económico impuesto. Un plan que sextuplicó la Deuda externa. La Deuda Interna se debe multiplicar esa cifra varias veces más.

Ese plan económico produjo además el cierre de 20 mil empresas pymes, creció la desocupación, especialmente en los jóvenes, la pobreza creció del 4,4 % al 37 %. Destruir la cultura fue otro de sus objetivos, se prohibieron centenares de libros, canciones y películas, el daño fue total.

Hoy nos encontramos con un gobierno que repite y más lo hecho por la dictadura en lo socio-económico y cultural, como ya lo intento el macrismo y en buena parte el menemismo.

Hoy como hace medio siglo, recordamos a nuestros compatriotas, familiares, amigos, compañeras y compañeros desaparecidos, presos, torturados y exiliados. Al hacerlo, nos recorre una profunda tristeza, indignación e impotencia. Recordarlos, pregonamos la Memoria, la Verdad y la Justicia, lo seguiremos haciendo ahora y siempre, porque están presentes en nuestro propio ser.

El mayor homenaje que podemos hacer a la memoria de nuestros desaparecidos, es reflexionar sobre la Argentina que queremos, participando activamente para comenzar la construcción de una nueva sociedad más justa, más solidaria, más independiente.

Dictadura, nunca más.

(*) Militante del Partido Socialista - Agrupación Alicia Moreau de Justo

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