Bullrich le ofreció a Milei su renuncia como presidenta del bloque oficialista
La decisión se originó luego de que el Ejecutivo avanzara con el retiro de la candidatura judicial de María Verónica Michelli.
La decisión del Gobierno de retirar el pliego de María Verónica Michelli para integrar el Tribunal Oral Federal N°3 de La Plata abrió una fuerte disputa interna en La Libertad Avanza. El episodio escaló cuando la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, anunció que votará contra la decisión impulsada por la Casa Rosada y, durante una conversación con Javier Milei, ofreció su renuncia a la conducción de la bancada.
El anuncio de Bullrich cayó como una bomba de profundidad en la bancada de La Libertad Avanza en la Cámara alta. Desde el lunes, el bloque oficialista quedó en estado de deliberación. Por lo pronto, el primer síntoma de la conmoción provocada por la senadora es que se disparó un cruce de facturas y reproches dentro del oficialismo del que no se salva nadie, que va desde Javier Milei hasta el presidente de la Comisión de Acuerdos, Juan Carlos Pagotto (LLA-La Rioja), pasando por la propia Bullrich, la secretaría General de la Presidencia, Karina Milei, y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
Según pudo reconstruir LA NACION, la jefa de la bancada les adelantó solo unos minutos antes a los senadores la postura que iba a hacer pública en la red social X. Casi en los mismos términos del posteo, les contó a los legisladores que iba a votar en contra del retiro del pliego de Michelli y que ya había hablado del tema con el Presidente.
Pero precisó algunos detalles más, que no ventiló en X y que le dijo al Presidente en su conversación. Por ejemplo, justificó su decisión en el hecho de que “hay todo un electorado que necesita gestos republicanos”. Además, destacó que el veto a una postulante por ser pariente de una persona, encima un periodista, no era algo que ayudara “en momentos en que tenemos que levantar la imagen y reconstruir al votante” de La Libertad Avanza.
Al menos dos de las fuentes consultadas por LA NACION leyeron en este último mensaje una crítica velada al desgaste que enfrenta Javier Milei por las correrías patrimoniales del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y la decisión de Karina Milei de sostenerlo en el cargo contra viento y marea.
Si bien la conversación de Bullrich con Milei habría sido en tono pacífico, no estuvo exenta de tensión, ya que la senadora le habría puesto a disposición su renuncia a la jefatura de la bancada, la que el jefe del Estado rechazó. Por lo pronto, no hay versiones ni señales que hablen de una salida de Bullrich de la conducción de la bancada, con la que recién podrá verse cara a cara este miércoles, cuando vuelva de un viaje a Mendoza que emprendió para participar de una conferencia sobre ciberseguridad.
No obstante, el anticipo de su voto en contra de los deseos del Presidente en el chat de los senadores de La Libertad Avanza no pasó desapercibido. “Algunos, cuatro o cinco, la apoyaron, y una senadora manifestó su diferencia con la postura de Patricia; los demás nos quedamos en silencio”, le contó a LA NACION uno de los testigos del diálogo.
Los que ya se daba por descontado que iban a apoyar fueron los cordobeses Carmen Álvarez Rivero, que militó en Pro junto con Bullrich, y Luis Juez, aliado del oficialismo que juega como líbero a pesar de haberse integrado al bloque oficialista.
La voz crítica, aunque con mucha diplomacia según las fuentes consultadas, fue Nadia Márquez (Neuquén), quien habría planteado la idea de que todos estaban ahí gracias a Javier Milei y que, por lo tanto, tendrían que seguir las órdenes del jefe del Estado.
La senadora neuquina y pastora evangelista, junto con María Eugenia Orozco (Salta) y Joaquín Benegas Lynch (Entre Ríos), integran el grupo de “ultras” leales a los hermanos Milei.
El otro aliado de la Casa Rosada es el riojano Pagotto, quien cumpliendo órdenes de Karina Milei mantiene retenido en la Comisión de Acuerdos el dictamen de Michelli, a pesar de que tiene las firmas necesarias para quedar habilitado para su tratamiento en el recinto. “Si presentaba el despacho, nada de esto hubiera pasado”, se quejó un compañero del bloque.
Los interrogantes
La rebeldía de Bullrich abre la puerta a muchos interrogantes y dudas al interior del oficialismo de la Cámara alta. “¿Esto significa que ahora yo puedo votar en contra de la Ley Hojarasca porque me parece una estupidez que [el ministro de Desregulación, Federico] Sturzenegger quiere derogar la ley del Lobizón (el Presidente como padrino del séptimo hijo varón), que a mí me parece buena porque es una tradición sostenida por años?”, se preguntó un miembro de la bancada que, aclaró, en lo personal comparte la postura de Bullrich. “Pero esto es un bloque político”, agregó.
“Creo que ella jugó, dio un mensaje que va más allá de los pliegos”, comentó otro legislador, que advierte una agenda encubierta, con proyección electoral al 2027, en la movida que hizo Bullrich con el caso Michelli.
Los cuestionamientos
En el sector del bloque que apoya a Bullrich apuntaron sus cañones a la Casa Rosada. Uno de los cuestionados es el ministro Mahiques, a quien responsabilizan por no haber peinado la lista de candidatos para evitarle estos problemas a Milei. “Ni siquiera hacía falta que movieran el aparato de inteligencia; con googlear los nombres o preguntarle a ChatGPT antes de enviar los pliegos le habrían ahorrado al Presidente este problema”, se quejó un legislador libertario.
En un despacho de trato frecuente con la jefa del bloque comentaron que Bullrich había planteado la semana pasada en la mesa política que era inconveniente pedir el retiro del pliego de Michelli, como ya lo había hecho el Gobierno, porque no hacía más que darle más visibilidad al tema, ya que el pedido debía votarse en el recinto.
“No es así, el ministro de Justicia nos dijo que no hace falta votarlo”, cuentan los aliados de Bullrich que le respondieron. Siempre según esta versión, la senadora habría replicado diciéndoles que la votación de los retiros estaba establecida en el Reglamento del Senado, a pesar de lo cual siguieron sin contemplar sus objeciones.